El gran proyecto de la Región de mirada sustentable y tecnológica

Parque Científico y Tecnológico (Pacyt): El punto donde convergen las grandes innovaciones del mañana

Esta revolucionaria iniciativa, que nace al alero de la Universidad de Concepción con el respaldo del Gobierno Regional, busca ser un referente mundial en estos temas que son base del desarrollo económico actual. Proyecto que ya tiene luz verde de Contraloría, iniciando su fase de urbanización y que el 2021 vería nacer sus primeros edificios, mientras se realizan las gestiones para atraer a empresas -locales, nacionales y extranjeras- que se instalen e inviertan aquí. Una extensión de 90 hectáreas en que el concepto de sustentabilidad es clave y también prioridad.

Por Mauricio Maldonado Q.

North Carolina Triangle, Georgia Tech Atlanta, Parque Zamudio Bilbao, son algunos buenos ejemplos internacionales de integración de desarrollo tecnológico, investigación y emprendimiento en un sólo lugar. Manteniendo las proporciones, pero sí apuntando a la misma lógica de integración -sinergia y valor económico- es lo que plantea el proyecto del Parque Científico y Tecnológico (Pacyt) impulsado por la Universidad de Concepción, en conjunto con el Gobierno Regional.

“Son buenos ejemplos, más allá de ser una especie de Silicon Valley como igual nos han llamado, que reflejan esta misma integración entre investigación y desarrollo, desarrollos tecnológicos y esfuerzo empresarial entorno a proyecto altamente innovadores”, cuenta Claudio Maggi, director de Innovación y Desarrollo de la Universidad de Concepción (Vrid).

Iniciativa de larga data, muy anhelada por gran parte de la comunidad, y que se emplazaría en terrenos de la corporación UdeC, contemplando una ciudad abierta a las economías futuras y convirtiéndose en un verdadero imán de talentos. Una gran idea que traspasó los muros de la propia universidad transformándose en un sueño regional, y ya como corporación incluye al resto de las casas de estudios superiores locales más representantes del sector privado. Directorio de Pacyt, que por estatuto, su presidencia se alterna entre Macarena Vera, directora del Comité de Fomento Productivo Regional (Corfo), y Carlos Saavedra, rector de la UdeC.

“El proyecto tiene como objetivo, en primer lugar, ser un gran espacio de inversión de empresas e instituciones basadas en conocimientos. Es decir, generar una población laboral de más de mil personas durante su primera década, además de atraer un número importante de empresas que inviertan y se instalen en el parque, y estas nos interesan que sean de distinta naturaleza. Empresas locales dinámicas, algunas de ellas pueden venir de las incubadoras de nuestra Región, otras empresas nacionales que sean espacios de diseño y desarrollo, y también internacionales. En definitiva, que el parque se pueble de actores determinados, empresas e instituciones, basadas en conocimientos, talentos e innovación”, sostiene Maggi.

En detalles e hilando un poco más fino, Pacyt impactaría de diversas maneras a la ciudad, que fuera de generar de manera directa una gran cantidad de empleos, especializados y de altas remuneraciones, influiría, positivamente, en términos turísticos, generación de nuevas industrias y ser un espacio de esparcimiento o punto de encuentro de la comunidad. “Habría un efecto urbano importante. Cuando en una ciudad se instala un polo de valor urbano, esa ciudad gana en términos de visibilización y de atractivos para quienes evalúan venir a la ciudad o tienen que evaluar el instalarse en alguna parte, y Concepción ‘gana puntos’ al contar con un parque así. Sería un imán de atracción de inversiones importante. También nuestra Región, en general, es una región de industria madura por lo que tenemos un gran desafío de avanzar hacia industrias dinámicas como manufactura avanzada, biotecnología, desarrollo intensivo en tecnologías de información, bioeconomía, que son áreas de futuro. Tenemos que mover nuestra matriz productiva hacia esas áreas de futuro y el parque sería un gran movilizador de las economías con miras hacia ese objetivo. Nos permitiría recuperar dinamismo económico, un valor de ‘locomotora’ para la economía regional. Y también, este proyecto sería un parque abierto a la comunidad, no es un proyecto cerrado. Un parque abierto ciudadano que va a tener grandes extensiones de áreas verdes, de gran atractivo para la gente. Lugares de esparcimiento y espacio de conservación forestal, que la gente igual sienta propio”.

Megaproyecto que a mediados de mes recibió luz verde por parte de Contraloría para poder ser construido, abriéndose así una nueva fase previa al levantamiento de los edificios como tal. Un período de urbanización que se extenderá por dos años -720 días- y que el intertanto servirá para captar gente y empresas que quieran instalarse aquí. Un período de decisiones de instalación e inversión en que ya han sido sondeados por algunos nombres internacionales como las compañías Dongying Fangyuan y Datang -quienes se encargan del respaldo tecnológico de Huawei-, la cual hace poco además se fusionó con Cyber Home. “Ya estamos recibiendo consultas de empresas nacionales e internacionales al respecto, como por ejemplo de Brasil y Estados Unidos, dadas las características que contempla el proyecto. Por ende, luego de que pasen estos dos años, el segundo semestre del 2021 partiríamos con la fase en que podemos construir edificios y desde ahí hasta un período que calculamos hasta el 2031, es decir, los 10 primeros años de esta fase, esperamos que ya el 50% al menos del parque esté construido”.

Interesantes desafíos

Dada la envergadura de Pacyt, una extensión de cerca de 90 hectáreas, plantea a la vez diversos desafíos para la ciudad y su adecuado equilibrio, que si bien vendría a reforzar el patrimonio natural de la UdeC, la idea es que sea también, por ejemplo, “un gran catalizador de soluciones en materia de movilidad en la ciudad, esa parte requiere mejoras en cuanto a su sistema de transporte. El proyecto nos abre un gran desafío de cómo mejorar la conectividad y movilidad urbana del gran Concepción. Un tema que sabemos que está muy presente en la discusión y nos sentimos parte de aquello. Es por eso que nuestras distintas facultades, en sus distintas áreas, aportan en la concepción del parque justamente buscando soluciones en esa línea. La Facultad de Arquitectura y Urbanismo que nos aporta en esa mirada de diseño urbano y soluciones asociadas a la movilidad”.

También, en este mismo sentido, es importante que la iniciativa no pierda su foco o razón de ser, que mantenga el nivel de ser siempre un espacio dinámico, de creación de valor e innovación. “Si el parque, finalmente, termina siendo el lugar de instalación de empresas que no interactúan entre sí, que no se genera un ecosistema altamente innovador, la verdad es que no cumpliríamos plenamente el objetivo”. Además de cumplir un rol de ser un espacio vivo, abierto y cercano a la comunidad, “un lugar de entrega de oferta cultural, de contenidos de conocimiento relevante, ojalá espacios para hacer ciclos de conferencias abiertas a la comunidad, no sólo cerradas a los habitantes del parque”. Y otro desafío interesante es convertirse en “un ejemplo a nivel global, que una ciudad intermedia sí puede tener y construir infraestructura de clase mundial”.

Más allá de estos desafíos, para Macarena Vera, el contar con un proyecto de las características de Pacyt son evidentes sus beneficios, “de gran impacto no sólo en la ciudad sino también a nivel regional y de país, atracción de empresas, retención de talentos, desarrollo de ciencia y tecnología con sello local, en fin, del lado que se mire no hay duda que es un beneficio de marca mayor y de trascendencia que traspasa las barreras regionales”.

Otro de los aspectos en que hace hincapié la directora de Corfo, es que si bien el nombre en sí del proyecto pone énfasis en lo tecnológico y científico, apunta mucho más allá, “si bien son los pilares fundamentales del desarrollo, y que este será un centro para hablar de innovación, para tener grandes empresas acá en la ciudad, es un proyecto que en el fondo va a cambiar, en definitiva, la imagen de la ciudad en su totalidad, y eso implica el cambiar un entorno, abriendo interrogantes, por ejemplo, en el transporte y conectividad. Tendremos una ciudad que se moverá de una manera distinta con la incorporación de este mega proyecto”.

Para Maggi en esta línea hay que agregar, que si bien no significa que el parque sea en sí una extensión de la UdeC, puede incluir un centro derivada de esta, ampliando y reforzando el concepto de tecnológico del parque, que implica muchas definiciones. “Puede estar, efectivamente, algún centro del que la UdeC forme parte, pero no una facultad, por ejemplo, no la actividad habitual del quehacer universitario. Centros de investigación y desarrollo aplicados, por supuesto que formarían parte del ecosistema –clúster– de alta tecnología que este parque pretende albergar. Esperamos y visualizamos un balance en términos de uso, queremos que haya presencia importante de empresas innovadoras, jóvenes y dinámicas, que instalen departamentos de innovación dentro de la expansión del proyecto. Y a la par, institutos que instalen facilidades de laboratorios, que presten servicios especializados a las empresas que estén ahí desarrollándose. Incluso áreas de investigación aplicada que estén realizando investigación colaborativa con otras empresas del Pacyt”.

Un aspecto que llama la atención general del proyecto, es que haya sido una idea surgida desde una provincia y no desde la capital. Más aún, que ya cuente con su aprobación e inminente concreción. “Sin duda esto tiene que ver con lo potente que tiene la UdeC, entidad que tiene peso nacional, no es una universidad menor, es la tercera universidad más antigua de Chile, rankeada entre las 15 más importantes de América Latina, es una universidad importante en una región también importante. Somos una de las regiones más grandes del país, incluso ya sin Ñuble. En ese sentido, en hora buena que podamos avanzar más que la capital, que ha tenido otros proyectos de parque, pero que han quedado en nada, hay otro en Antofagasta que también está previsto, pero que tampoco se ha concretado. Si nos toca ser los primeros, tendremos que asumir este desafío y están todas las condiciones dadas para llevarlo adelante”. La Región tiene masa crítica empresarial, una gran capacidad logística y de conectividad. Por lo cual, “tiene talento, que es lo más importante en estos casos, es decir, produce masa profesional bien preparada, forma gente, profesionales, entrena talento y ésta será una gran oportunidad para tener una mayor capacidad de poder retenerlos, que no se nos vayan, y también para atraer a otros”.

Impacto medioambiental

En sí el proyecto de Parque Científico y Tecnológico, dentro de la gran cantidad de hectáreas que contempla, sólo 24 albergaran lotes en que se podrá construir y hacer los respectivos caminos de conexión, el resto serán sólo áreas verdes protegidas y mantención de bosques, tanto de plantaciones como bosque nativo, más tres lagunas artificiales que “van a servir para estabilizar el tema de las aguas lluvias que bajan por calle Edmundo Larenas y también servirán para el abastecimiento de agua del propio parque”, dice el director de Innovación y Desarrollo de la Universidad de Concepción (Vrid). “En los espacios donde sí habrá construcción, están previstos edificios que tengan una armonía arquitectónica, una calidad constructiva que realmente atraigan a esas empresas innovadoras y tecnológicas, que convertirán al Pacyt en un espacio que irradie y otorgue mucho vigor a la ciudad”.

Un verdadero pulmón verde, en que el atributo de sustentabilidad está muy presente y contemplado, contrario a las preocupaciones de ambientalistas y también de la comunidad en general, que el proyecto a grandes rasgos arrasaría con todas la vegetación existente. “El proyecto cuida muchísimo ese valor de conservación ambiental. Incluso hay actualmente bosque en estado de degradación, pero que gracias al Pacyt podrá ser mantenido y recuperado”.

Algo que corrobora plenamente Cristian Echeverría, director del Laboratorio de Ecología y Paisaje de la UdeC y conocedor del proyecto del Pacyt desde hace una década, que ahora teniendo el pase y los recursos de materializar el proyecto, se puede hablar con más propiedad y seguridad sobre este vital componente o elemento que involucra el parque.

“Lo que nosotros hemos estado monitoreando y viendo, es que el Pacyt representa una oportunidad única para reconectar al ser humano con la naturaleza, una mirada muy importante que hay que considerar. Como comunidad académica, tomadora de decisiones, y sociedad en general, es necesario que dé un salto para que avancemos, realmente, a la sustentabilidad en un paisaje como éste, entre lo urbano y rural”.

El también docente de la Facultad de Ciencias Forestales de la UdeC reconoce que para alcanzar dicho fin u objetivo es necesario tener presente, y no perder de vista, dos importantes componentes presentes en el Pacyt, por un lado, “dentro del proyecto existe un relicto de olivillo, bosque nativo que se buscará proteger para fines recreacionales, científicos y educacionales. Este espacio de bosque es sumamente importante, porque provee de aire limpio, puede mejorar la calidad de vida de las personas, regula la temperatura y representa un legado ecológico único que es necesario proteger”. Una especie de valioso e invaluable “corazón” dentro del parque.

Y por otro lado, “en toda el área del proyecto existe mucha vegetación exótica invasora -aromos, zarzamoras, entre otras- y también plantaciones forestales. Esto ha desplazado a la biodiversidad original en esta área, esto ha sido un reemplazo histórico en los últimos siglos dentro de Concepción”. Entonces, cuál sería el fin de esa “reconexión” entre ser humano y naturaleza, “es crear un programa de restauración ecológica, para recuperar estos ecosistemas degradados y también para aumentar la superficie de bosque nativo que existe ahí. También esto implica diseñar corredores biológicos, pero que sean efectivos para la flora y fauna del lugar. Esto último es una mirada a otra escala, una mirada de paisaje”.

Como gran fin, y es lo que se pretende demostrar en concreto con esta mirada ambientalista, es que es totalmente conciliable la “infraestructura verde” con la edificación levantada y propuesta por la mano del hombre, es decir, la “infraestructura gris”. “Muchos países y ciudades modernas buscan la forma de conciliar ambos mundos, naturaleza con el desarrollo urbano, lo que es totalmente posible”, sentencia Echeverría.