Los efectos y consecuencias del mal dormir

Trastornos del sueño: el principal mal de la vida moderna

La falta de hábitos, el estrés y enfermedades no tratadas son algunas de las causas que llevan a la privación de las horas de descanso. Descubre cómo revertirlo y los beneficios de recuperar energías cada noche.

Por Daniela Salgado P.

Dar vueltas en la cama, revisar el celular, encender y apagar el televisor, despertar por el más mínimo ruido y sentir que no descansó durante la noche, son algunas de las sensaciones que experimenta gran parte de la población chilena. La razón: los trastornos del sueño.

De lunes a viernes, el despertador de Claudio Inostroza suena a las 6:30 horas, se levanta, se alista y sale a iniciar la jornada laboral. Regresa a casa a eso de las 19:00, ve el noticiero, alguna película y a las 12:00 comienza el calvario.

“No me doy cuenta y me dan las 3 o 4 de la mañana, pese a estar cansado y querer dormir no logro hacerlo. Creo que es porque pienso mucho o algo así”, contó.

La realidad de Inostroza es la que vive más del 40% de la población, según cifras de la Sociedad Chilena de la Medicina del Sueño, Sochimes, y que guardar relación con trastornos del dormir, tales como: insomnio, apnea, los ronquidos y privación crónica del sueño, entre otras.

También, se revela que el 80% de los chilenos no duerme las siete horas recomendadas.

Para la psicóloga Rocío Plancencia Soto, diplomada en Psicodiagnóstico Infanto Juvenil y en Evaluación Psicológica en Adultos, este tipo de trastornos del sueño constituyen “uno de los problemas de salud más importantes de la sociedad moderna, convirtiéndose en un campo de estudio para los psicólogos que trabajar en el área de salud mental, lo que ha permitido descubrir nuevos tratamientos y, en efecto, mejorar la calidad de vida de las personas”.

Los principales trastornos

El insomnio es el más frecuente de los trastornos y se refiere a la dificultad para conciliar o mantener el sueño y que éste sea reparador.

El síndrome de apneas obstructivas del sueño, tiene relación con la alteración de la respiración al dormir y se caracteriza por los ronquidos y movimientos respiratorios energéticos que buscan superar la obstrucción.

La hipersonmias o somnolencia diurna es la incapacidad para mantenerse despierto y alerta durante la mayoría del día.

Además, está el sonambulismo, el terror nocturno o el síndrome de las piernas inquietas, entre otros.

Causas

La ex presidenta de Sochimes y psiquiatra de la Universidad de Concepción, Carmen Gloria Betancur, explicó que los trastornos del sueño afectan transversalmente a la población y sus causas pueden ser múltiples.

“En la mayoría de los casos responde a efectos de otras enfermedades, las que al no ser tratadas se van agudizando. Por ejemplo, en los menores de edad es común que el trastorno esté relacionado con problemas de otorrinolaringología, donde la hiperplasia amigdalina produce ronquido y dificultad para respirar. Algo similar ocurre con la obesidad y la retrognatia mandibular”, detalló.

Otro punto importante, recalcó la profesional, es el rol de la familia ya que los malos hábitos de sueño tienden a ser heredados, así como también la importancia de establecer límites horarios.

La psicóloga Rocío Placencia agregó que las personas más propensas a sufrir alteraciones son las que “mantienen estilos de vida acelerados, con hábitos alimenticios deficientes o los que no destinan tiempo a la realización de actividad física y/o a la meditación, no logrando desarrollar estrategias adecuadas para afrontar algún tipo de estrés laboral, familiar o social”.

Así le pasó a Claudio Inostroza, quien vincula los episodios de insomnio con el cambio de trabajo. “Era todo nuevo, asumí un puesto importante y eso me generó mucha ansiedad. No me di cuenta y de pronto estaba durmiendo tres o cuatro horas diarias, andaba de mal humor, bajé de peso, me sentía y veía como un hombre mucho mayor”.

A qué estar alerta

En el caso de los menores de edad, es fundamental que los padres pongan mucha atención en la funcionalidad del niño durante el día. “Si durante la jornada presenta serios problemas para funcionar o requiero de sustancias para lograrlo, eso inmediatamente da luces de un mal dormir”, afirmó Carmen Gloria Betancur.

Para eso es importante poner atención tanta a la vigilia como al comportamiento del menor en el colegio, que es donde pasan gran parte del tiempo. En etapa escolar, los niños y jóvenes pueden presentar una baja progresiva de su rendimiento, los que suelen ser alertados por los docentes. Otros, en casos más extremos, no logran poner atención o se quedan dormidos en clases.

“De persistir el mal dormir por tres o cuatro noches en una semana, en un periodo de tres o más semanas, eso quiere decir que se está tornando crónico”, precisó Betancur.

Las consecuencias

El no dormir bien está asociado a una serie de daños y efectos que van desde lo físico a lo mental. Esto, porque la cantidad y calidad del sueño está directamente vinculado con el funcionamiento del organismo.

Así lo explicó Carmen Gloria Betancur:

“Las consecuencias más evidentes son la fatiga, la desconcentración, el bajo nivel productivo, sea en el colegio, el trabajo o en los espacios domésticos. Ahora, cuando se torna un problema crónico de hábitos inadecuados de sueño, el paciente tiene mayor riesgo a presentar obesidad, hipertensión arterial y experimentar accidentes vasculares o cardiacos”.

Pero no solo eso, también están propensos de sufrir depresión, ansiedad, adicciones y una eventual asociación con el deterioro cognitivo.

“La falta de descanso y ausencia de sueño afecta de manera negativa en la regulación del apetito, hay una mayor probabilidad de accidentes de tráfico, problemas de memoria y aprendizaje”, agregó Placencia.

Uso de sustancias

La siquiatra y también especialista en adicciones, alertó sobre los efectos secundarios de los trastornos del sueño y la directa relación con el consumo de sustancias ilícitas.

En base a su experiencia, la docente de la Universidad de Concepción, aseguró que “la gente con reajuste inadecuado del dormir tiende a consumir sustancias psicotrópicas o psicoactivas para estar más despiertos”.

Eso se ve reflejado en el ingesta de cafeína, tabaco o de sustancias ilícitas como la cocaína.

“A la consulta llegan pacientes que no pueden estar sin consumir 30 tazas de café por día o cuatro litros de Coca Cola”

En contraposición, están los que ocupan el alcohol y la marihuana a modo de sedantes para luego  inducir el sueño.

Sin embargo más que ayudar, el consumo genera un efecto adverso que es la “fragmentación del sueño, lo que a la larga significará que requerirán mayores dosis para apagar esa fragmentación”, agregó Betancur.

Las mujeres adultas también son víctimas de las consecuencias colaterales de la privación o exceso de sueño. En los últimos años han experimentado un aumento peligro en el consumo del antidepresivo Fluoxetina, medicamente que muchas veces es conseguido en el mercado negro y es automedicado.

Cambio del huso horario

En estas semanas uno de los temas que se tomó la agenda de los medios de comunicación fue el nuevo cambio de hora.

Desde Sochimes indicaron que sugieren “evaluar por un periodo mínimo de cuatro años mantener permanentemente el huso horario natural UTC-4 y evitar los cambios horarios al menos en las regiones no extremas del país”.

“La luz natural del sol es primordial para el funcionamiento humano, entonces estos cambio bruscos y sin ningún sentido del huso horario aumentan los riesgo de padecer de accidentes cerebro vasculares y alteraciones del ritmo circadiano, entre otros”, profundizó Carmen Gloria Betancur.

Esto, porque las personas pueden tardar de dos a tres semanas en adaptarse el nuevo horario, efecto a la vez provoca afectaciones a nivel productivo, psicológico y cognitivo.

Los hábitos de sueño

La sociedad española del Sueño, en un artículo denominado “Sueño saludable: evidencias y guías de actuación”, publicado en la Revista de Neurología, entrega una serie de tips que tienen por objetivo favorecer la conciliación y mantenimiento del dormir.

Lo primero, evitar la estimulación lumínica, ya que la luz emitida por dispositivos electrónicos utilizados antes del horario habitual de sueño produce un retraso de fase de la actividad del núcleo supraquiasmático. Eso quiere decir que se retrasa la secreción de melatonina, aumenta la alerta, retrasa el inicio del sueño y disminuye la vigilancia por la noche.

Segundo, poner atención en el ruido ambiente de la habitación. Por ejemplo, quienes viven próximos a grandes autopistas, aeropuertos o centros urbanos, tienen mayor posibilidad de padecer de insomnio.

Tercero, el sueño se produce cuando la temperatura corporal desciende a consecuencia de la redistribución del calor desde el interior del cuerpo a la periferia, por lo que la primera depende en gran medida de la temperatura ambiental y si ésta es extrema perturbará el sueño.

Cuarto, los elementos de la cama. Tanto el colchón como la almohada y la ropa de cama cumplen una labor fundamental para alcanzar el buen dormir.

Ritual del sueño

El principal tratamiento para los trastornos del sueño tiene que ver con la confección de nuevos hábitos que acondicionen previamente al cuerpo.

Tal como se mencionó anteriormente, los padres o cuidadores son los encargados de definir horarios y fijar límites, cotidianidad que Carmen Gloria Betancur define como el “Ritual del sueño”.

“Se deben establecer horarios estables para acostar, para ponerse la pijama, lavarse los dientes y apagar las luces”.

Dicha cronología permite preparar al cuerpo y al cerebro para el horario de descanso.

Por ende, las recomendaciones, mantiene Rocío Placencia, son “desconectarse del celular o computador, realizar ejercicios de relajación,  irse a la cama antes de la media noche y leer”.

Beneficios del buen dormir

Los especialistas concuerdan que un adulto debe dormir de 7 a 8 horas diarias. Eso, sumado a una correcta alimentación y actividad física, es sinónimo de mejor calidad de vida.

Desde que comenzó a tratarse el problema de ansiedad y el insomnio, Claudio Inostroza volvió a reconocerse. El humor, la creatividad e inteligencia regresaron, mientras que se despedía del cansancio y el estrés.

El corazón es uno de los más favorecidos con sueños reparadores y es que durante ese periodo el órgano limpia las arterias de grasas y azucares, lo que a la vez reduce la posibilidad de padecer enfermedades cardiovasculares.

Cuando duermes, el sistema inmune se regenera permitiendo atacar los gérmenes que provocan las enfermedades.