Pieceras

Un toque cálido y personal

Si de decorar un espacio se trata, el consejo de los especialistas siempre será buscar, de manera armónica, darle un sello personal a cada lugar. Para hacerlo surgen muchas alternativas, pero entre todas ellas, hay un producto que desde hace tiempo se está haciendo espacio dentro del hogar: la piecera.

Como su nombre lo indica, este accesorio surge en un principio como complemento para incorporarlo a los pies de la cama, ya que si bien el dormitorio cuenta con plumones o colchas que van a elección del propietario, era necesario un objeto adicional, que a través de su diseño, textura y colores, complementara uno de los espacios más íntimos del hogar.

Esta era la tónica hasta que poco a poco comenzó a salir de las habitaciones, abriéndose espacio fuera de ellas, y posicionándose a la perfección sobre baúles, muebles o sofás. Sus múltiples usos las convirtieron en poco tiempo en una de las principales revelaciones, que pasarían a considerarse tendencia a nivel internacional. Fue allí cuando a quienes las confeccionaban manualmente, comenzaron a sumarse productores que, respondiendo a los materiales y estilos que reinaban en cada uno de sus países, crearon un sinfín de diseños en búsqueda de la piecera ideal.

Pero pese a su masificación. La infinita variedad de productos disponibles, conlleva a que la elección de uno en particular sea mucho más compleja. Por lo anterior, hay quienes lejos de optar por un modelo industrializado, han decidido retornar a cómo era en sus inicios, cuando artesanalmente, lo que se buscaba era un objeto personal.

Este último sentido le resulta muy familiar a Daniela Inostroza, que además de confeccionar pieceras, decidió fundar “Tutitas Tejedoras” junto a su colega Pilar Ramírez. En un comienzo ambas se dedicaban a tejer productos a pedido, hasta que se dieron cuenta de que podían potenciar más su trabajo, incluyendo a sus clientas en la producción de cada elemento. Fue allí cuando comenzaron esta alianza que hoy las tiene dedicadas por completo a la realización de cursos, y a la difusión y venta de su trabajo mediante redes sociales.

“Las pieceras son tendencia esta temporada, y han salido de su rol para los pies de la cama, llegando a instalarse en sillones, sitiales, sobre algún pouf, o en definitiva, dándole un toque nórdico a cualquier lugar, y es que por ejemplo, las de lana natural de tejido muy grueso, son tan versátiles que lo permiten”, explica Daniela, quien reconoce que el tejido nunca ha pasado de moda. Lo tenía claro cuando comenzó a tejer en Iquique hace varios años; tanto así que decidió continuar con este trabajo cuando se mudaron a Santiago, de donde solo tiene buenos recuerdos. “Eran bellos esos talleres en el Barrio Lastarria, donde tejíamos este accesorio en flores japonesas. Ese sentimiento pleno fue el que nos impulsó a retomarlo acá en Concepción, donde lo más solicitado son las pieceras XL en lana natural”, explica la penquista, que hace un año y medio retornó a la ciudad, y comenzó a dictar cursos junto a Pilar, en las Lomas de San Sebastián.

Sus clases consideran siempre a alumnos que llegan sin saber nada, pero dependiendo de cuánto quieren aprender, ofrecen dos modalidades. La primera abarca temas extensos que duran dos meses y tienen un valor de 60 mil pesos. Acá el estudiante se interioriza en técnicas como la amigurumis, alfombras de trapillo, mantas de diseño complejo, ponchos, entre otros. La idea, según explica la especialista, es que la persona termine el curso con un conocimiento más profundo del tema que estudió. Por otro lado, están los talleres cortos en los que basta una clase. Por lo general cada uno acoge entre 6 y 8 alumnos, que por un valor que va entre los 15 y 40 mil pesos, dependiendo el tema, permitirá a los asistentes crear un producto, con los materiales que vienen incluidos. “Además hemos pensando que es ideal que la gente que asiste, tenga la comodidad de tener acceso a los mismos materiales, para que puedan seguir replicando sus creaciones, por lo mismo tenemos a la venta insumos y otras novedades relacionadas a este gran rubro”, sostiene.

En cuanto a los materiales con que se pueden crear las pieceras, Daniela señala que son tan numerosos como los diseños disponibles. “Nuestra área es el tejido a crochet y maxi tejido con las manos, es un artículo que solicitan mucho aprender, así que lo venimos haciendo desde nuestros comienzos en los más diversos hilados. Las hay en fibras sintéticas o naturales, y de todos los grosores, lo que determina la caída que tiene cada producto, dependiendo su modelo. Por ejemplo, una bella piecera de coloridas flores, requiere el movimiento necesario que le da un buen hilo sintético. A veces estos te dan muchas más opciones al momento de buscar algo más innovador, que escape de lo clásico”, cuenta.

Para la fanática de este accesorio, es difícil preferir una textura sobre otra, ya que según explica, ésta dependerá exclusivamente de la temporada. “Por ejemplo ahora, con tardes frías y noches en que se enciende la calefacción, es soñada una maxi piecera de lana natural, gruesa, que da calidez a los espacios. Eso es lo que buscamos en estos días, que con solo mirarla, podamos sentir el olor a café mientras nos imaginamos envueltas en una de éstas, cuán foto de Pinterest”, describe Daniela, mientras recomienda tener uno de estos modelos a mano, sobre algún sillón preferido, siempre a tono con el ambiente. En base a esto, sugiere por ejemplo ubicarlo en lugares claros, con varios cojines, tonos grises o beige en telas lisas, donde sin problemas, puedan combinar y resaltar.

Además de recomendar la adquisición de este elemento que cada día causa más furor en el mundo de la decoración, para la especialista la búsqueda de modelos únicos otorga un plus al hogar, opinión definida a partir de lo que ve al finalizar cada taller. “La satisfacción que se siente al crear algo de la nada, es tremenda. Un artículo creado por uno tiene otra energía, es lo que buscabas, y ahí mientras lo hiciste, pusiste tus sentimientos. Literalmente nació de ti, tú lo soñaste para ese lugar, y por ende, será por siempre un artículo que no pasará desapercibido. Es darle un toque personal y único a la decoración, es darle armonía a un espacio, con algo tan valioso como una piecera”, explica Daniela, que recomienda a ojos cerrados atreverse a confeccionarlas. “Crear refleja un poco en lo externo, todo el potencial que tenemos dentro. Recordarlo cada día al ver nuestras creaciones, es sin duda un regalo para el alma”, puntualiza, invitando a todos los interesados, sin conocimientos previos, a contactarla mediante su fanpage “Tutitas Tejedoras”.