A principios de los años 60 la Alcaldesa Ester Roa Rebolledo, primera mujer en ocupar el cargo en la región, mostró su apoyo a una idea que venía dando vueltas hace años en la comuna, pero que no había podido concretarse: la construcción del primer estadio municipal. Una obra que daría un impulso al deporte en la región.

En un principio, la noticia generó reticencia y escepticismo principalmente por las dudas sobre su factibilidad. Pero, al poco tiempo, ganó el apoyo del Gobierno e incluso generó donaciones por parte de los vecinos que vislumbraban que este estadio entregaría progreso a la ciudad.

Al poco tiempo comenzaron los trabajos, pues la idea era que el recinto fuera sede del Mundial de Fútbol de 1962. Pero no alcanzó a quedar terminado, principalmente por las dificultades económicas que trajo el terremoto de 1960 que afectó a la zona centro –sur del país.

Como la construcción había quedado a medio levantar, posteriormente entre 1963 y 1964 se reanudaron sus obras las que concluyeron finalmente en 1965. Fue ahí cuando Manuel Lagos, funcionario municipal (hoy jubilado) estuvo a cargo de su administración entre 1965 y 1968. “En esa época no había nada de nada. Recuerdo que cuando lo entregaron el pasto superaba el metro de altura y hasta hubo que utilizar maquinaria agrícola para cortarlo”, agrega.

La segunda gran remodelación se desarrolló en 1987 cuando el Estadio fue sede del Mundial Juvenil de Fútbol. “Ahí los trabajos se enfocaron en reparar los baños, los pasillos de circulación y en cambiar las graderías que eran de madera”, explica el ex funcionario municipal.

En 2004 el Estadio Ester Roa albergó el Preolímpico clasificatorio al Mundial de Atenas celebrado ese mismo año. Para este evento sólo se construyeron accesos para discapacitados y se retocó la pintura.

Las dificultades de la anhelada remodelación

En diciembre de 2012, Concepción recibió otra importante noticia en materia deportiva. Pero esta vez por parte de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP): La ciudad había sido ratificada como una de las sedes de la Copa América.

Nueve meses después, en septiembre de 2013, el Ministerio del Deporte confirmó que la licitación de las obras de remodelación del estadio quedarían a cargo de la empresa Copasa, por un monto superior a los 12 mil millones de pesos.  El plazo de ejecución era de 14 meses, que partió el 3 de septiembre del 2013 y  finalizó el 28 de agosto de 2014.

Lo anterior debido al retraso de las obras, ya que en esa fecha la constructora sólo alcanzó un 25% de avance efectivo, cuando se esperaba un 60%. Ante este escenario el Ministerio del Deporte decidió terminar de forma anticipada el contrato con Copasa. La situación causó preocupación en las autoridades y en los penquistas quienes vieron con temor de que la ciudad podría quedarse ajena al certamen deportivo internacional.

Nuevamente se llamó a licitación para terminar el proceso de remodelación. La empresa Claro Vicuña se adjudicó esta tarea, en septiembre de 2014, por un monto de 30 mil millones de pesos, la que debía terminar en 210 días. Sin embargo, el proceso de remodelación también se vio estancado producto de constantes paralizaciones de los trabajadores exigiendo mejoras en sus condiciones laborales.

“Este Estadio significa mucho para Concepción y para la región. Refleja el espíritu de superación ante los problemas que tiene nuestra gente. La génesis de Concepción siempre ha  sido difícil y ha estado marcada por superar inconvenientes puestos por la naturaleza o por nosotros mismos”, explica el Seremi del Deporte del Biobío, Álvaro Miguieles respecto a las dificultades que enfrentó el proceso de remodelación del recinto deportivo.

Actualmente el Estadio Ester Roa Rebolledo es el tercero más grande de Chile –después del Nacional y Monumental- y uno de los más modernos del país debido a sus altos estándares de equipamiento, como por ejemplo, las más de 30 mil butacas instaladas de colores azul y amarillo para darle identidad, además de modernos camarines destinados al fútbol profesional, amateur y para árbitros.

“Sin duda es uno de los recintos más modernos de Chile porque sus instalaciones tienen la más moderna tecnología, lo que implica estándares de comodidad y habitabilidad que otros del país no tienen”, asegura el Seremi del Deporte.

Su amplia capacidad, una construcción que permite que desde sus tribunas se puedan ver todos los sectores de la cancha; iluminación de última generación, la instalación de más de 200 focos Phillips para la transmisión televisiva HD; un sistema de generadores de última generación que aseguran la ininterrupción del suministro eléctrico y una cancha de más de 7 mil metros cuadrados sembrada con pasto Ray Grass capaz de absorber 70 mm/hr de lluvia son sólo algunas de las características del Estadio que lo dejan al mismo nivel de otros recintos internacionales.

El futuro después de la Copa América

“Hoy, tras su remodelación, el Estadio Ester Roa Rebolledo es un recinto deportivo y cultural de nivel internacional”, asegura el Seremi del Deporte, Álvaro Miguieles. Y agrega que tras la Copa América, el Ministerio del Deporte centrará sus esfuerzos en que al estadio tenga acceso toda la comunidad a través de actividades deportivas y culturales.

La autoridad admite que una de las dificultades a las que generalmente se enfrentan las infraestructuras públicas es que se produce un “círculo negativo” debido a que por lo caro de su administración, estos espacios dejan de ser usados. Por lo tanto, a través de distintas iniciativas creativas y un buen modelo de gestión se debe cautelar que el recinto deportivo permanezca en constante funcionamiento.