Mujeres fatales: Un aura de enigma y misterio

La elegancia del cine negro

De origen norteamericano, con influencias alemanas y creación de la crítica francesa, el cine negro fue decidor para configurar el estilo de la mujer fatal. Este mítico personaje, es una mujer misteriosa, con secretos, atrapada en situaciones oscuras. Seguras e independientes, escondían sus inseguridades; manteniendo un look elegante, pero sencillo.

En la historia del siglo XX, un momento definió la configuración de la sociedad. Tanto la 1° como la 2° guerra mundial, modificaron el panorama occidental, derrocando monarquías, privilegios y dando paso a revoluciones. La situación política cambió a la moda, pasando del despilfarro de los años 20’ al racionamiento y el ahorro. Indispensable, fue la sencillez, manteniendo una cintura ceñida y faldas anchas, con un complemento que anticiparía el estilo beatnik, propio de mediados de los años cincuenta, el jersey negro de cuello alto.

Corrupción y paranoia

Surgiendo en 1941 con el estreno de The Maltese Falcon de John Huston, el cine negro contempló dos décadas hasta Touch of Evil dirigida por Orson Welles (1958). Welles, dio fin a este género cinematográfico, con un plano secuencial de tres minutos, dando paso a una historia de corrupción, asesinato, policías que transitan entre el bien y el mal, y a Marlene Dietrich, como dueña de un burdel fronterizo entre México y Estados Unidos.

Con fuertes inspiraciones del expresionismo alemán -y peligrosas concepciones de mundo, que venían desde las bases de lo que se configuró como el nazismo-, se fundamenta en el temor al cambio, la rapidez de la modernidad, el paso de una sociedad rural a una capitalista. El expresionismo alemán, consideraba que la producción industrial y el desarrollo del capitalismo, no iban a la par con las costumbres y mentalidad de sus habitantes, lo que generó un fuerte desequilibrio. La sensación de la población alemana, después de la 1° guerra mundial, era la destrucción de su visión de mundo, lo que se manifestó en la pantalla grande.

Por otro lado, en Estados Unidos, luego de la crisis económica de 1929 -y que afectaría toda la década del 30’-, la corrupción se había instalado, siendo esta una de las grandes inspiraciones del cine negro. Destruidos los viejos ideales, el paso de una sociedad estadounidense de la ruralidad a la ciudad, con un panorama mundial en pleno cambio y la añoranza de un pasado, no mejor, pero sí conocido; conllevaron a una desintegración social, política y económica, que marcó el inicio del cine negro. Manteniéndose una atmósfera de miedo y paranoia, marcada por las guerras mundiales y la caza de brujas anticomunista, en la que Hollywood fue un protagonista de primera línea.

Femme fatale: Segura y sofisticada

Los personajes del cine negro, estuvieron marcados por el individualismo, sin personalidades prototípicas donde se marcara el bien y el mal. Los hombres eran cínicos, desconfiados, solitarios y desilusionados; las femme fatale, traspasaron a la cultura pop, gracias al cine negro, como una mujer sofisticada, decidida y que puede actuar siguiendo su conveniencia.

Fundamental para el estilo que las caracterizó, fueron las suaves ondas que camuflaban la mirada de la actriz Verónica Lake, a la que le caía levemente su pelo sobre un ojo, peinado que fue tremendamente imitado por las mujeres en el mundo. Otra actriz ícono del cine negro fue Lauren Bacall, quién comenzó su carrera cinematográfica con el clásico To Have and Have Not (1944) con el que sería su futuro marido, Humphrey Bogart. Su mirada era seductora y desafiante. A Lauren la apodaron The Look, por su forma de mirar con la barbilla baja y los ojos hacia arriba. Encarnó el ideal del cine negro; una voz ronca, suaves ondas, un vestir que complementaba sencillez, elegancia y comodidad. El estilo de Bacall fuera de la pantalla, residía en ballerinas, pantalones capri y blusas cómodas; un estilo informal y despreocupado, pero a la vez lleno de glamour.

Otra de sus figuras indudables fue Rita Hayworth, famosa por su encarnación de Gilda (1946), pero que en el cine negro tiene su lugar en The Lady from Shangai (1947), dirigida por su marido, Orson Welles. La melena pelirroja y ondulada son su sello. Y popularizó prendas icónicas, como el slip dress, con el que fue fotografiada para la revista Life en 1941, y que volvió a ser tendencia en la década de los 90’, gracias a actrices como Winona Ryder y modelos como Kate Moss, siendo tendencia hasta el día de hoy. Otro de sus vestidos icónicos es el vestido negro que usó en Gilda, con corte de forma en corazón, largo y con guantes largos, en la escena que consagró a Rita Hayworth, cuando lentamente se retira sus guantes largos en un baile discreto, pero cargado de sensualidad.

The Maltese Falcon, 1941. Director: John Huston.

Considerado el primer largometraje de cine negro y protagonizado por Humphrey Bogart, fue el inicio de las historias de avaricia, mujeres fatales, villanos, corrupción y asesinato, con toques de novela policiaca. La dirección de fotografía fue fundamental, donde se creó una atmósfera donde la iluminación jugaba con fuertes contrastes y ángulos de cámara desviados de su eje.

 

 

Double Indemnity, 1944. Director: Billy Wild

Novela escrita en 1936 por James M. Cain y adaptada por Raymond Chandler para la pantalla grande. En Double Indemnity se encuentra un claro ejemplo de la mujer fatal misteriosa y con un oscuro secreto. Phyllis Dietrichson convence al vendedor de seguros Walter Neff, de asesinar a su marido por el dinero del seguro. Toda la historia se narra mediante un flashback de Walter, que habla a un dictáfono.

 

 

The Third Man, 1949. Director: Carol Reed.

Clásico del cine negro que no está ambientada en Estados Unidos, sino en la Europa de posguerra. Viena está divida en cuatro después de la 2° guerra mundial; por las potencias ganadoras, Estados Unidos, Francia, Rusia e Inglaterra. En este contexto, de paranoia, desconfianza y mercado negro, un escritor norteamericano, Holly Martins viaja a la ocupada Viena para visitar a su amigo de la infancia Harry Lime, pero este ha muerto en un extraño accidente, donde existe un tercer hombre desconocido. The Third Man, refleja la sospecha, desconfianza y corrupción en una ciudad dividida.