El gusto por la decoración se propaga de forma constante, y lo que ayer era sólo campo de diseñadores de ambientes, hoy se ha ampliado a un gran número de la población. Debido a esta alta demanda existente, el mercado del interiorismo impulsa estilos personalizados para cada estación, época en que el frío se hace presente entregando un guiño de originalidad a los rincones del hogar.

Es en este mismo universo del diseño en que la cultura presente en el norte de Europa ha sido todo un referente para quienes gustan de las últimas tendencias, sentando así las bases de lo que hoy se conoce como estilo nórdico o escandinavo; el cual nace en la década de 1950 en los países de Suecia, Dinamarca, Finlandia y Noruega, siendo sus más grandes creadores  Arne Jacobsen, Verner Panton y Alvar Aalto.

“Una de las claves de este movimiento es la unión del hogar con el mundo natural, haciendo del entorno su mejor fuente de inspiración al momento de crear un espacio, uno en donde la madera se impone como el material base de estas creaciones” sostuvo Javiera Riquelme, diseñadora de ambiente.

La funcionalidad  que entrega este recurso decorativo hace que se pueda utilizar en todo el hogar sin una nota forzada, destacando de forma normal en muebles, tarimas, accesorios decorativos, bancos, cajas y cuadros. Asimismo, hay que indicar que las maderas de pino, roble, arce o haya son las más empleadas en este tipo de tendencia.

Dicha fibra entrega armonía y sencillez a las atmosferas intervenidas, plano en que el blanco de las paredes se fusiona con la liviandad propia del mobiliario elegido; obteniendo como resultado, un espacio claro y amplio.

“Del mismo modo, se puede apreciar una fuerte supremacía de tapices, alfombras y cojines en materiales como lino y algodón, complementos que primarán por sus tonos naturales; aunque en muchas ocasiones se combinen con grabados y toques más efusivos que marcarán los espacios” señaló la profesional.

Con relación al piso, existe una inclinación hacia el parquet blanco o al albayalde. Pero como en Chile este es un material poco usual, se tiende a imitar con suelos fotolaminados que dan ese valor agregado típico de este periodo.

Asimismo, la amplitud y luminosidad son características propias de estos espacios ricos en ventanales, los cuales originalmente servían para minimizar los efectos de los crudos inviernos nórdicos. Por eso, en su búsqueda por captar al máximo la luz solar, en muchas ocasiones estos miradores carecen de cortinaje, y en caso de poseer, siempre se apela a tintes claros o neutros.

“En cuanto a la luz artificial, la inclinación es hacia luces blancas y potentes. Razón por la que se debe tener mucho cuidado al momento de crear juegos de iluminaria que opaquen el interior” afirmó la experta.

La transversalidad es otra de las características de este movimiento decorativo que carece de género, edad y lugar. Hecho que lo transforma es un estilo apto para cualquier persona que guste de los materiales nobles y las atmosferas cálidas.

 “Por eso, quienes se atrevan por el estilo nórdico deben tener en cuenta que las principales fuentes de inspiración de estos espacios son la naturaleza y el uso de la madera; ambos recursos que se encargarán de crear ambientes pacíficos y cálidos especiales para este invierno” concluyó Javiera.