El estilo de humor que identifica a la sociedad

 Si bien los puntos altos que ha tenido este tipo de comedia han sido las últimas versiones de los grandes festivales como el de Viña y Olmué, es un movimiento o corriente bastante prolífica en exponentes y temáticas, propuestas que, de manera independiente a los medios de comunicación, repletan los bares y teatros capitalinos de un público que está ávido de ver y consumir un humor más inteligente y preparado. Tendencia que de a poco se está introduciendo en Concepción, levantando un movimiento de jóvenes comediantes y pubs que le están dando cabida dentro de sus respectivas programaciones semanales, humor en vivo y en primera persona que llegó para quedarse.

Por Mauricio Maldonado Q.

Luego de varios días de espera, el teléfono suena. Tras un par de mensajes vía chat de Facebook, Rodrigo Vásquez accede a darme unos minutos dentro de su ajetreada agenda. “Después de la semana del 18, sale a través de YouTube una serie llamada ‘Talentos Frustrados’, dirigida por Peter Mcphee, es algo que me tiene re contento. Además, me han sondeado mucho para varios festivales, incluyendo Viña”. Cuenta entusiasmado al otro lado de la línea el comediante de 32 años -conocido en redes sociales por su alter ego Alto Yoyo- que desde hace cinco se dedica full al stand up.

Una manera de hacer reír que este último tiempo a tomado vuelo y relevancia en nuestro país, precisamente, en escenarios grandes como el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar o El Huaso de Olmué, hasta generar un circuito de bares y pubs capitalinos que se dedican en exclusiva a esta “nueva” rama del humor. “Años atrás todo el mundo contaba los mismos chistes, como copiados entre ellos, ahora cada uno hace sus chistes desde la vida privada y desde su propia honestidad, desde lo cotidiano”, hace hincapié Vásquez.

Nueva entre comillas, ya que sus orígenes en nuestro país se remontan a mediados de los ochenta con Coco Legrand y su espectáculo “Con la camiseta puesta”, quien sin querer sentó las bases del humor en vivo en Chile y que luego adquirió notoriedad -y audiencia- con programas como Sociedad de Comediantes Anónimos (SCA) de Vía X y el El Club de la Comedia, del cual salieron los destacados y aplaudidos Sergio Freire, Fabrizio Copano, Rodrigo Salinas, Pedro Ruminot, Natalia Valdebenito, y más. A ellos se han sumado Jorge Alis, León Murillo, Felipe Avello, por nombrar algunos.

Pero, más allá de estas reconocidas figuras del stand up, han surgido nuevos rostros -incluido Alto Yoyo- que han “refrescado” la escena de la comedia nacional, siendo una especie de generación de recambio del humor en vivo. “Si fuésemos la ‘generación de recambio’ sería porque los otros ya no estarían vigentes, y, muy por el contrario, todos los exponentes del humor están súper activos, no hemos tenido ‘pérdidas’ ni nadie se ha retirado del medio. Murillo, González, Juan Pablo López, Yamila Reyna, Paloma Salas, están todos y todas vigentes, y no hay nada que recambiar aún. No sé si sería el apelativo más adecuado, pero sí somos los representantes que nos salimos del humor tradicional, rostros del humor de observación que viene a establecer una nueva ‘onda’ de cómo la gente se divierte”, matiza Edo Vallejo, comediante de la movida del stand up capitalino más conocido como StrikeBit.

Más como una corriente paralela o underground sitúa Marcelo González -alias Mr. Feromonas- a quienes están nutriendo la escena del stand up a lo largo del país, “como que hay un montón de gente nueva, desconocida, de otras ciudades, que están alimentando esta manera de hacer reír. Como que poco a poco se han ido abriendo espacio en el ambiente, ya que el público, en general, reconoce a los que están haciendo stand up, a quienes aparecen en televisión, esos no han desaparecido, es más, se han hecho más famosos. Por el contrario, y de forma independiente, han surgido nuevos nombres y nuevas propuestas de comedia en vivo, los que llenan bares y utilizan las redes sociales como canales de difusión para sus trabajos”.

Dentro de este mundo más subterráneo y de nicho, se ubica Su Opazo, quien dentro de su show “Rara”, explota este humor más centrado en lo personal y de tono crítico. Ahí es donde ella reconoce un “recambio”, pero enfocado en el contenido de las rutinas y las temáticas que estas tocan, generando así o naciendo de esta manera nuevos intérpretes de stand up. “Hay un recambio en el humor, que viene desde hace tiempo atrás con lo que hacía Jani Dueñas, Natalia Valdebenito y la Paloma Salas, quienes empezaron a hablar de otros temas, empezaron ellas a volverse feministas, lo que permeó a sus rutinas y también a los públicos. Esas formas de hacer humor, ciertamente diferentes, hicieron que nacieran nuevos comediantes con otros tipos de enfoque. Por ejemplo, cuando se habla de los inmigrantes ya no es para reírse de ellos sino más bien de la xenofobia”.

Opazo reconoce también que las nuevas plataformas digitales y redes sociales han servido de trampolín para aquellos que hacen stand up y que no son rostros televisivos, “permite que quienes no están en los medios, aquellos que no tienen ‘voz’, tengan seguidores y también un público cautivo. Ayuda, y es un elemento más, para que el humor de hoy en día sea diferente y que exista una variedad más rica de comediantes, más críticos y agudos. Ya no todo es Bombo Fica ni Dino Gordillo, ahora igual existe alguien como yo, una persona feminista, lesbiana, que hace stand up comedy y que tiene sus seguidores, su público”.

Rosario Sánchez, quien en el ambiente santiaguino del stand up ha sobresalido con diferentes rutinas, entre ellas “Mecheras”, en que comparte créditos con la también reconocida Paola Molina (autora del libro “Confesiones de una soltera”), igual recalca ese cambio de mirada temático del humor en vivo, pero haciendo énfasis en que el público está más exigente. “Hoy en día está cambiando no sólo el tipo de humor que se hace sino también el tipo de humor que la gente busca. El público está buscando nuevas formas, historias, personas y autenticidad. El chiste que en el fondo se ríe de lo oprimido y de los lugares comunes está pasando de moda. La gente busca ver en escena alguien quien transmita una parte de sí mismo y que te haga reír con eso. Me siento parte de esa generación, quienes estamos buscando extender los límites del humor; cada vez más, hay comediantes que están dispuestos ha realizar una crítica social y política desde su humor”. A lo que añade que “hoy en día hay muchos más bares y espacios que se están atreviendo a tener stand up y que ven en este un plus, creo que va a la par con la evolución de nuestro país. Por mucho tiempo se subestimó la inteligencia del público, y en el fondo la gente está preparada, quiere este tipo de humor”.

Lenta, pero segura: una escena penquista con proyección

“Mi show se basa en la vida de un gordo, porque yo soy gordito, de lo difícil que fue que me invitaran a una disco, de tener polola, incluso de las caras que te pone la gente cuando pides el baño, el de cocerse rápido, entre otras cosas”, confiesa entre risas Erwin Padilla, quien desde hace un par de meses se lanzó al escenario y creo a la par con unos amigos el fanpage Stand-Up Conce, una manera de promover esta forma de hacer humor y levantar la escena penquista. “Hay hartos jóvenes que están en esta, pero es algo que aún está en pañales”, agrega el también dueño de un emprendimiento de sushi en el centro de Concepción.

Palabras que sintetizan de buena forma el acontecer del stand up de Concepción, que lejos de la efervescencia y prolífica escena capitalina, recién se comienza a divisar un conjunto de exponentes -principalmente veinteañeros- que se identifican con esta corriente humorística. Puros “lolitos” o “cabritos” como dice Bernardita “Cotó” Ubilla, una de las pocas figuras del stand up penquista que lleva sus años en esto, son quienes se están atreviendo y abriendo camino en el difícil arte de hacer reír en vivo. “Como últimamente hay harto movimiento, hay gente mucho más joven que yo, no es que sea vieja, de veintitantos que están incursionando en el stand up y a la vez se están abriendo nuevos espacios. Estos igual convocan a público que va a eso, lo que es fundamental, ya que para que la comedia funcione se tienen que conjugar varios elementos, entre ellos, gente que te vaya a ver y te respete”, dice una de las finalistas de la segunda temporada del extinto programa Coliseo Romano.

Recalcando que “lo bueno es que hay gente que se está atreviendo, porque descubrir a alguien gracioso se asemeja a encontrar una aguja en un pajar, o sea, puede haber veinte, pero es algo que se va haciendo en el camino, en el rigor de subirse al escenario”.

Dentro de esta camada de comediantes novicios está Benja Molina, quien desde hace unos meses se dedica a contar sus experiencias y peripecias sobre un escenario, itinerando sus rutinas entre las ciudades de Concepción y Los Ángeles. “Veo una escena naciente, es decir, hay varios exponentes, pero en su mayoría novatos. Quizás algunos con más presentaciones en el cuerpo, pero en general principiantes. Dentro del tiempo en que viví en Concepción, no había un movimiento como tal ni tampoco locales que hicieran espacio para la comedia en vivo, recién este año hay un par de pubs que le han dado algo de cabida, apostando por programar cada semana o una vez al mes”.

Una apertura que el Benja ve como simple evolución, el humor “ahora es mucho más inteligente y ciertamente reflexivo, atrás quedó el chiste fácil. El stand up te hace reflexionar y cuestionar más. La comedia gringa o extranjera era una variante que encontrábamos muy hueóna, pero simplemente era -y es- más inteligente en comparación a la utilización del recurso de la picardía, que nunca está demás”.

“No llevo tanto tiempo, estaba más que nada en las redes sociales, y ahora recién di el salto hacia el escenario. Es algo que va lento, son poco y nada los locales en que puedes hacer stand up y que están ambientados para ello, es más, hace poco como que se empezó a sonar el tema de los micrófonos abiertos (open mic). En general, es algo que poco a poco se está viendo más, tanto desde el punto de vista de la disposición de los locales, como de las personas que se atreven a hacer comedia en esta modalidad. Ahora, me han llamado de distintas partes, e incluso me han contado que quieren realizar una especie de torneo de stand up. Creo que es algo que va lento, pero seguro”, replica Doris Agurto, uno de los pocos rostros femeninos dentro de esta naciente escena del stand up penquista, palabras que hacen pensar y ayudan a argumentar una proyección de larga data en la ciudad.

 Llegar y lanzarse: una de las claves del stand up

“Cualquier persona puede hacer stand up, o sea, porque es llegar, subirse a un escenario y tomar un micrófono abierto, y listo. Claro, no le irá bien los primeros años, uno como que es fome al comienzo, pero después se pone bueno. Además, por muchas clases que tomes, tienes que tener la gracia, de verdad tienes que hacer reír, y lo bonito del escenario es que ahí todos somos iguales, da lo mismo de donde vengas o qué eres, es algo bien democrático”.

Es la categórica opinión de Rodrigo Vásquez, confesión que suelta con total honestidad en nuestros diez minutos de conversación. Claro, es algo que viene dado desde su fuero personal, luego de dar la vuelta larga en el stand up y estar una temporada en Argentina -cuatro años- palpando la realidad trasandina de hacer reír con tan sólo un micrófono.

Para Su Opazo, quien se considera “novata” dentro del ambiente del stand up santiaguino -un año y contando sobre el escenario-, no es algo tan sencillo el llegar y pararse frente a un micrófono, ya que se debe tener carisma y sobre todo gracia, cierta “chispeza” que no está en ningún manual o libro de chistes. “Nadie te puede enseñar a ser gracioso, lo eres o no, así de simple. Más allá de eso, también tienes que tener algo que decir, hay muchas personas que quieren hacer stand up, pero no tienen tema, y repiten lo que otros dicen porque no se les ocurre de que hablar. Aquí, en Santiago, hay muchos comediantes, pero son pocos los que logran hacer algo diferente, innovador o particularmente gracioso”.

Todo lo opuesto es lo que plantea Rosario Sánchez, quien muy a la par de lo expresado por Alto Yoyo, cualquier persona puede aprender a hacer stand up, pero es algo que se va dando con la constancia, “creo que el músculo de lo gracioso se puede desarrollar y trabajar con esfuerzo. Sí hay gente que tiene dotes o una gracia innata, entre comillas, para el tema, son graciosos de por sí, con una forma de expresarse que a la gente le gusta y con vivencias que quieren ser escuchadas, pero independiente de esto, pienso que cualquiera puede desarrollar el método de hacer reír”.

Si bien para Edo Vallejo, el establecer quien puede hacer o no stand up va de la mano del criterio de cada persona, igual se deben tener ciertas condiciones para hacerlo, como, por ejemplo, el saber expresarse, “comunicar una idea y contextualizar los temas que se abordan, no es llegar y lanzar un tema sin más preámbulo, hay que dar pistas a la audiencia para que entienda a lo que se quiere llegar. Aunque, “todo está dado” como dice un comediante gringo, que no recuerdo su nombre exactamente, es que, si lo tienes, ya lo estás haciendo. No te lo cuestionas, si te gusta el humor y hacer reír a la gente, llegas y lo haces”.