Mosaicos:

Colorido y originalidad funcional

A su belleza natural, y a su evolución histórica, se suman la diversidad de materias primas y combinaciones posibles, que además de otorgarle un toque único a cada obra, posicionan al mosaico como una de las manifestaciones artísticas con mayor presencia y versatilidad en la decoración.

Por Gabriela Bustos P

Proveniente del latín musivum opus, que era la denominación del revestimiento que decoraba la cueva de las Musas en la Antigua Roma, esta palabra deja en evidencia el origen Grecorromano que tiene la pieza. Por definición, y como se puede apreciar a simple vista, un mosaico es una obra decorativa geométrica, figurativa o abstracta, elaborada con pequeñas partes de un material, que por lo general es piedra, cerámica, o vidrio. Su técnica comenzó a ser utilizada hace siglos para el perfeccionamiento primitivo del pavimento, mediante pequeñas piedrecillas de colores, que aún pueden ser apreciadas en algunos poblados de la región de Macedonia.

A pesar de tener un origen humilde y funcional, con el pasar de los años su uso fue evolucionando, hasta llegar a ser un producto lujoso en la antigüedad clásica, donde con materiales refinados como el mármol, se usaba para retratar episodios complejos de la cotidianidad y la mitología.

En el siglo XXI, sigue siendo un arte admirado y replicado, totalmente masificado y relegado al mundo de la decoración. “Lo más clásico es usarlo en baños o cocinas, pero en realidad puedes hacer mucho más. El campo es muy amplio, puedes decorar desde una pared de tu casa, habitación, comedor, o patio, hasta un lavamanos, espejo, cuadro o mesa. Si el material de base lo permite, da para casi todo lo que quieras”, explica Paulina Reyes Adán, Licenciada en Artes Plásticas de la Universidad de Concepción.

Atrás quedaron los diseños monótonos y prácticamente iguales. La evolución de esta técnica, según explica la especialista, es una tendencia al alza en cada temporada, permitiendo llevarlos a cualquier rincón de la casa, e incluso incluirlos en otro tipo de proyectos. “Es lindo mezclar la funcionalidad de un producto, como elemento decorativo, con lo original que es tener prácticamente una obra de arte en tu casa. Imagina por ejemplo, si una inmobiliaria incluyera en algunos de sus proyectos detalles con mosaicos, sería maravilloso”, sugiere.

En el caso de Paulina, la vocación artística ha estado presente siempre, y dado a su profesión, ha mantenido contacto constante con el arte y las manualidades. Pero aunque ha experimentado muchas técnicas nuevas, fue su participación en la Feria Expo Materia, a fines del 2011, lo que marcó la diferencia. “Allí hice mi primer mosaico y me encantó. Desde ahí me gusta estar al día con todo lo relacionado a esta técnica, en la que nunca dejas de aprender. He sido muy autodidacta, leyendo, hablando con otras artistas, viendo videos, y también participando en talleres de mosaiquistas. Por ejemplo, en 2015 participé en un taller de muralismo en Bellavista, Santiago, con la artista Paula Guerra”, cuenta la profesional que procura estar siempre vigente. Según señala, una forma activa de conseguirlo, es participando en convocatorias, o enviando sus obras en caso de no poder participar de algunas que se dan en el extranjero.

A gusto y a medida

Si hay algo que define a este rubro y lo diferencia de otros, es su exclusividad, pues en el caso de las confecciones de artistas, cada pieza es única e irrepetible. La valoración de esta característica lo ha llevado a salir de manera paulatina de baños y cocinas, que eran los sectores a los que estaba relegado por excelencia.

Atrás quedaron los tiempos en que el mosaico era utilizado únicamente para decorar paredes con baldosas. Hoy puede ser llevado, literalmente, a cualquier espacio del hogar, tanto por sí solo, como adherido en adorno y mobiliario. “Puedes comprar productos ya creados, o también encargarlos o personalizarlos de acuerdo a colores que te gusten. También es posible modernizar muebles antiguos como la cubierta de una mesa, por ejemplo. La idea es saber qué es lo que quiere la persona que encarga un trabajo, para que el resultado sea acorde a sus gustos, y quede bien con el entorno decorativo de su hogar y sus colores”, explica Paulina.

Lo anterior implica que los mosaicos, como muy pocos objetos, gocen la magia de poder convertir un lugar por completo, gracias a su presencia y conexión con el entorno. Aunque el resultado más evidente se da cuando se presentan en paredes o recubrimientos, también está la opción de utilizarlo a un nivel más pequeño. “En mi caso, realizo trabajos más de uso doméstico, como posa vasos, posa ollas, mariposas, letreros, mesas, porta plantas o espejos. Generalmente uso bases de fierro forjado, maderas nativas y bases de MDF. La cerámica puedes acompañarla con muchas cosas, desde espejitos o vidrios, hasta botones y monedas, va un poco de acuerdo al diseño y tu creatividad”, sostiene la licenciada en Artes Plásticas.

Pero si de resultados personalizados se trata, la artista recomienda a las personas animarse a crear sus propios productos. Para eso existen talleres en distintas modalidades, que pueden ir desde lo más básico, a técnicas y materiales más rebuscados. En su caso, realiza estas clases en su departamento a no más de dos personas a la vez, y en un par de horas enseña lo primordial, que queda materializado en un objeto que el autor se puede llevar al final del taller.

Aunque los materiales para dar vida a una pieza pueden ser infinitos, el más usado es siempre la cerámica. “Como elemento de creación y expresión artística, tiene una ventaja y es que es fácil de mantener en el tiempo, pues lleva muy bien el paso de éste, sobre todo en el exterior, debido a los cambios climáticos. De hecho, podríamos, como pasa en otros países, tener la ciudad llena de murales, columnas, pasarelas o escaleras de mosaicos, para que además de nosotros, las próximas generaciones pudiesen disfrutar de su belleza”, cuenta la especialista, cuyo trabajo está disponible en su fanpage “Mosaicos Padán”.