Pamela Somoza:
Guiando a las personas por el camino del éxito

Gerenta de Colmena en su área de seguros y penquista por adopción, cuenta un poco como ha sido su transitar profesional hasta dar con el coaching ontológico. Verdadera pasión que ha aplicado en sus diferentes cargos y posiciones, actualizándose constantemente en sus conceptos y avances, para así ser un verdadero aporte en la vida de las personas, experiencia que también ha llevado a la pantalla como panelista en un programa de televisión regional. Asesoría profesional y conocimientos que en un futuro no muy lejano le gustaría dedicarse en un cien por ciento y de manera independiente.

Por Mauricio Maldonado Q.
Fotografías Francisco Méndez R.

Si bien Pamela Somoza nació en Santiago y vivió durante gran parte de su infancia en diversas ciudades del país, debido a que su padre era oficial de Carabineros, es en Concepción donde encontró su verdadero hogar. Esta penquista por adopción, actual gerenta de Colmena, asentó su vida acá desde que su hermana comenzó a estudiar en la Universidad de Concepción y de a poco también fue haciéndose su propio camino profesional.

Partiendo con un secretariado bilingüe, luego administración de empresas e ingeniería comercial, además de diferentes diplomados en tributación y gestión de negocios, dio el salto a una especialización en coaching ontológico en la Newfield (Escuela Internacional de Coaching Ontológico). Es en este último título en que Pamela ha ahondado y profundizado estos últimos años, conocimientos que ha aplicado tanto de manera interna, en los diversos equipos que ha liderado, como también de forma externa, asesorando a empresas y particulares. Todo con miras a alcanzar los objetivos de las personas, derribar sus respectivos miedos o barreras, potenciando sus habilidades. Experiencias y herramientas que también ha llevado al plano televisivo, ya que semana a semana comparte vivencias y diversos tips en uno de los bloques del programa Media Naranja de Canal 9 Regional.

¿Por qué decidió echar raíces en Concepción y no volver a su ciudad natal?

La verdad es que ingresé a la universidad acá, me casé, tuve hijos, ellos ingresaron al colegio y así me fui quedando. Concepción me gusta, encuentro que es una ciudad diversa en que tú puedes hacer de todo, tienes universidades, buenos colegios y en general un buen campo laboral. He pensado sí, en algunos momentos, en cambiarme a Santiago, no lo niego. Sin embargo, el mayor de mis hijos egresó el año pasado de psicología en la UDD, mi hija del medio está en segundo año también de psicología y la más pequeña en Segundo Medio, entonces el desplazarme o pensar en mudarme en este momento es más complicado, además la ciudad me da todo lo que necesito para mantener un buen estándar de vida, tengo toda mi familia aquí, mi mamá, hermanas, mis sobrinos, etc.

¿Por qué elegir este camino profesional, primero centrado en el área comercial y luego enfocado en el área del coaching?

En las anteriores empresas en donde trabajé, me dediqué al área más administrativa. Partí en una AFP y es ahí en que uno de mis jefes me dijo que me estaba perdiendo, que tenía que orientarme por el área comercial. Así que, posteriormente, me hice cargo de un grupo de ventas de unas 25 personas, cuando apenas tenía 26 años de edad, siendo que algunas de esas personas tenían edad suficiente para ser mis abuelos, otros mi papá y mamá. Era bien joven y fue una experiencia bastante enriquecedora, un bonito desafío. Un equipo de ventas que logró un importante lugar en el ranking de las AFP, y eso hizo que fuera orientándome a todo lo que sea vinculado al crecimiento personal, al cumplimiento de objetivos, que las personas cumplan sus metas, que se empoderen, que saquen lo mejor de cada uno. Posteriormente, me cambié a una compañía de seguros en donde fui gerente de agencia y tuve en promedio 94 personas a mi cargo, es ahí donde nos ofrecieron el hacer el diplomado de la Newfield como coach ontológico.

¿Y qué significó el poder tomar esa oportunidad en su vida y desde ahí ayudar a otras personas?

Fue algo que llegó justo en un momento de mi vida bastante duro, en que me estaba divorciando, con todo un tema bastante fuerte y realmente lo veo como un regalo de vida. Y eso me hizo orientarme a esta parte, tengo muchas habilidades blandas como para poder llegar a las personas, centrarme en ellas y potenciarlas. Me he inclinado de manera fuerte por eso, hoy en día igual lidero un equipo de ventas que está dentro de los primeros del ranking, y más allá de esto en lo puntual, habla en general del cumplimiento de los objetivos. Ya que, si bien estamos posicionados dentro de esta ubicación, quiere decir también que hay personas que tienen buenos ingresos, que están cumpliendo sus metas, personas que están cumpliendo con una serie de cosas para sus hijos y que a grandes rasgos se van empoderando y dando cuenta que, efectivamente, a un esfuerzo y planificación de objetivos, se pueden alcanzar metas que nunca pensaron el poder ser capaces de cumplirlas. Y me encanta el poder ver que la gente logra sus objetivos y que uno gatilla o contribuye con un granito de arena para que ello suceda. Y no sólo en el plano profesional sino también en equilibrio emocional, el manejar y gestionar las emociones, que es lo que nos falta que nos enseñen un poco desde nuestra etapa escolar. Realmente, me siento como bendecida, ya que la vida me ha otorgado las posibilidades de crecimiento y de también aportar a la comunidad, contribuir y devolver la mano a todo lo bueno que me ha pasado.

 ¿Qué ha sido lo más complejo dentro de esta trayectoria profesional, es decir, el ocupar puestos o cargos en que son los hombres los que los han ejercidos por años?

Diría que hoy en día eso está más equiparado o tratando de serlo, pero no así cuando estaba partiendo mi vida laboral. Trabajé para MetLife, la que posteriormente compró Alico, que era Interamericana. Esta última las gerencias más altas eran ocupadas sólo por hombres. Cuando ambas compañías se unieron, pasé de ser gerente de unidad, en que, lideraba un equipo de 15 personas, a tomar el desafío de crecer y de armar equipos de venta en Concepción, Chillán y Los Ángeles. Ahí me tenía que topar en las reuniones con gerentes de agencias, que venían totalmente empoderados en sus puestos. Aquellas reuniones de gerencia en Santiago para planificación estratégica, de cómo hacer crecer los equipos de venta o para formular nuevos productos, eran bastante fuertes. Y finalmente mi agencia pasó a ser el número uno, donde tuve que capacitar a estos verdaderos ‘monstruos’ y la verdad que fue una experiencia súper desafiante. Pensé en algún minuto en dar un paso al costado, porque eran momentos bastante duros e intensos, el tema de los egos era muy fuerte. Pero se fueron dando ciertas cosas que nos permitieron conocernos entre los gerentes más allá de un número, el cual era logrado con mucho esfuerzo, planificación y estrategia, y que no dependía si eras hombre o mujer, ya que todos tenían las competencias como para hacerlo. Me gané el respeto y el cariño de mis colegas, hicimos un excelente equipo de trabajo, fueron momentos muy difíciles que se lograron sortear con pleno éxito.

 ¿Y cómo llegó finalmente a Colmena?

Los gerentes de MetLife fueron contratados en Colmena para iniciar este proyecto, ya que Colmena Isapre, que es bastante grande y reconocida en el mercado, tomó la decisión hace seis años de abrir una compañía de seguros.  Ellos me invitaron a formar parte de esta nueva división, un poco copiando lo que se hacía en MetLife, de hacer crecer la compañía bajo altos estándares de calidad, centrados en más que tener una compañía grande, enfocada en el segmento ABC1 y también medio, en tener productos distintos a la competencia. Y en ese camino estamos, nos ha ido excelente, nos hemos ganado dos menciones como sucursal y con excelentes resultados, además de un equipo de ventas bastante afiatado. Estamos haciendo crecer la compañía a paso lento, pero seguro.

Me imagino que la competencia en este tipo de empresas o rubro acá en nuestra ciudad es bastante fuerte ¿Cómo marcan ustedes la diferencia?

Es bastante dura. Nos diferenciamos por la asesoría que prestamos, de que de forma efectiva no sea una venta basada en el cumplimiento de una meta, sino en lo que el cliente necesita. Se hace una detección de necesidades, una especie de ADN en donde van todos los datos de la persona y se le entrega un ‘traje’ a la medida, ideal y que pueda financiar. Entre la expectativa y la realidad hay un trecho. Entregamos productos diferenciadores, por ejemplo, estuvo muy de moda el seguro de vida con ahorro, pero nosotros no nos centramos en ello, sino más bien en un producto temporal que asegura a las personas con altos capitales, pero a bajo costo por un período de tiempo determinado. Y si la persona no se siniestra durante ese período de tiempo, se devuelve el cien por ciento de la prima. Ese es nuestro producto estrella junto con el seguro catastrófico, que, a diferencia de otras compañías, dependiendo del plan de salud -isapre o Fonasa- lo dejamos sin deducible, exoneración de pago de prima, en que deja cubierto el fallecimiento del titular por cinco años al grupo familiar, además de contemplar cinco enfermedades costo cero. En general, son productos diferentes a lo que existe en el mercado y también tenemos un servicio pos venta bastante intenso y exhaustivo, lo que nos permite que el cliente te derive a otras personas, que se dé el boca a boca.

 Motivar para producir el cambio

Producido ese quiebre en la vida de Pamela y en que el coaching ontológico se transformó en su gran pasión, reconoce que en un futuro no muy lejano quiere dedicarse al cien por ciento en esta materia, además de pensar en llevar una vida mucho más sencilla y “desconectada” del ajetreo rutinario.

A su vez, y a través de esta poderosa y efectiva herramienta, antes de emprender este camino más independiente, apunta a seguir ayudando y fortaleciendo la autoestima de las personas, a “explotar” al máximo sus capacidades y más que eliminar las debilidades, modificarlas hacia algo positivo.

 ¿De qué trata o consiste el coaching ontológico?

Es centrarse en empoderar a las personas en el logro de sus objetivos, fortalecer sus habilidades y modificar o ayudar a trasformar las debilidades, que considero que no son malas sino más bien hay que orientarlas hacia un buen resultado. Más puntualmente se basa en ir descubriendo lo que motiva a cada individuo, a que genere un cambio o una acción en su día, porque nos pasa que queremos hacer muchas cosas, pero en el querer y la acción hay un tramo importante. Entonces el generar la acción, pero no en base a lo que yo diga que se tiene que hacer sino algo que efectivamente la persona descubra lo que tiene que hacer por ella misma. La idea es que las personas quieran realizarse y potenciarse, es decir, más seguros y apagar un poco los miedos, el también quererse, valorarse y aceptarse.

Y desde que usted se especializó en esta área hasta ahora ¿Cuánto ha crecido su demanda tanto en particulares como en empresas?

Mucho más requerido, por lo mismo uno tiene que estar, constantemente, actualizándose con cursos, una vez cada tres meses asistir a un curso de perfeccionamiento. Es un tema que te demanda mucho. Ahora uno no saca nada con certificarse como coach y nunca tener a cargo a un equipo de personas. El maestro sólo se perfecciona con el alumno.    Por ejemplo, el ser panelista en la televisión regional te exige el estar vigente y actualizarme día a día. Además, se comprende que con un hijo psicólogo y una hija que está estudiando lo mismo nos ‘terapiamos’ todo el día. Es un tema bastante entretenido y que está muy vigente en mi vida y que en verdad es algo que me apasiona muchísimo.

En este mismo tema y al estar constantemente recibiendo todo tipo de consultas ¿Qué encuentra que es lo que más les hace falta a las personas?

Lo que pasa es que todo viene desde atrás, es decir, en el colegio no te enseñan a como ser feliz. Enseñan varias cosas, pero no, por ejemplo, el cómo administrar tu tiempo o temas relacionados con finanzas. Son falencias que te van produciendo temores, no te enseñan a centrarte en el yo, te enseñan a como dar una disertación, a expresar un texto de memoria, pero no a expresar los sentimientos. Creo que tenemos una deuda con nuestros niños y niñas, con nuestra sociedad, y la carencia fuerte es que nos centramos mucho en el resultado, pero no en cómo estamos llegando a dicho resultado. En disfrutar el camino hacia dicho resultado, vivimos con el exitismo, con lo desechable, por ejemplo, si no resulta una relación de pareja, se va a la otra de manera instantánea. Pero ¿cómo la persona se va sintiendo con eso? Y quizás hoy en día los jóvenes se están permitiendo estudiar las carreras que realmente quieren, y no el patrón de conducta de sus padres, es decir, ser arquitecto o médico porque su padre lo es. Hoy en día ha habido un cambio, pero en ese cambio falta que el Estado otorgue las herramientas necesarias para que la gente se desarrolle y evolucione acorde con los tiempos. Que sean personas mucho más capacitadas, más que en matemáticas, también en lo otro, en la parte humana, en cómo tú desarrollas como persona, en cómo eres feliz, como aprendes a equilibrar el trabajo y el deporte, por ejemplo. Pienso que hoy en día, a grandes rasgos, la juventud sale muy en pañales de la propia universidad. Y es ahí en que hago hincapié, en el empoderamiento, ser un facilitador o gestor para el cambio.

Y en cuanto a sus metas o proyectos ¿Cuál o cuáles son sus sueños?

Si bien es cierto el área comercial me encanta y ha sido la base y pilar importante de todo mi estándar de vida, mi idea es poder independizarme y dedicarme de lleno al tema del coaching. Quizás asociarme con mis hijos psicólogos y hacer un direccionamiento total al empoderamiento de las personas, a lo que creo que hoy en día, y que lo recalco, sufrimos como sociedad fuertemente. Esos son mis objetivos y sueños, ojalá vivir lo más liviano posible, despojarse de algunas cosas que son bastante superfluas y vivir más centrada en la naturaleza, en las cosas que son importantes para el ser más que para el parecer. Quizás no vivir en una vida tan estructurada como la que nos obliga la sociedad a tener, sino que posterior a que mis hijas salgan de la universidad poder dedicarme de lleno al coaching con mis horarios, quizás el ir a vivir al campo, más desconectado de lo cotidiano, pero conectarme más con mi ser que con las cosas que no te dejan nada.

¿Intereses fuera del coaching?

Hacer deporte y sobretodo me gusta cantar. Regularmente lo hago con un grupo de amigas en Sala Voz, y es una forma también de liberarme. También me gusta leer y salir a comer con mis hijos, ellos son mis pilares que me dan la fuerza para levantarme todas las mañanas y en los momentos de adversidad. Siempre le digo a las personas que busquen adrenalina a la vena, que puede ser leer un buen libro, hacer deporte, ver películas.