Este reconocido espacio de nuestra ciudad genera una identidad de esparcimiento cultural para los penquistas y turistas que vienen a la región.
Por Consuelo Ruiz/Fotos Javier Moya

INAUGU~1La Plaza Perú en la actualidad es un punto de encuentro para universitarios, docentes y penquistas, que buscan disfrutar de un lugar artístico y típico de nuestra ciudad. En este espacio, se puede encontrar una variada oferta gastronómica, cafés, oficinas y locales muy novedosos. Está a solo minutos del centro, de la Universidad de Concepción, del Hospital Regional y de la Avenida Diagonal.
“Esta plaza es fruto de la renovación urbanística que tuvo el sector. Después del terremoto de 1939, se abre la Avenida Diagonal y se diseña la Plaza Perú y la de Tribunales como ejes articuladores de la relación de la universidad con el centro histórico de la ciudad”, cuenta Armando Cartes, abogado e historiador de Concepción.
La fuente de la Plaza comenta el historiador, es una donación de la colectividad alemana según se aprecia en una placa que figura en un monolito situado frente a la Diagonal. Fue inaugurada en 1950, con ocasión de la celebración de los 400 años de la fundación de la ciudad.
En su entorno se observan grandes departamentos construidos en la década del 40, para ser ocupados por los ingenieros norteamericanos que llegaron con ocasión de la construcción y la operación inicial de la planta siderúrgica de Huachipato. Este era un sector residencial, caracterizado por la homogeneidad y la fachada continua, así como por una línea de grandes árboles. “En la actualidad, el comercio, las oficinas y la gastronomía son las actividades dominantes del sector”, sentencia Cartes.

panoramaPlaza y Diagonal
En nuestra ciudad existen diferentes puntos o ejes importantes, sea por su uso o ubicación. Sin embargo, el conjunto conformado por la Plaza Perú y la Diagonal tiene cualidades urbanas, arquitectónicas y funcionales tan particulares que la convierten en uno de los lugares más atractivos en Concepción.
Stéphane Franck, arquitecto y coordinador línea historia y teoría de la Escuela de Arquitectura de la Universidad San Sebastián, comenta que la Plaza Perú actúa como eje conector entre el centro y el campus universitario, marcando el inicio del declarado Eje Bicentenario. Asimismo, acoge una importante diversidad de usuarios y de usos, ya sea como lugar de paso o de permanencia y de diversidad que se ve también reflejado en las distintas actividades comerciales y profesionales que se desarrollan en el lugar. Esas variedades de usuario y funciones son las que finalmente suben el lugar al rango de espacio urbano por excelencia.
La particular orientación de la Diagonal, comenta el arquitecto, atraviesa rebeldemente la trama ortogonal rígida e intransigente y genera algo sorpresivo y único para los que visitan el lugar. “En sus encuentros aparecen esquinas y curvas inesperadas, que
rompen con la proyección al infinito de las calles tradicionales, aumentando así la espacialidad e interioridad del conjunto. Esto aporta a la particular escala del lugar y al beneficio del peatón”, menciona Franck. Las construcciones, como configurantes espaciales, también contribuyen a la lectura de un todo a través de la continuidad a nivel de altura o la repetición de elementos como los balcones. “Esa altura aumenta coherentemente desde la periferia, es decir, la Plaza Perú con tres pisos, hacia el centro urbano llegando a cinco pisos”, destaca el experto.

11En dicho sector cabe destacar los techos a la vista, algunos aún con las tradicionales tejas y las mansardas habilitadas que marcan el carácter habitacional y por lo tanto, más humano, contrastando con un entorno en el cual crece lo sobre dimensionado, desconsiderando la escala del hombre.
La subdivisión de la calle en diferentes franjas longitudinales marca fuertemente la particularidad del lugar. Aunque tiene un ancho sorprendente de treinta metros (contra aproximadamente quince de las calles tradicionales), tres veces mayor a la altura de las construcciones, está conformada por diferentes franjas que ofrecen antejardines, veredas, áreas verdes, estacionamiento y el paso vehicular. El todo está cubierto por árboles de hojas caducas, manteniendo así, un control sobre la escala del eje pero incorporando sutilmente la grandiosidad de la ciudad.
Por dichas razones, Franck destaca la intención de las transformaciones realizadas entre las calles O´Higgins y San Martín, esperando poder ver su continuidad hasta la Plaza Perú y declarar definitivamente el predominio del peatón en este espacio. A su vez, estima que se debería corregir la torpe interferencia producida por la avenida Chacabuco. “Aunque la necesidad vial debe ser considerada, una intervención a nivel de pavimento (textura y altura) podría dar mayor relevancia a la plaza en contra de la linealidad del flujo vehicular e incorporar, de esta forma, a la Casa del Arte como configurante espacial de la Plaza, recomienda el arquitecto.
El principal logro del conjunto está en su postura frente a la ciudad negativa o nefasta: no cae en la negación, el rechazo o la negatividad de la lucha a través de la aislación o segregación. “Simplemente es como debe ser, acoge lo bueno, transforma lo malo y así pudo convertirse en un espacio urbano mágico dentro de la misma ciudad”, finaliza el arquitecto.