Rodrigo Laffertt Inostroza, DJ

En busca de los mejores beats

Un hombre que ha marcado la escena musical de Concepción, junto a los DJs Manuel Araneda y Pedro Campos, hicieron de las suyas e instauraron durante varios años las fiestas electrónicas más prendidas de la ciudad. Una mezcla de beats que enloqueció e hizo vibrar a muchos de los que iban a La República, Katanga y diversos lugares del Gran Concepción. Un joven que está en la continua búsqueda de sonidos y de crear implementos para hacer de su música algo simplemente único.

Por Catalina Morgado C.

El DJ Rodrigo Alejandro Lafertt Inostroza de 36 años, es afamado en la escena musical, y es que sus más de 18 años de trayectoria lo han catapultado como uno de los más reconocidos en el mundo de la electrónica, y gracias a ello también ha recibido premios como “El mejor DJ de regiones 2009” en los Jhabas Awards y ganador de Patagónica 2010 para representar a Chile en Japón.

A este oriundo de Talcahuano simplemente le fascina la electrónica, y no solamente como género musical, sino que también como rama de la física. Desde que tiene uso de razón desarmaba todo aquello que estaba a su paso, sobre todo radios, y con el único objetivo de conocer lo que tenían en su interior. Esta búsqueda incesante sigue hasta el día de hoy, ya que Rodrigo se desvela pensando en cómo hacer circuitos, incluso en sus viajes pasa el tiempo de esa forma. Le fascina crear cosas que simplemente no existen.

Este joven inquieto vive viajando y en permanente aprendizaje, por lo que está siempre buscando un sonido nuevo y leyendo algo, sobre todo si tiene relación con la electrónica, el arte y la ciencia, y descansa muy pero muy poco.

Se define como un fanático de las combinaciones, no le gusta ningún estilo en particular, le encanta estar en constante mixtura con las cosas, y es así como trabaja con su música y en la vida diaria, buscando siempre la innovación, así entregarles a sus seguidores un poco de misterio. Si, ¡misterio!

Rodrigo nació en marzo de 1981 en Talcahuano y se crio bajo el alero de su madre, Sofía Inostroza, quien, según el DJ, era muy trabajadora. Ambos salieron solos adelante, ya que su padre falleció cuando era muy pequeño. Su mamá tenía un negocio de abarrotes y Rodrigo la ayudaba, “me enseñó a ser muy trabajador”, cuenta.

Estudió hasta 8º en la escuela México del puerto, en ese lugar fue un alumno promedio, no resaltaba ni era al que le iba peor, él se define como del montón, pero sí tenía hartos amigos y lo pasaba muy bien. “En ese momento no me gustaba nada en particular, yo recuerdo que fui re malo para las Matemáticas y siendo que ahora me gustan (sonríe), en ramos de dibujo y arte me iba mucho mejor. En ciencias no me iba bien, y aparte que había que memorizar y yo soy de aprendizaje más vivencial, me costaba montones”.

Recuerda que desde pequeño le gustaba desarmar cosas e investigar lo que había en su interior, por esa razón es que tomó la decisión de estudiar en el CEAT de San Pedro de la Paz, establecimiento donde iba a aprender, sobre todo lo que le gustaba. “Me acuerdo de que había que dar un examen y era bien raro, un test psicológico-psicotécnico, muy extraño, pero me fue bien, pensé que no iba a quedar y resultó”.

Una de las cosas que más le gustó del CEAT fue seguir cultivando su conocimiento acerca de los circuitos y las amistades que creó allí, conoció a chicos de distintas comunas y realidades, “gente que tenía otras capacidades, entonces fue un mundo que me abrió un poco la mente”.

Y los beats de la electrónica estaban en el ambiente. No recuerda la edad exacta, pero si que escuchaba programas en la radio donde tocaban este tipo de música y le atraía mucho, porque lo innovador era lo que más le gustaba, lo distinto.

Después del colegio, decidió estudiar Ingeniería de Ejecución en Electrónica, aunque sólo cursó 4 semestres, éstos le ayudaron a compartir con personas que serían claves en su carrera por el sonido. “Conocí a estudiantes que tenían un círculo de amigos que coleccionaban música electrónica y rara, y ahí yo fui aprendiendo cosas de ellos y me hice un gran amigo que tenía una tienda acá en Concepción, que es Manuel Araneda, que conservo hasta el día de hoy. Él tiene un sello que se llama Metronomo Records”.

Gracias a su amistad con Manuel, Rodrigo adquirió un sinnúmero de conocimientos relacionados con la música y con ello también desarrolló un amor especial por la combinación de sonidos diferentes, “para mí eso es la música hoy en día, una mezcla de sonidos, lo que te genera una sensación atmosférica, un estado mental.  Yo no toco acordes, cuando hago mi música no leo partituras, no sé absolutamente nada de nada, ni siquiera sé tocar teclado, tengo montones, ¡pero no sé!, lo que hago es esa mixtura de sonidos que te crean una atmósfera diferente. Empecé a experimentar con todo tipo de música, me gustó de todo. Yo escucho de todo, soy aficionado a la música”.

En esta etapa se empezó a dedicar más a la música, estudió inglés y entremedio, descubrió que existían otras carreras como Diseño Gráfico, por lo que decidió volver a clases, pero, obviamente, sin dejar de tocar. “Fue una experiencia superbuena, estábamos acá en el centro (Barros Arana) y yo ya estaba tocando en ese tiempo, entonces recuerdo que un par de semestres tenía clases los sábados en la mañana, y yo trabajaba en el Bar La República (Barrio Estación) los viernes en la noche. Entonces, me quedaba ahí y terminaba los trabajos que tenía que presentar al día siguiente. Finalizaba mis tareas y me iba caminando al Duoc, y después regresaba a tocar a La República (sonríe)”.

¿Cómo llegaste a tocar en ese bar?

Dentro de mi búsqueda en la Universidad conocí a Manuel, y él me presentó a Pedro Campos, entre los tres hacíamos cosas, fuimos muy unidos en ese tiempo, y en eso conocimos a German Estrada. Él fue la primera persona que me contrató y me abrió las puertas para ir a tocar, lo hice varias veces y después me dejó contratado tocando en La República. Iba los viernes, no tocábamos solamente electrónica, sino que también música alternativa, y ese fue uno de los inicios, porque después recuerdo que en ese tiempo comprábamos mucha música en vinilo, y empezamos a armar un circuito de fiestas donde tocábamos, la música que nos gustaba, en Concepción.

Siempre fue de muchos amigos y de conocer distintas personas, y en estos encuentros lo invitaron a Pucón y allí cambió su carrera musical, se hizo más famoso y lo invitaron a otras ciudades del país. “Tenía unos amigos que venían de Suiza, y me invitaron a tocar con ellos en Pucón, y al dueño del lugar (Bar Morena) le gustó y me dejó como invitado. Los años siguientes, hice una amistad superimportante con él, me pedía que me encargara de ese lugar todos los veranos. Ganaba plata y conocí a gente del mundo de los eventos, de ahí me invitaron a trabajar en Santiago y a tocar en Viña del Mar”.

En paralelo, Rodrigo estaba creando música, sus queridas combinaciones, y se las pasaba a otros DJs. El 2007 realizó un paso muy importante en su carrera, puso en venta su música y se empezó a hacer conocido cada vez más, incluso podía lucrar con su carrera, “entre comillas porque al final toda la plata me la gasto en máquinas, la reinvierto”.

Rodrigo recuerda que le pasaba CDs a otros DJs y a ellos les gustaban sus creaciones, entonces recibía respuestas como: ¿lo podemos sacar a la venta a través de un sello?, obviamente él respondía que si, ya que todas esas acciones permitían que se hiciese más popular en otros círculos.

¿Cuándo y cómo fue tu gran salto?

Fue como el 2007, cuando a la gente le empezó a gustar mucho la música que estaba haciendo, entonces, recuerdo que después de eso me invitaron a tocar a Viña, les encantó lo que hice, y me convidaron a tocar mucho más seguido. Después me invitaron a tocar en Santiago. En ese tiempo conocí a diversas personas y algunas de ellas eran de Japón y venían a hacer un concurso a Chile. Yo no tenía ni idea de la existencia de esa competencia -cuenta riéndose- un amigo me dijo que, si quería participar, tenía que mandar un demo, yo lo envié y me seleccionaron en Santiago para hacer una fiesta, y tocar, yo no sabía lo que era. Pero la cosa es que gané y me llevaron a Japón, llegué y fui jurado. Fue bastante bonito porque nunca había ganado nada. Tenía que replicar el mismo concurso en ese país y elegir a alguien de allá para que viniera a Chile a tocar. Lo mejor es que conocí, en Japón, a gente con la que trabajo hoy en día. Recuerdo que me fue bastante bien en esa época, y hasta el día de hoy sigo vendiendo mucha música (en distintos lugares) y me puedo costear las máquinas y herramientas porque son caras.

Dentro de su carrera le han pasado diversas situaciones, buenas y malas, pero rememora con alegría las que le han sacado canas verdes, y una de ellas ocurrió en Perú, exactamente en Lima. “Tocamos allá y nos alojaron en un hotel bien lujoso, de la zona de Miraflores, salía como 300 dólares la noche y llevábamos 3 noches allí. Un artista francés que tocó con nosotros se tenía que ir y cuando lo hizo le cobraron el hospedaje, ¡la productora aún no lo pagaba! Me di cuenta de esa situación cuando estaba carreteando con unos amigos en mi habitación e inventamos que teníamos que ir a tocar a otra fiesta, y volveríamos, pero la verdad es que sacamos todas nuestras cosas, porque no podíamos pagar la cuenta. Pero antes de retirarnos pregunté a qué hora era el desayuno, jajaja (se ríe). Le pedí al taxista que me llevara al aeropuerto y volví a Chile, cuando llegué envié un mail al hotel y les dije que me había tenido que venir con urgencia. La productora pagó el alojamiento, pero se demoraron como 2 semanas. ¡Fue terrible!”.

¿Hay algún logro que quieras destacar de tu carrera?

Es difícil porque todos los días voy logrando cosas que me van haciendo sentir orgulloso. Hay cosas buenas, por ejemplo, el hecho de que me reconozcan a través de los concursos, porque te mantienen vigente. Es increíble poder transmitir esto, el amor que uno tiene por las cosas, por la tecnología y el arte. Creo que mi mayor logro es que los mismos jóvenes de hoy en día, y que quieren ser músicos, me llamen y me digan que desean aprender cosas de mí. Hice clases de producción musical en Argentina, yo nunca había hecho, pero me preparé para ellos, y quedaron superagradecidos.

Dentro de todas las aventuras que ha vivenciado este DJ, una de las que rememora con cariño es haber vivido un par de meses en Argentina, específicamente en el sur, en un lugar llamado Trelew, allí tenía algunos amigos con los que hizo música e incluso crearon un disco. Una de sus canciones favoritas nació en el vecino país, Bariloche, todas esas emociones lo hacen reconectarse con ese lugar.

Sé que te encanta la música, ¿qué es lo que más te gusta de tocar?

Son varias sensaciones, pero la que más me gusta es cuando puedo hacer que la gente se hipnotice. Cuando lo logro es superrica la sensación porque ahí empiezan a notar cada cambio que uno hace, cada detalle de lo que uno está realizando. Pero eso me pasa en Viña y Valparaíso, la gente tiende a conectarse muchísimo con la música. Acá en Concepción la gente quiere bailar más, me cuesta un poco más hacer eso, pero también tengo mi fórmula con la que puedo hacer que la gente grite y explote, y es entretenido hacerlo, aunque no hay que abusar de ello, pero es entrete, porque hay un aprecio por lo que uno está haciendo. Es bastante especial esa sensación de que estuve toda la semana trabajando en una canción y después tocarla, y ver cómo la gente la interpreta.

¿Te consideras un pionero de esta música en Conce?

No, porque había otros pioneros en esa época, que también nos motivaron a nosotros, como Javier Cabezas, no me acuerdo de otros nombres, pero dejémoslo en que había otros DJs que ya tenían tiempo trabajando en esto. Nosotros hemos permanecido en el tiempo, hablo de Manuel, Pedro y yo, que fuimos los que empezamos a hacer un circuito firme, sin dejarlo de lado, para nosotros fue una prioridad mantenerlo.

¿Cómo ves el desarrollo de la electrónica en Conce?

Están todos creciendo en esto, hoy en día hay muchísimos más DJs, más gente haciendo música, están todos explorando, y está superbueno. He visto desde el año 99 cómo se ha desarrollado esto, ha tenido altos y bajos. Hoy en día, como que se puso muy de moda, nacieron como 30 DJs más en la Región, y está muy bueno, porque nosotros en el día de mañana nos vamos a empezar a hacer más viejos y tienen que seguir los demás.

Pero ¿ves trabajo de calidad?

Si, porque hoy están haciendo más sellos en la Región, Pedro Campos tiene el suyo y han nacido otros, el Carlos Álvarez tiene uno en Lota, y es como de los mejores productores a nivel mundial hoy en día, esto va para arriba de forma exponencial. Yo si lo mirara a 5 años, Concepción va a ser una de las ciudades más electrónicas, con más artistas de Chile.

Actualmente Rodrigo está trabajando en su sintetizador, creándolo para poder probarlo y tocar en sus presentaciones, lo que según él sería un plus para su carrera y obviamente sus shows, incluso comentó que después podría hacer sus propios instrumentos. Además, está analizando desarrollar su propio sello, pero lo quiere hacer con mucha tranquilidad. Mientras tanto, está trabajando en un nuevo disco para poder lánzarlo entre septiembre y octubre. “Son 10 canciones que tengo que terminar, y, por otro lado, en mi casa, en el estudio, tengo tiradas como 100 más que están inconclusas. Entonces, no sé si hacer una canción nueva y finalizarla o acabar cualquiera de las que esté, al azar”.

Dentro de la vorágine de su vida, Rodrigo cuenta con cariño la relación que tiene con su polola, la diseñadora María Eugenia Marín, quien es uno de sus pilares fundamentales, lo apaña en todo, e incluso comenta que le gusta cocinarle. “Siempre está ahí, camina a mi lado, ha sido mi gran apoyo, nos llevamos perfecto, le gustan las mismas cosas que a mí, entonces es bien entretenida la relación”.

¿Qué planes tienes para tu futuro?

Aprendí con los años que no hay que entusiasmarse con algo que quieres hacer en el futuro, porque hace 10 años atrás tenía muchos planes de ir a vivir afuera, de cumplir todos los sueños que tenía de veinteañero, pero no ocurrió, pero me resultaron otras cosas mejores. Así como que planes a futuro: es hacer cosas, investigar y leer e ir aprendiendo cada día. Yo lo paso súper, quiero hacer más música, que se hagan shows en otros lados, poder viajar a otras ciudades, a mostrar esto.

¿Qué podrías decir de tu vida?

Soy una persona privilegiada, trabajo tocando música los fines de semana, me emborracho, puedo tomar un lunes (cuenta muerto de la risa), viajo por todos lados, hago música, a la gente le gusta lo que hago, gano plata con eso, me permite seguir creciendo en esto, me hacen entrevistas, ¡no podría quejarme de nada! Estoy muy contento con mi vida. Poder vivir haciendo lo que a uno le gusta no lo dicen todos, por eso tengo que estar agradecido.