Uso de faja postparto

Tras el parto, muchas mujeres se preocupan de cómo quedara su cuerpo, especialmente la zona abdominal. Sin mayor conocimiento, la gran mayoría recurre al uso de fajas, con la convicción  que las ayudará a modelar su figura y a sentirse más seguras, pero es muy importante tener presente ciertas consideraciones.

Por años se ha recomendado su uso inmediatamente, sin embargo, actualmente algunos especialistas sostienen que el uso prolongado no siempre es beneficioso.

Durante el embarazo se producen una serie de cambios físicos,  como el aumento de peso, la distención de los músculos abdominales, el debilitamiento de los músculos del piso pélvico , lo que al no ser trabajados en este período, se pueden ver aún más perjudicado con el uso de faja, porque produce un aumento en la presión intraabdominal, provocando a la vez un aumento de la presión en la musculatura del piso pélvico, que se traduce en el riesgo de presentar disfunciones en esta estructura, como incontinencia urinaria, fecal, de gases, prolapsos, sobre todo si ha sido un parto vaginal. Como a su vez funciona como un soporte artificial, el uso prolongado podría producir una atrofia de nuestros músculos abdominales y estabilizadores de columna, favoreciendo la presencia de dolor lumbar.

En el caso de una cesárea el uso de la faja puede hacernos sentir mucho más cómodas, permitiendo mayor movilidad, e incluso aliviar el dolor del parto, pero también su uso debe ser evaluado.

En resumen, la recomendación es utilizar una faja en el postparto inmediato, siempre consultar al médico tratante para evaluar cada caso, no excederse en su uso  (ideal 4 a 6 horas diarias) y nunca dormir con ella, para evitar posibles daños a futuro.

Si quieres recuperarte en tu postparto, recuerda evaluarte con kinesiólogas especialistas en el área, idealmente después de un mes de un parto vaginal y pasadas seis semanas de una cesárea, para trabajar de manera personalizada la musculatura abdominal, del piso pélvico y recuperar tu figura.