Cuando los termómetros marcan cero grados y el hielo se entrelaza con la lluvia, pasarelas y vitrinas muestran sus más variadas piezas femeninas. Creaciones que se vuelven en las favoritas de mujeres fashionistas que gustan de la elegancia y el buen vestir.

En este contexto en que la moda se sirve en vaso frio, hacen su aparición las Over the Knee (botas arriba de la rodilla) como un Must de tú atuendo invernal; un infaltable que a toda costa debe estar en tu armario.
Pero ¿cómo es posible que un accesorio tan sexy sobre la faz de la tierra fuese considerado en sus inicios como una pieza propia de ellos? La respuesta la encontramos en el siglo XVI, momento en que esta prenda nació como complemento del vestuario militar masculino de la época.

Posteriormente, en el siglo XVII su uso se incorporó en la indumentaria de hombres que montaban a caballo y más adelante, en el XIX, entre caballeros, mosqueteros e incluso piratas de contrabando dicha situación dio un giro importante en la década de los 60’s, cuando el New Look de grandes y majestuosas faldas promovidas por la firma internacional Dior, no consiguió seducir a la mujer rebelde y liberal de la época. Sin embargo, fue la polémica y osada minifalda de Mary Quant la prenda que se robó las miradas de chicas transgresoras, que también veían con anhelo la sublevación entregada por la bota sobre la rodilla.

El lema era: “cuanto más corta era la falda, más arriba iba la bota”. Una ecuación matemática perfecta promovida por Brigitte Bardot en sus atuendos que dejaban entrever unos centímetros de piel; mini destape que volvió loco a los hombres de la década.

Pero fue en los años 70’s que este calzado da vida al protagónico de Jane Fonda, llevándola a la cima como el mayor símbolo de liberación, cuando interpretó a la primera prostituta en el cine. En Klute la cinta de 1971, la actriz luce en todo el filme unas largas botas de cuero negro; look bastante atrevido para aquellos años.

Pero la imagen que todos tenemos en nuestra retina es de 1990, año en que Julia Roberts interpreta a una osada chica en Pretty Woman. Una mujer de la vida adicta a las botas largas, que al momento de abandonar las calles se despoja de este accesorio.

Ambas cintas constituyen la enorme carga sexual que recayó sobre este calzado, estigmatizándolo hasta hace un par de años, donde su uso para muchas féminas resultó ser un claro símbolo fetichista.

Sin embargo, ese concepto llegó a su fin, pues desde las pasarelas de otoño-invierno 2012/2013, firmas como Altuzarra, Alexander Wang, Helmut Lang, Costume National o Nicholas K. apostaron por este complemento. Tal determinación ha impulsado a que hoy muchas mujeres dejen atrás los prejuicios relacionados a esta pieza; y de forma cotidiana la incluyan en su atuendo.

Asimismo, para esta temporada Dior, Marc Jacobs, Alberta Ferretti, entre otros grandes de la industria de la moda, han presentado nuevas alternativas para este calzado, cuyo objetivo es marcar las piernas. Por lo que, se sugiere usarlas con minifaldas, calzas o skinny jeans; en ningún caso se debe usar con pantalones sueltos, pues perderán toda su gracia y arruinarán tu look.