Plataformas digitales musicales

La supremacía del streaming

Spotify, Deezer, iTunes, AmazonMusic, entre otras, son en la actualidad por donde circula, se escucha y mueve lo que hace un artista o grupo, más allá de la cierta nostalgia de los formatos físicos como los vinilos o el cd. Estar fuera de este sistema es para las bandas como no existir, un mercado en que si: no se es popular, no se obtienen grandes ganancias monetarias, pero sí cierta visibilidad y un nombre dentro del ambiente musical, posibilitando el poder llevar las propuestas melódicas a cualquier rincón del planeta. Algo impensado hace dos décadas atrás y que se da gracias a la velocidad de los tiempos y la tecnología a la que tenemos acceso. 

 Por Mauricio Maldonado Q.

 

Aunque Radiohead desde la salida de su álbum OK Computer el año 1997, y posteriormente sus discos Kid A (2000) y Amnesiac (2001), revolucionó el ambiente de la música con un sonido que mezclaba guitarras, samples, sintetizadores, entre otros innovadores elementos, dando un salto experimental en su propuesta y sentando las bases a trabajos conceptuales, no fue hasta diez años más tarde que propició y protagonizó el cambio más radical en la industria musical a nivel mundial.

El lanzamiento de “In Rainbowns” el 2007 rompió con lo establecido hasta entonces, al ofrecer el nuevo material al valor que el usuario estimara conveniente, ya sea desde altas sumas de dinero o simplemente a costo cero. El trabajo de los británicos se convirtió así en la primera gran producción en la que el comprador ponía el precio y abrió de esta forma una puerta que nunca más se cerró. Es así como en años posteriores, las plataformas digitales como Spotify o Deezer -que precisamente desde el año 2008 empiezan su masificación o popularización- se convirtieron en el canal oficial para transar, escuchar o dar a conocer a algún cantante o banda en todo el planeta.

Con el tiempo y las nuevas tecnologías a la mano, el mercado musical ha ido mutando bastante. Si bien se mantiene la distribución física, ya sea cd’s y el cierto auge llamativo de los vinilos, las plataformas de streaming es lo que impera, es fundamental la distribución digital. Es como si tu disco no está en Spotify o en Amazon, es un trabajo que simplemente no existe”, señala Jorge Meza, cabeza y creador del sello penquista SurPop, que en la actualidad maneja a seis bandas penquistas y otras más en su distribución digital.

Esta especie de quiebre para el también comunicador audiovisual vino a democratizar el acceso y venta de la música, sin la necesidad de pasar por tantos intermediarios, quienes a fin de cuentas se quedan con parte de las ganancias. Ahora, “una banda o artista, sin estar en ningún sello discográfico y teniendo su disco o algunos singles, puede subir su música a las plataformas de distribución digital, simplemente, pasando por un agregador, entiéndase este último como CD Baby, Altafonte y todas esas empresas que están entre los músicos y el streaming”.

Un punto importante en ese sentido, es que si bien un grupo o artista de renombre como Lady Gaga o Coldplay aseguran una buena cantidad de reproducciones y por ende importantes ingresos, no es una regla o mandamiento que sea así, es decir, teniendo en cuenta esa democratización de la música y abogando a la popularidad del artista, independiente de su trayectoria y trabajos de estudio, igual puede obtener una cantidad millonaria de reproducciones, “existen varios fenómenos de este tipo, sobre todo en nuestro país. Por ejemplo, Paloma Mami, aún sin publicar un disco, tiene una cantidad abrumadora de reproducciones de sus cuatro canciones, y también está el caso de un trapero nacional que es una verdadera ‘bestia’ en cuanto a reproducciones llamado Pablo Chill-E, quien tiene más de un millón de oyentes mensuales en Spotify, aunque él tiene tres LP’s”, señala Meza.

Mauricio Melo, histórico músico penquista, integrante de bandas como Emociones Clandestinas y Santos Dumont, reconoce que ni antes ni ahora la música ha resultado ser un negocio lucrativo o que se obtengan grandes ganancias monetarias, sin embargo, este cambio de paradigma igual tiene sus cambios positivos, “antes habían involucrados muchos más agentes y era más complicado el poder llegar a editar un álbum. Tiene como una doble cara, por una parte, es bueno porque te saca de la necesidad de estar inmerso en todo un sistema de sellos, transnacionales o personajes extra musicales que también se llevan su buena tajada. Y, por otro lado, te da la posibilidad de la libertad creativa absoluta y también de llegar a un público jamás pensado, teniendo tu música la posibilidad de ser escuchada en cualquier rincón del planeta”.

Para Gustavo Bustos, parte del sello Beast Discos, el tema de las ganancias quizás no era tan equitativo o transparente como ahora, pero que es algo que depende netamente del acuerdo que se genere con la banda o artista, o sea, “del contrato del artista con el sello discográfico. Por ejemplo, conocía a bandas que recibían súper poco por su trabajo, apenas un 5% de las ventas que generaban, pero igual el sello discográfico en esos tiempos, hace más de 10 años atrás, financiaba todo. En definitiva, el porcentaje que tenga el sello discográfico con la banda, será de acuerdo al trato que tú generes con ellos.  Nosotros trabajamos con Altafonte, quienes distribuyen nuestros artistas en las tiendas digitales y nos envían reportes de las ganancias de forma mensual, y luego viene la división del 80 para los artistas o bandas y el 20 para el sello, que es por lo general el porcentaje con el que trabajamos en este sentido. No así en la distribución física, que hay es cincuenta y cincuenta”.

En sintonía con lo último expuesto por Melo, Rodrigo Jarque, frontman de la banda capitalina Inverness e integrante del sello LeRock Psicophonique, la gran ganancia más allá de lo monetario de las plataformas digitales, es la resonancia que implica el estar en ellas, con pros y contras, “la bajada al streaming para los grupos, evidentemente, significa una posibilidad de exposición mucho mayor que hace 20 años atrás,  es decir,  lo bueno de las plataformas es que si bien no te generan grandes cantidades de dinero, sí te dan mayor visibilidad y esto te propicia invitaciones para poder tocar más allá incluso de tu país”. A lo que el músico añade que “al final, las bandas que sacan mayor provecho son aquellas que también invierten en otras cosas, o sea, en marketing, en realizar giras, entre otras cosas. Es súper importante que las bandas no se queden sólo con Spotify, ligado a ello tienen que ver, por ejemplo, en qué lugares están siendo más escuchadas y en base a eso el decidir dónde realizar promoción en vivo o el dónde distribuir el material de manera física. Es un buen medidor que marca el pulso de los proyectos musicales y hacia donde encauzarlos”.

 “Y las pocas lucas que llegan, que son súper marginales, se terminan reinvirtiendo en hacer nuestro ciclo LeRock o nuestro LeRock Fest que hacemos una vez al año, y que también contribuye a la movilidad de las bandas por diferentes puntos de Latinoamérica. El girar a Colombia o México, ya no es algo inalcanzable gracias al streaming, se pueden generar estrategias de visibilización de las propuestas musicales mucho más efectivas. Es una excelente vitrina para que la música llegue a todos lados. Encuentro que hoy en día, cada banda tiene que ser súper inteligente al momento de hacer su gestión y nosotros como sello estamos ahí para apoyar a nuestros grupos, siendo las plataformas digitales una herramienta más, y fundamental, en este sentido”.

 

Menos, es más

Uno de los cambios significativos que trajo consigo el traspaso del consumo de la música de formato físico a digital -aunque aún existe un gran número de personas que continúan priorizando los cd’s o vinilos como soporte musical, sobre todo para los coleccionistas o melómanos-, es la forma en que esta se muestra al público. En otras palabras, las bandas en la actualidad privilegian el lanzamiento de singles y EP’s por sobre la producción de LP’s. “Es la recomendación que se está haciendo a nivel industrial, la gente consume temas sueltos y a lo más EP’s, aunque igual tengo mis discordancias al respecto. Soy de una generación más antigua, me gustan los discos larga duración, porque engloban un concepto mayor, un single es una canción que puede ‘pegar’ mucho, pero no está dentro de un trazado o pintura mayor. Por ende, nosotros como sello no dejamos de lado el tema de los LP’s, si bien nos gusta el tema de la explotación comercial, tampoco podemos dejar de lado la parte estética y al reconocimiento de los discursos musicales mucho más largos”, dice Jorge de SurPop Records.

Sin embargo, para Bustos de Beast Discos, ambos caminos son válidos y compatibles, es más: el single o sencillo es algo que desde décadas pasadas se viene utilizando y cuya efectividad se ha acrecentado con los tiempos y la tecnología imperante. “El single siempre te podrá permitir poder generar un acceso o acción más de marketing que un disco más completo. Con un sencillo puedes hacer un videoclip, una sesión en vivo o un acústico, en fin, es más rápido de llegar a la gente con un single y fuerte la impronta de tu música. Hasta la década de los sesenta sólo se lanzaban singles y después el disco entero, luego en los setenta y ochenta se le dio cabida al disco temático, como que tuviera un concepto, y la gente los comenzó a escuchar de manera íntegra. Y ahora como todo es más rápido e inmediato, el público está priorizando más el single, pero sólo para la promoción cuando estás mostrando el catálogo de música nueva, las bandas siguen lanzando discos sí o sí”.

El también músico apunta que, aunque se han dado éxitos meteóricos con tan sólo un par de temas, como el caso de la mencionada Paloma Mami, es algo que en años anteriores igual se daba, “por ejemplo, Marineros hace unos años atrás, que es una banda pop, también funcionó así. Ellas se fueron con tan sólo dos singles a Lollapalooza. Lo mismo que con Pillanes, ellos funcionaron con un single y también fueron parte de Lollapalooza y después liberaron el disco completo. Lanza Internacional funcionó de la misma manera y Los Bunkers les ocurrió lo mismo en su momento, tenían dos singles y ya los querían en todas partes. Creo que la acción de marketing del single se ha potenciado y viralizado mucho más ahora con las redes sociales, pero es una estrategia musical que desde siempre se ha realizado, sólo que en nuestros tiempos tiene un mayor impacto por el hecho de contar con las diferentes plataformas digitales”.

Para José Riquelme, más conocido como Ineino, ex vocalista de la extinta banda Inarbolece, como músico ciertamente emergente, el formato single funciona hasta cierta medida, como en la inmediatez, pero prefiere al momento de lanzar nuevo material, hacer el ejercicio inverso, tal como hizo con la liberación hace unas semanas de su disco “Sentimentales”, “es una forma más efectiva e inmediata de llegar al público, que es la ventaja de ahora con el streaming, aunque igual en mi carrera trato de ir a la inversa, mi nuevo material lo liberé de forma íntegra y luego lancé tres videoclips, la idea era captar la atención en el disco y todo su imaginario”.

Respecto a cuánto le sirve el poner su música en los diversos servicios de streaming, el igual guitarrista hace hincapié en que es algo absolutamente necesario e indispensable, “siempre la difusión es muy difícil, como que nadie te conoce ni comparte si no estás en el mapa de las plataformas digitales. El que lleguen dos a tres personas a tu música porque se le relaciona con otros artistas en Spotify o iTunes, significa un gran avance para mí. El estar en el streaming es una posibilidad de ser conocido y también, en menor medida, igual te llega algo de dinero, incluso más que por ser miembro de la SCD”.

Guillermo Fernández, voz y guitarra de la banda Piroclastos, próxima a liberar su primer LP, y a la par con lo manifestado por Ineino, señala que más que tener como objetivo el lucrar u obtener un retorno monetario por parte de las plataformas de streaming, se busca que el público conozca la propuesta y a la vez el hacerse de un lugar en el mapa musical. “Te da otro plus el estar dentro de las plataformas digitales, si buscas a un artista salen relacionados a otros, y así la gente llega a tu música o viceversa, te escuchan a ti y así llegan a otras bandas cercanas. Igual es bacán porque te pueden incluir dentro de alguna lista, nosotros por ejemplo estamos en una de solo artistas chilenos, lo que igual suma visualizaciones y que muchos más se vayan interesando en tu música. Es una buena plataforma en ese sentido, pero no para lucrar, tienes que tener demasiadas visitas para que te paguen un porcentaje y a los grupos más independientes y emergentes no nos llega nada”.