Valle del Itata
Un intenso paseo por el corazón de Ñuble

Son cuatro las rutas turísticas propuestas por Sernatur en una zona única, marcada por sus viñedos y atractivos naturales e históricos que no dejan indiferente a sus visitantes. El Valle posee todos aquellos rasgos necesarios para hacer de tus vacaciones y descanso, un momento único e inolvidable, por eso te invitamos a conocer su gran identidad e importante patrimonio.

Por Virginia Torres M.

Poner en valor la identidad, recursos y posibilidades de un territorio favorecido con las más grandes bondades de la naturaleza, es el deseo de los muchos emprendedores turísticos del Valle del Itata, quienes buscan una oportunidad para mostrar las opciones que ofrece una zona ideal para conectarse con el entorno y descansar. La misión fue apoyada por Sernatur Región del Biobío, que desarrolló junto a ellos una estrategia especialmente diseñada para potenciar las cuatro rutas comercializables del lugar.

En ese contexto fuimos invitados a compartir dos gratas jornadas conociendo lo mejor de la zona, donde comodidad, la entretención, los vinos y las delicias del Valle del Itata, nos demostraron que es un polo turístico imperdible de la Región de Ñuble, destacando especialmente sus viñas, campos, patrimonio y la costa que nos acompañó durante el recorrido de las rutas turísticas creadas por Sernatur a través de Esquerré Tour Operador; todo ubicado a apenas dos horas de Concepción.


Comienza la ruta

El primer lugar que visitamos fue el Puente Confluencia, cuya construcción data de inicios del siglo XX y aún mantiene su estructura original, que se componen de estribos de hormigón armado con muros frontales y laterales.

Parte de la ruta Alma del Valle- Cepas Icónicas y Rústicas Itata, el Puente Confluencia está ubicado en la localidad del mismo nombre y es uno de los más largos de Chile con más de 500 metros de extensión, aún  operativos para su paso peatonal. Pese a que hace algunos años se buscó su demolición, hoy forma parte de los monumentos nacionales de nuestro país.

Destaca por ser una de las obras de conectividad más significativas de la Región, que favoreció los desplazamientos por los valles, y se sumó de manera integrada a otros proyectos de similar envergadura como los puentes sobre los ríos Ñuble e Itata, y la antigua ruta ferroviaria entre Chillán y Tomé.

Un espacio que también vale la pena conocer, es la Granja Educativa Lo Vilches,  un proyecto con más de dos décadas de funcionamiento que fue diseñado para familias y niños. Cuenta además con una casona colonial construida en 1750, ofrece paseos en bicicleta o a caballo, y entrega una serie de actividades propias de una visita al campo.


Ubicada a pocos kilómetros de Chillán, en el sector Monte León de la comuna de San Nicolás, es un espacio para disfrutar al aire libre, que se complementa con la típica gastronomía campestre, donde además se ofrece la posibilidad de aprender algunas de las más tradicionales labores del campo, como lo son amasar pan, alimentar aves u ordeñar vacas.

Así, Lo Vilches se convierte en una alternativa completa de entretención y aprendizaje, que se forja como parte de un proyecto esencialmente familiar, cuyos miembros dan al visitante una atención personalizada y la entrega de conocimientos agrícolas.

En este contexto, Álex Wernekinck, de Sernatur Ñuble, comentó que el programa turístico comprende la zona del Valle del Itata y sus nueve comunas. “Partimos con un diagnóstico desde el punto de vista del turismo, que presentaba altos niveles de estacionalidad y donde los principales destinos eran Quillón y Cobquecura. De esta forma hemos ido creando la marca del Valle del Itata, el trabajo ha sido ir posicionándolo y rescatando su esencia, un proyecto muy bonito que nos ha permitido descubrir lugares y potenciar a los microempresarios”.

Del campo al mar

Luego de una exquisita tarde aprendiendo sobre la historia del lugar, llegamos a Cobquecura, cuyo nombre en Mapudungun significa Pan de Piedra. Parte del destino Aventura Campo y Mar de Sernatur, esta zona se caracteriza por el imponente oleaje de la Playa Rinconada y la belleza de las aves que habitan el sector.


En este sorprendente paisaje, conocimos el Ruka Antu, una de las alternativas de descanso en el sector, ideal y confortable, que ofrece un servicio de alta calidad y exclusivas habitaciones equipadas, algunas con capacidad de alojamiento para hasta cuatro personas.

Fue allí y durante la cena, donde disfrutamos de un exquisito maridaje propuesto por Viña de Neira, empresa familiar con una tradición de 150 años y cinco generaciones, dedicada al cultivo y vinificación de cepas autóctonas del Valle del Itata.

Sus vinos son llamados popularmente Bandido Neira, en recuerdo de uno de los antepasados de la familia, José Miguel Neira, que a comienzos del siglo XIX formó la banda ‘Los Neirinos’, con quienes asaltaba a los realistas que vivían o visitaban los campos desde Curicó hasta el Itata. Cuenta la historia que José de San Martín, en conjunto a José Miguel Carrera, en una medida astuta para lograr la Independencia de Chile, decidieron nombrar a Neira como coronel de milicias y hacerlo jurar para prestar sus servicios por la causa patriota.

El maridaje se acompañó de las exquisitas preparaciones del chef ejecutivo de Ruka Antu, Ignacio Muñoz. “Tenemos una fusión de cocina internacional con productos propios de esta zona, como pescado fresco y jaiba, así también como carne y quesos. El filete miñón cocinado al vacío o el congrio estrellado, son algunos de nuestros platos principales, además del “Vendiste la pesca”, que es una merluza apanada con harina tostada, salsa tártara y puré con estofado de cebolla”, comentó.

Durante la cena probamos unos exquisitos locos y salmón, también la jefa de salón y encargada de control de barra en Ruka Antu, Victoria Manus, preparó en compañía de los asistentes un nuevo cóctel, que se estrenará en la carta de verano. El Ruka Red Velvet, fue creado con frutos rojos y vinos Cabernet Sauvignon del Valle del Itata.

“En el Ruka pueden encontrar los cócteles clásicos chilenos y otros tragos de autor. También estamos abiertos a la posibilidad de crear cosas nuevas en el momento, porque nos gusta mucho innovar”, comentó Victoria, que además destacó la creativa arquitectura del ecolodge. “Está todo dado para que arquitectónicamente todo se cruce, tanto en el factor naturaleza, como pasa con el monte y el mar que rodean el Ruka, como en los espacios comunes, el restaurant, salones y jardines, donde la gente puede compartir y conocerse”.

Todos pensamos que el día terminaba ahí, pero nos esperaba un gran relajo en las tinas calientes de Ruka Antu, espacio del recinto propuesto para poder apreciar el cielo estrellado, que aquella noche nos regaló una inmensa luna llena.


Deportes no tan extremos y el sour más austral del mundo

Muy temprano nos dispusimos a realizar las actividades que personalmente habíamos elegido la noche anterior. Debo reconocer que estaba asustada, pero me atreví, junto a otros dos viajeros, con el Stand Up Paddle o surf de remo, una práctica de bajo riesgo que se realiza en el Río Taucu, donde se pueden apreciar distintas especies de aves; una de las opciones que ofrece la Escuela Nanosurf.

El resto del grupo realizó un intenso recorrido por Playa Rinconada, que está ubicada 6 km al norte de Cobquecura y es una pequeña bahía dominada por una puntilla rocosa que posee diversas formaciones. Entre estas destacan el Arco de los Enamorados, el Agujero del Puelche, la Cueva de los Patos Liles y Acantilados.

En esta playa se encuentra también la caleta de pescadores y es muy concurrida por deportistas durante el verano, ya que posee olas de 1,5 a 5 metros, gruesas y pesadas, el fondo es de arena y no presenta rocas peligrosas, lo que la convierte en el escenario ideal para el surf y el bodyboard.
Luego, preparamos nuestro equipaje para abandonar el Ruka y llegamos a almorzar al restobar La Esquina. Ubicado a pocos metros de la playa, fue fundado por Miriam Eljatib, una empresaria gastronómica que hace más de 14 años comenzó este proyecto junto a su familia.

El lugar está lleno artesanías propias de la zona, con un patio interior rodeado de plantas y mobiliario antiguo, además posee una destacada cocina, basada en pescados, mariscos y empanadas.

Es sabido que las papayas son propias de esta zona, fruta que han convertido en un sello comunal a través de diferentes preparaciones y que justamente ahí, en la costa del Valle del Itata, es el lugar más austral de todo el mundo donde puede encontrarse; por eso uno de los tragos clásicos de La Esquina, es el delicioso pisco sour papaya, un brebaje dulce, de fuerte aroma y suave textura.

En la sobre mesa pudimos enterarnos de algunos detalles históricos de la zona, como que Buchupureo fue un importante puerto de embarque hasta el siglo XIX, establecido durante la fiebre del oro de Estados Unidos; desde donde zarpaba la producción de cereales destinadas al país del norte. También supimos de las parras ancestrales de más de 500 años que se encuentran en el Valle, todos atributos naturales e históricos que hoy busca rescatar Sernatur.

La periodista turística colombiana, Andrea Toro, también realizó el recorrido por el Valle del Itata para Ladevi, revista internacional dedicada al tema, en la que se reseñan los mejores lugares para turistear por Chile y el mundo. Al respecto, la profesional destacó los esfuerzos realizados por Sernatur y los empresarios de la zona. “Me pareció maravilloso conocer parte de esta Región y es necesario lo que están haciendo, retomando las costumbres, poniendo en valor y resaltando todo aquello a lo que no se le había sacado provecho. Conocimos lo mejor de las cuatro rutas y como tal, cualquier turista que haga el recorrido va a quedar encantado, ha sido muy bonita la experiencia”.

Pero la aventura no terminaba ahí, por eso junto a todo el grupo continuamos recorriendo lo mejor que ofrecen las rutas turísticas del Valle del Itata.

Majestuosos espacios naturales

A 5 km de Cobquecura encontramos la turística Iglesia de Piedra, Santuario de la Naturaleza que destaca por su singular belleza y que es una masa rocosa ahuecada en su interior, que adoptó la forma de una iglesia del siglo pasado. Posee una superficie de 250 hectáreas y está compuesta por tres roqueríos en donde habitan lobos marinos y aves rapaces.

Después de esto nos alejamos de Cobquecura y emprendimos el rumbo hacia Treguaco, parte de la ruta Viñas y Observación de Aves, que además comprende las comunas de Ránquil y Coelemu.

Tradición y patrimonio vivo

En este sentido, dicha ruta se cruza también con el trazado Agroecológico-Patrimonial que ofrece el Valle, donde puedes encontrar a los colchanderos y chupalleros del Itata, haciéndose notar la cultura campesina. Ahí encontramos a don Florencio Fernández, quien nos contó un poco más de la historia artesanal de la zona.

“Todos aprendimos esta labor a muy temprana edad, a los 7 años. Ser colchandero consta de un largo proceso, el que empieza con la preparación del suelo para aplicar la semilla, luego se da un tiempo para que el trigo madure y esté en condiciones para elaborar la paja que usamos. Esta actividad nos ha dado muchas satisfacciones, y pese a que estuvo muy escondida, hoy ya tiene el valor que corresponde”, contó emocionado. Esto, porque en 2015 un grupo de más de 30 colchanderos viajó hasta Santiago para visitar La Moneda, donde la Unesco, a través del otrora Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, los declaró Tesoros Humanos Vivos.

Otra de las actividades artesanales que destacan en esta zona es el trabajo con la lana de oveja, la que puedes encontrar en gran cantidad y distintos colores. Un ejemplo de esto es Cristina Pérez, que ha innovado a través de este importante insumo, saliendo del hilado común y tradicional, para realizar distintas creaciones en el material; negocio con el que busca apoyar a otras artesanas del sector e internacionalizar sus productos.

Sin embargo, turísticamente aún queda mucho por hacer reconoce el alcalde de la comuna Luis Cuevas Ibarra. “Es una de las pocas comunas que cuenta con recursos naturales y humanos bastantes importantes y trascendentes para desarrollar actividad turística, pero el tema es precario por ahora, sobre todo desde el punto de vista del desarrollo de la infraestructura y estamos trabajando en eso, comprometidos en posicionar las rutas. Sin duda tenemos un potencial turístico, tenemos playas, toda la rivera norte y además el río Lonquén, que en verano es fantástico”, destacó.

Las delicias de Ñipas y Ránquil

Se acercaba la noche y nos despedimos de Treguaco para dirigirnos a Ñipas, capital de la comuna de Ránquil. Con los últimos minutos de luz del día llegamos a Viña Ñipanto, que cuenta con viñedos centenarios desarrollados en las lomas del Valle del Itata y se caracteriza por producir la cepa País, un clásico colonial que llegó a Chile en el siglo XVI, que ha sido durante los últimos años redescubierto y valorizado por enólogos de todo el mundo.

Su nombre significa Flor del Sol en Mapudungun y sus viñas no reciben irrigación artificial, son cultivadas y seleccionadas artesanalmente.

Fue justamente en este lugar donde nació uno de los vinos más aclamados por la enología mundial, el Ñipanto Reserva de Familia Cinsault 2005, medalla de oro y mejor vino del año en Catad’Or Ancestral 2017. Este robusto Cinsault, fue plantado en los años 60 por Bernardino Alarcón en el fundo Ñipas de Ránquil, fue vinificado hoy por su hijo Mario y criado en barricas de roble francés de segundo uso por 18 meses.

De la mano de María Loreto Alarcón pudimos conocer los barriles donde se vinificó este famoso vino y también su cava, adonde entramos un poco asustados debido a la alerta que ella misma nos puso ante una posible aparición fantasmagórica en el lugar, pero salimos aliviados…

Luego de probar el famoso Cinsault y otros vinos suaves y livianos, ideales para una tarde de sol en el mismísimo Valle, nos fuimos camino a Las Delicias de Ránquil, la última estación de nuestro viaje.

Atendidos por su propio dueño, Octavio Basso, este restaurant que además es su casa, reúne todas aquellas características que nos gustaría encontrar durante nuestro paso por el campo del Valle: buena mesa, atención amable, y hermosa vista a la cuenca, al Río Itata y al cerro Cayumanque.

Ahí, en Las Delicias de Ránquil, disfrutamos de una once con pan amasado y exquisitos kuchenes chilenos preparados en el lugar, mientras que Octavio nos relató varias historias de algunos personajes que lo han visitado y que luego de probar y disfrutar, han quedado encantados y sin ganas de volver a la ciudad.

“Hoy en Ránquil tenemos un comité de turismo, soy el presidente y somos 25 empresarios con los que realizamos un trabajo asociativo, de apoyo y búsqueda de oportunidades de negocio para todos. Creo que la gastronomía y el turismo deben potenciarse y eso a mí me tiene muy entusiasmado, porque esto nos va a permitir que el territorio crezca con fuerza, lo que lograremos asociativamente, porque individualmente nunca se ha conseguido nada”, afirma convencido en que el trabajo realizado rendirá frutos tanto en su zona como en todo el Valle del Itata.

Valle del Itata, otro de los recorridos turísticos que Sernatur busca poner en valor a través de un trabajo comprometido con los habitantes y empresarios del sector, que no dejará indiferentes a aquellos que se atrevan a probar y conocer, sus inmensas bondades culinarias, naturales e históricas.