Para algunos es conocida como “Plaza Acevedo”; para otros, “la Plaza de los Dinosaurios”. Lo cierto es que gracias a la instalación en ella de un pequeño parque temático, esta tradicional área verde – de forma triangular – se ha transformado en uno de los lugares más atractivos de Concepción, que diariamente convoca a numerosos visitantes, especialmente niños y jóvenes.

Ubicada entre las calles Maipú, San Juan Bosco y Collao, la Plaza Acevedo debe su nombre a Luis Acevedo Acevedo, pionero de la aviación chilena, que falleció en abril de 1913 al caer su avión en la actual comuna de San Pedro de la Paz (en ese entonces pertenecía a Concepción). Tras su muerte, las autoridades penquistas decidieron rendirle homenaje creando una plaza en su memoria, cuyo trazado se realizó un año después.

PARQUE JURÁSICO

“Aún la gente no se pone de acuerdo: los mayores lo conocen como Plaza Acevedo y los más jóvenes le dicen Parque Jurásico o Plaza de los Dinosaurios… Pero lo importante es que es un lugar muy concurrido por familias enteras, donde los niños se divierten mucho”.

César Wagner, guardia de seguridad de la Plaza, es testigo de que la convivencia entre dinosaurios y humanos sí es posible, en uno de los pocos lugares del mundo donde, con un poco de ilusión, se desafía diariamente a la historia.

En noviembre de 2008, la Plaza Acevedo fue remodelada, entregándole una temática de escenario jurásico con maquetas de dinosaurios a escala real, más una ambientación de árboles y plantas para complementar el escenario. La iniciativa – única en el país – tuvo como objetivo generar un espacio que mezclara diversión e historia, para transportar a los visitantes a una verdadera expedición por el período prehistórico.

Con cinco mil metros cuadrados, el Parque Jurásico ha ido consolidándose en el tiempo con el desarrollo de distintas etapas, y en la actualidad cobija a conocidos ejemplares cuyo realismo sorprende a grandes y chicos.

El dinosaurio “estrella” es un Diplodocus, que con 20 metros de largo por ocho de alto, es el favorito de los jóvenes al momento de fotografiar su estadía en el Parque. En cambio, sus tres crías, algunos fósiles, huevos y huellas, son los preferidos de los niños.

El temido carnívoro Tiranosaurio Rex es otro de los protagonistas del Parque, con 14 metros de largo, 6.6 metros de alto y un peso de una tonelada. Junto a él se ubica un Pterodáctilo, reptil volador que se identifica por poseer una cresta en su cabeza; con 3 metros de alto y 6 de largo, impresiona a los visitantes al estar suspendido en el aire simulando su vuelo.

Las figuras, hechas con poliéster y fibra de vidrio, se caracterizan por tener óptimas facciones de sus rostros y dentaduras, llamando la atención de los visitantes que detienen su paso para apreciarlas en detalle.

Los niños, además, pueden entretenerse buscando fósiles en la arena o utilizando diferentes juegos y espacios para realizar actividades físicas al aire libre, como pequeños muros de escalada y tirolesas de columpio. Y si logran convencer a sus padres, llevarse a casa alguna de las miniaturas de juguete que se ofrecen a la venta.

Dado el éxito del Parque, está en proyecto el desarrollo de una nueva etapa, que incluiría la incorporación de tres nuevas especies de dinosaurios y un foso para servir de antesala de acceso al Museo de Historia Natural, el cual contaría con más fósiles y otro muro de escalada para los niños. Sin embargo, aún no hay una fecha estipulada para llevarlo a cabo.

MUSEO DE HISTORIA NATURAL

Dentro de la plaza, hacia el sector de Collao, se ubica el Museo de Historia Natural de Concepción que, de la mano del Parque Jurásico, fomenta la cultura y la educación de forma entretenida.

Fue creado el año 1902 por el naturalista británico Edwin Reed Brookman, cuyo edificio actual fue inaugurado en mayo de 1980, y posee variadas colecciones con fracciones de la historia de Chile y muestras del ecosistema natural de la zona, entre otros atractivos.

En el primer piso del Museo, se encuentran las salas de exposición permanente y temporal; el auditorio, y oficinas administrativas. En el segundo, se ubica el depósito de colecciones; oficinas de investigadores y el laboratorio de investigación y documentación.

La exposición permanente comprende la sala “Los Naturalistas”, que aborda la historia del museo y la descripción de Chile desde el punto de vista antropológico y natural. A continuación, la sala “Nuestro pasado remoto” detalla los aspectos claves de la formación Quiriquina, con fósiles de 65 millones de años. En las vitrinas laterales “El borde costero”, “El río Biobío” y “El bosque”, se representan los ecosistemas regionales y las especies endémicas, y en el mismo salón, las vitrinas verticales de “El eje cultural” integran la historia de los pueblos originarios del centro sur del país y de los distintos complejos arquitectónicos.

La historia social y geológica de “El Carbón” se describe cronológicamente en una sala especial, y posteriormente la vitrina “La región actual” exhibe fotografías aéreas de la región continental e insular. Cierra la exposición “El mesón del científico”, unidad didáctica pensada para que los niños interactúen y aprendan con los elementos allí disponibles.

Finalmente, las colecciones de ciencias naturales, arqueología, etnografía, historia y artes, son otras de las atracciones del museo, que junto a los recursos didácticos y talleres disponibles para el público, hacen de este paseo un entretenido panorama para disfrutar en familia.

TIPS

  • Alrededor de la Plaza Acevedo, especialmente por la Avenida San Juan Bosco, hay estacionamientos disponibles para vehículos particulares. No obstante, existen diversas alternativas de transporte público para acceder al lugar.
  • El Parque Jurásico es de acceso público, sin costo, y desde marzo de este año, el Museo de Historia Natural tiene entrada liberada por ser parte de la Red Dibam.
  • Los horarios de atención del Museo son: martes a viernes, de 10:00 a 13:30 y de 14:30 a 17:30 horas; sábado, domingo y festivos, de 15:00 a 17:30 horas. Las delegaciones de estudiantes deben inscribirse por teléfono.
  • Por el atractivo de los dinosaurios, no olvide llevar una cámara fotográfica o de video para guardar un registro de la experiencia.