Cuatro años después de la traumática experiencia del pasado 27F, la reportera gráfica del Diario de Concepción volvió a enfrentarse a los peligros de un mega sismo ocurrido en Chile. Aquí relata qué es lo que vio y sintió el pasado primero de abril.

Por Alejandra Jara. Fotos Carolina Echagüe

Un presentimiento

CEM8145Unos días antes de comenzar sus anheladas vacaciones por el norte de Chile, la fotógrafa Carolina Echagüe decidió guardar una linterna y una radio en su equipaje. Consciente de los sismos que afectaban diariamente a esa zona del país, en algún momento se le pasó por la cabeza de que el anunciado terremoto justo la podría sorprender en Iquique, lugar en el que planeaba descansar por una semana.

Por eso fue preparada y cambió la maleta por una mochila. Sin embargo, pese a las suposiciones que pasaron por su mente y las de sus dos amigas, nunca se imaginó que la primera noche de su llegada a la ciudad la pasaría en un cerro.

“Cuando fue el sismo estaba en la pieza de la hostal donde nos alojamos. Al principio no me di cuenta de que se trataba de un terremoto, porque en ningún momento me caí al suelo. Pero, apenas terminó el fuerte movimiento llegó el dueño del lugar y fue enfático en que debíamos evacuar rápidamente al cerro porque podría venir un tsunami”, relata.

Carolina y sus amigas tomaron las mochilas y linternas, y partieron en dirección a la zona de seguridad. Estaban a unas diez cuadras de distancia y las calles casi no tenían iluminación. “La gente fue siempre súper ordenada para evacuar, pero era inevitable angustiarse con los gritos de las mamás a las que se le perdían sus hijos pequeños en el trayecto”.

Las informaciones transmitidas a través de la radio fueron la compañía de estas tres jóvenes durante toda la fría noche de ese primero de abril que pasaron en el cerro, a la intemperie. Con cada réplica percibían el temor de los iquiqueños que creían que vendría un sismo mucho más fuerte.

Por fin a eso de las siete de la mañana, la Onemi anunció que podían volver a sus casas ya que el tsunami había ocurrido. Al enterarse, la fotógrafa decidió quedarse en el cerro durante media hora más.

“Nosotras como penquistas teníamos la experiencia de lo que pasó en Dichato en 2010, cuando las autoridades le insistieron a la gente que se fueran a sus hogares porque no había alerta de tsunami y en ese trayecto muchos perdieron sus vidas”, explica.

Pero aquí la historia no volvió a repetirse. Para Carolina esto se debió a que la catástrofe que significó el 27F sirvió de enseñanza para los habitantes del norte en cuanto a cómo evacuar y el funcionamiento de los operativos de emergencia.

CEM8177

Los más afectados

Cuando las tres amigas regresaron a la hostal durante la mañana del 2 de abril, Carolina quiso salir a mirar con sus propios ojos los estragos del sismo. Tomó su cámara y se dirigió a los lugares que sabía habían sido más afectados. Ya en el trayecto observaba una ciudad llena de militares que custodiaban supermercados y bancos.

“El tsunami destruyó las embarcaciones de los pescadores e inundó algunos sectores como el terminal de buses. Además, provocó incendios en el estacionamiento de dos discoteques. Sin embargo me impresionó, que en general, el plano de Iquique estaba en pie”, describe.

El jueves 3 de abril las amigas pudieron volver a Concepción en avión sanas y salvas y Carolina se alegra de haber tomado decisiones acertadas. “Nosotros fuimos preparadas por si acaso. Se nos pasó por la mente de que podía ocurrir un terremoto, pero nunca creímos que viviríamos una experiencia similar de nuevo”.

Chile, país sísmico

Tal como lo relató Carolina Echagüe, los habitantes del norte de Chile aún temen que otro sismo, más fuerte que el 8.2 que se sintió el pasado primero de abril, azote nuevamente la zona. En este sentido, Velvet Magazine conversó con Andrés Tassara, Doctor en Ciencias Naturales mención Geofísica de la UdeC, para saber su opinión sobre este tema.

CEM8156

¿Existe la posibilidad de que otro terremoto afecte al norte?

Aquí hay varios escenarios posibles. Es importante aclarar que tanto por el tiempo que ha pasado y el área que aún no se ha roto desde 1877 debió haber ocurrido un evento cercano a magnitud 9 y resulta que fue 8.2. Entonces queda la duda de que si el resto de la energía aún acumulada en estos 135 años se liberará en otro gran evento, o de a poco.

Uno de los escenarios es que se podría producir otro gran terremoto en la zona comprendida entre Iquique y Tocopilla, ya que aquí los datos de GPS revelan que las placas tectónicas están aún muy acopladas (es decir, muy pegadas entre sí).

¿El sur de Chile puede vivir pronto otro gran sismo?

Un terremoto puede producirse en cualquier lugar de Chile en que hace tiempo no se haya vivido un sismo de gran magnitud. Por ejemplo, en Copiapó no ha ocurrido uno desde 1922.

En Valdivia el último fue en 1960. Cualquiera de estos eventos podrían traer el riesgo de un tsunami en las costas de la región del Biobío, dependiendo de distintos factores como: cuánto se desplaza una placa por sobre otra, el epicentro del terremoto o el espesor de la columna de agua, entre otros.

Sin embargo, no es un escenario probable que Concepción y sus alrededores vuelvan a presenciar un evento de magnitud 8,8 pronto, sino hasta unos 150 años más.

¿Alguna vez se podrán predecir con exactitud los sismos?

El ser humano aún no ha podido desarrollar toda la ciencia y tecnología para poder predecir con hora y fecha un sismo. Eso habla de lo incapaces que aún somos, ya que no existe nada intrínseco en la naturaleza que nos lo impida.