A 3 mil 700 km de distancia del continente se encuentra Rapa Nui, la isla habitada más remota del planeta, donde de sólo pisar tierra y contemplar hasta donde alcanza la vista, es como si en las 5 horas de vuelo te hubieses trasladado a un lugar anclado en el tiempo, donde es imposible no sentirse anodino ante tanta magnitud.

Impresiona el que cada uno de sus habitantes conoce a la perfección los procesos históricos por los que pasó la isla y también sus hitos más importantes. El dueño del hostal donde alojamos nos cuenta que el nombre Isla de Pascua tiene su origen en Jakob Roggeveen, navegante neerlandés que la descubrió un 5 de abril de 1722, correspondiente al día de Pascua de Resurrección. Por lo mismo la isla recibe este nombre y sus habitantes el gentilicio de Pascuense.

Su fuerte apego cultural hace que cada uno de los sectores arqueológicos y de importancia cultural estén súper bien conservados y con variadas normas de seguridad. Que se ven a cada tanto. Como: no traspasar la línea, no tocar los moai, entre otros, de lo contrario te arriesgas a multas y variados retos.

Recorre con nosotros este pedazo de tierra chilena y maravíllate con su cultura. A continuación, te contaremos las rutas que realizamos. Puedes partir tú la propia cuando decidas visitar la isla.

Día 1: Este día es mejor habituarse a la ciudad, caminar por sus calles, cotizar souvenirs – los que comprarás el último día – y consultar a la gente local sobre los mejores lugares para recorrer. Siempre es buena la opinión de éstos, ya que pueden aconsejarte panoramas mejores que los ampliamente ofrecidos por los tour operadores.

Día 2: O rongo, sector ubicado al suroeste de la isla, a un costado del cráter inactivo de Rano Kau. A este lugar se puede llegar a pie. Primero visita Ana Kai Tangata, caverna anclada en un acantilado donde un acantilado donde el mar azota incansablemente, ésta tiene hermosos petroglifos en sus paredes. Posteriormente, sigue la ruta hacia la entrada de las dependencias de Conaf, donde sólo debes seguir las señalizaciones que están a lo largo del sendero. Éste se adentra por un bosque de eucaliptus, además de otras especies de árboles típicos de la zona. La complejidad es media, si bien se está en constante subida, ésta no es muy pronunciada.

Al llegar a la cima lo primero que ves es el cráter inactivo de Rano Kau, donde en su interior se formó un humedal de variadas formas y tonos que contrastan con el azul intenso del cielo, dando un espectáculo único. Continúa tu camino bordeando el cráter hasta llegar a O rongo, aldea ceremonial al borde del acantilado del volcán, donde se celebraba el ritual del Hombre Pájaro.

La tradición cuenta que este sector perteneció al tercer período cultural de la isla, donde ésta se organizó en torno a la competencia del Hombre Pájaro. El primer hombre que encontraba el huevo del manutara, ave migratoria que anidaba en el islote Motu Nui – frente al volcán – gobernaba la isla por un año.

Día 3: Ya empapado con la cultura Rapanui, en este día es recomendable recorrer Anakena y el sector costero. Para eso, y debido a la distancia, es mejor arrendar un auto o una bicicleta. Para ello sigue el camino, a un costado del aeropuerto, que lleva a este sector ubicado a 18 km de Hanga Roa.

Anakena es una playa que se caracteriza por sus tibias aguas de color turquesa y arenas blancas. Un lugar idílico coronado por palmeras y donde se encuentra el ahu (plataforma de moais) mejor logrados por la fineza del tallado y sus niveles de conservación. Se dice que es en este lugar donde llegó el primer rey de la isla, Ariki Hotu Matua.

Luego de zambullirte en estas cristalinas aguas, sigue tu camino hacia Rano Raraku; conocido también como la cantera de moais, uno de los sitios arqueológicos más importantes de la isla, donde en la ladera de su cráter hay cerca de 300 moais en distintos niveles de construcción, los cuales se tallaban directamente desde la roca madre para luego ser transportados en distintas rutas hasta llegar a los respectivos ahu.

Luego de visitar este sector, lo ideal es volver por la costa para disfrutar de otras ruinas arqueológicas, lugar que es mejor visitar con un guía local, pues es complejo de entender, por sí solos, cada uno de los puntos de interés.

El Moai o aringa ora, significa “rostro vivo”, esto porque cada estatua representa un difunto que jugó un rol importante dentro de cada tribu, el cual tenía un maná o poder importante. Es por esto que cada ahu o conjunto de moai se encuentra mirando hacia los respectivos asentamientos de sus tribus. Esto para seguir protegiéndolos aún en la muerte.

Día 4: Buceo. En la caleta de Hanga Roa hay variados centros de la disciplina, los que cobran un promedio de 40 mil pesos, que incluyen todo el equipo. Es una de las experiencias más gratificantes, pues de sólo hundir el visor del esnorkel hacia el agua, logras ver el fondo del mar y sus arrecifes de corales rebosantes de vida multicolor. Abstenerse aquéllos que estén congestionados o resfriados, ya que la presión del agua les producirá fuertes dolores de cabeza. En el lugar, si estás de suerte, también es posible ver tortugas.

En la tarde de este día, es recomendable recorrer cerca de un kilómetro desde el puerto de Hanga Roa en dirección a Tahai, un ahu característico y donde en las tardes el sol se esconde detrás de estos moai, ofreciendo un espectáculo único al contraste del atardecer.

Día 5: Rapa Nui cuenta con cerca de 900 cavernas y cuevas, siendo las más visitadas y turísticas las de Ana Te Pahu, Ana Kakenga, Ana Te Pora, las que te toman cerca de tres horas recorrer. En el sector no pueden circular vehículos, por lo que debes dejarlo en un punto intermedio y volver a retirarlo al finalizar o simplemente hacer el sendero de trekking desde Tahai. Desde sus riscos y quebradas es posible observar la ruta de las ballenas y si estás de suerte ver alguna.

Día 6: Subir la cumbre del Ma’unga Terevaka -volcán inactivo ubicado en el sector norte de la isla- que es el punto más alto de la isla, donde es posible observar todo, hasta la curvatura de la tierra.

Sin duda, el lugar ideal, a 511 metros de altura para terminar tus vacaciones en este rincón apartado del mundo, empapándote de cultura, misterio y un sinfín de atractivos que sólo Isla de Pascua te puede entregar. Donde los días son más largos y cada piedra y rincón parecen sagrados. Ahora sólo queda rehacer la maleta, ir por tus souvenirs y emprender el vuelo pensando en el próximo destino a recorrer…

“No sigas el sendero. Dirígete en cambio a donde no hay sendero y deja una huella” – Ralph Waldo Emerson.

Datos

Moneda: Hay dos bancos que cambian dólares americanos, euros y cheques de viaje emitidos en dólares. Los locales aceptan pesos chilenos o tarjetas de débito, algunos también dólares (primero consultar).

Vuelo: comprar con anticipación en LAN. Suelen llenarse más rápido los cupos y se va encareciendo el costo. El vuelo tarda algo más de cinco horas, aproximadamente.

Asientos en avión: para una mayor comodidad, escoger la fila 24 del avión, que es donde están las salidas de emergencia. Éstas tienen un espacio mucho mayor al resto.

Ropa: debido al clima subtropical es mejor llevar ropa delgada y zapatos cómodos, cortavientos, chaqueta liviana y una capa impermeable por si hay lluvias ocasionales. No olvidar el bloqueador y los lentes de sol.

Fecha: el mejor momento para ir es entre septiembre y abril, por tener mejores condiciones climáticas, como también por la frecuencia de vuelos.

Hospedaje: buscar online y reservar. Esto dará un valor agregado a tu viaje, pues te van a buscar con el típico collar de flores. La gran mayoría está ubicado cerca del centro de Hanga Roa.

Arriendo de vehículo: el arriendo de bicicletas es uno de lo más demandados de la isla y tiene un costo promedio de 10 mil pesos. Ahora, si buscas mayor comodidad, el arriendo de autos va desde los 40 mil pesos en adelante, dependiendo del modelo y la capacidad del mismo. Las motos parten desde los 25 mil pesos. Todos estos precios equivalen a un arriendo de 24 horas donde debes dejar cheque en garantía o presentar tu tarjeta de crédito.

Horarios: el comercio cierra a las 14:30 y vuelve a abrir a las 16:30. Cabe señalar que en Isla de Pascua son dos horas menos que en el continente.