Migrantes del Biobío:

La alegría y resiliencia de las dos colonias más predominantes de la región

Si en un comienzo los argentinos, peruanos y colombianos eran los que lideraban la lista de extranjeros, hoy son los haitianos y venezolanos quienes aterrizan mayoritariamente a tierras penquistas para recuperar la seguridad y estabilidad arrebatada en su patria y aportar al crecimiento económico y sicosocial del país.

Por Daniela Salgado Parra

Transitar por las principales arterias penquistas es realizar un recorrido multicultural, donde los colores, idiomas y sabores se entremezclan, convirtiendo al centro neurálgico en un sinónimo de diversidad. Como es la tónica a nivel país, la Provincia de Concepción no ha quedado exenta del aumento en la población extranjera, superando las 9 mil personas y llegando a las 14 mil a nivel regional, según datos del Departamento de Extranjería y Migración.

Si en un comienzo los argentinos, peruanos y colombianos eran quienes lideraban las listas de solicitudes de visa, hoy el panorama es diferente, siendo los haitianos y venezolanos los que mayoritariamente llegan hasta Extranjería para regularizar su permanencia en la Región.

Con la sonrisa y alegría a flor de piel, ambas colonias de migrantes llegaron a suelo penquista con tres objetivos en común: recuperar la seguridad y estabilidad que perdieron en su patria, trabajar arduo aunque no sea de lo que estudiaron y ayudar a los suyos a la distancia.

Su arribo no ha estado exento de complicaciones, principalmente en el caso de los haitianos, quienes no sólo han debido enfrentar la discriminación por su color de piel sino también ser víctima de los inescrupulosos que ven en ellos, a causa de su barrera idiomática, un blanco fácil para los abusos.

Así lo constató en base a las experiencias de sus compatriotas Ernest Noel, quien afirmó que “ese tema es muy importante y complejo para nosotros porque la gente se aprovecha y engaña a los que no saben hablar el idioma”. Y es que los casos no son pocos de quienes han sufrido de abusos laborales, estafas y cobros excesivos.

Ernest, llegó hace ocho meses a Concepción y a diferencia de la mayoría de los haitianos habla con bastante fluidez el español. Esa característica que alcanzó gracias a su paso por República Dominicana, le permite cumplir un rol importante dentro de la comunidad de haitianos de Barrio Norte, donde sirve de nexo y es la voz de quienes no pueden expresar sus inquietudes y sensaciones.

De hecho es tan de relevancia la labor que desempeña que hace poco menos de un mes, forma parte del equipo de trabajo del consultorio Tucapel, donde su labor es facilitar la comunicación entre sus conciudadanos y los médicos. Esta nueva oportunidad laboral le asegura la anhelada estabilidad y a la vez ayudar a los suyos, por lo que dijo sentirse “muy feliz por haber sido elegido”.

Para él, estar en Chile no es algo extraño, gran parte de su vida la ha pasado fuera de las fronteras de su querido Haití, así que más que pertenecer a un país es un ciudadano del mundo. Por eso comprende que tanto los chilenos como sus pares están viviendo un proceso de adaptación que se centra en aprender a compartir y conocer a personas de diversas culturas.

Francia Campos, dejó atrás -hace aproximadamente dos años- la Arepa y Cachapa para aventurarse a probar suerte a tierras nacionales. Más que una opción es categórica en afirmar que ninguno de los venezolanos “abandonaron su patria por gusto, era lo que debíamos hacer. Nosotros vinimos a trabajar, a dar el todo por el todo, a ayudar y que nos ayuden, a ofrecer lo que sabemos y a aprender de ustedes”.

Su residencia en Concepción no ha pasado inadvertida, la ex gerente comercial con especialización en Seguro Inmobiliario y actual integrante de la Organización de venezolanos en la región del Biobío (Orvebiobio), creó una verdadera fortaleza para ir en ayuda de los venezolanos. Agarró su propia experiencia, sus incontables horas en migración y sus reiteradas conversaciones con las autoridades locales para orientar a los recién llegados y así facilitarles el burocrático proceso.

Campos, es invitada frecuente a seminarios y actividades organizadas por Carabineros, PDI, Intendencia y la seremi de Trabajo, donde expone sobre las reales condiciones en las que viven los extranjeros, los vacios legales de los contratos y las contradicciones en la obtención de las visas, tanto en tiempo como en exigencias.

Muchos como ellas han evidenciado la falta de planificación y de herramientas para afrontar el fenómeno migratorio. De hecho, esa evidente realidad instó a 14 gobernaciones del país a focalizar sus esfuerzos en crear un plan de atención al migrante, llamado “Chile te recibe”. Éste tiene como objetivo mejorar las solicitudes, modernizar las dependencias y los sistemas.

Sumado a eso, se confeccionó una medida para regularizar la situación migratoria de los niños y niñas extranjeras que están inmersos en el sistema de educación público, otorgándoles una visa especial sin costo alguno. Gracias a ello, se logró identificar en 2017 a aproximadamente 300 menores, hijos de migrantes, en esta situación.

Las guías en el camino

Tres mujeres se organizaron para ir en ayuda a la creciente población de haitianos que se estaba emplazando en Barrio Norte. En terreno constataron las condiciones en las que vivían, los abusos del cobro de arriendos y la falta de guía para regularizar su situación.

“Uno de los chicos haitianos que llegaron a nuestra iglesia se enfermó y llegamos al consultorio. Ahí nos encontramos con la enfermera Helena Burgos, quien hablaba creole e hicimos una alianza para poder comunicarnos. Luego me junté con mi amiga Annette Gómez, que es profesora de español y estudiante de derecho y nos embarcamos”, contó Carmen González, presidenta y fundadora de la Unión de Inmigrantes Hatianos del Biobío (Unibi).

Así partió la Fundación sin fines de lucro que en sus inicios atendía a ocho haitianos y que hoy, en menos de un año, asiste y asesora a cerca de 90, y donde el único requisito es aprender a hablar español. Para eso, la organización organiza clases intensivas y es que están conscientes que esa barrera es determinante para el buen o mal desarrollo de los recién llegados.

Unibi se encarga de verificar la legalidad de los contratos de trabajo, de asesorar y acompañar a los haitianos en el proceso de regularizar sus papeles, de la atención médica, del lenguaje, de organizar reuniones y charlas con Carabineros y la PDI, asegurarse que no sean víctimas de abusos y sobre todo crear redes de apoyo.

“Tenemos más de 20 chicos haitianos que han sido contratados por contratistas de GasSur y eso nos tiene muy contentos y agradecidos. Otros están en restaurant, en casas particulares u otros rubros, pero siempre recalcamos que detrás de ellos estamos nosotros”, puntualizó González.

La contención es otro de sus roles importantes porque las criticas tanto a su labor como a los haitianos son una constante, por eso se convierten en verdaderas leonas protegiendo a sus cachorros. Ninguna concibe el rechazo ni el desprecio con que muchas veces se les mira y responden a esa actitud erguidas y con entereza. “Muchos nos dicen, sobre todo cuando denunciamos el abuso de los arriendos, que esa es la realidad de los chilenos y porque pretendemos que hacia ellos haya un trato diferente, a pesar de que no es eso a lo que apuntamos”, aclaró González.

Para ella, la falta de empatía tiene su origen en no comprender que los chilenos al estar en su  patria tienen redes de apoyo, familiares o amigos a los que acudir en medio de las vicisitudes, en cambio los migrantes llegan solos y se mantienen así durante un tiempo prolongado. Si a esto se le suma que en su mayoría no hablan español, la precariedad de vuelve peor.

Otra guía para facilitar el ingreso al mercado laboral, es el que realiza la propia Francia Campos, quien en conjunto a un par de compatriotas diseñaron una página web que sirve de nexo entre los migrantes y los empleadores. Además de contar con abogados quienes velan por la legalidad de los contratos y de estipular los derechos y deberes de ambas partes dentro de la relación laboral.

“Ellos nos contactan (empresarios) y nos entregan un perfil del empleado que necesitan, en base a eso nosotros llamamos a una convocatoria y elegimos a las personas más aptas para el cargo. En ese proceso hacemos pre-entrevistas, revisamos curriculums y enviamos a los seleccionados. Nuestros abogados nos apoyan y están alertas ante cualquier irregularidad”, detalló Campos.

Según contó, el resultado y recibimiento ha tenido tal nivel de aceptación que inclusive algunos chilenos han ingresado sus documentos a la página. Aunque reconoce que los empleadores son enfáticos en querer contratar extranjeros porque consideran que éstos “son más comprometidos y fáciles para relacionarse”. A su juicio, esa idea se funda en el empresario “no reconoce ni destaca la labor del otro. Falta que se les incentive y se les dé seguridad”, analizó.

En cerca de un año, desde que nació la idea de crear una plataforma para ofrecer trabajos a los venezolanos, sólo han vivido dos casos de abusos por parte de los empleadores. Puntualmente se trató de dos jóvenes profesionales que fueron contratadas para cumplir funciones de asesoras del hogar y donde experimentaron “violaciones a sus derechos básicos por lo que acudimos a la inspección e interpusimos una demanda”.

De esas experiencias se sacaron lecciones. De hecho cada vez que le solicitan esos puestos de trabajos, recalca que cuentan con abogados y que las personas asignadas para el cupo laboral “van a ayudar en las casas no a convertirse en esclavas”.

Pero lejos de esas excepciones, están satisfechos por la labor lograda y porque cada vez llegan más ofertas para profesionales y es que la mayoría de los venezolanos tienen magister y posgrado.

En total y en base al último censo realizado para la población venezolana, son cerca de 2 mil las personas que han aterrizado en tierras penquistas en búsqueda de la seguridad y estabilidad que se les fue arrebato en su país de origen.

Los mitos de la inmigración

En 2015 comenzaron a establecerse estrategias para legislar y enfrentar la inmigración. El tema, como muchos otros, genera una división importante entre los que están de acuerdo y los reacios a recibir a extranjeros. Pero más allá de opiniones, lo concreto es que en el decreto 108 del Ministerio de Relaciones Exteriores, se establece que es “compromiso del Gobierno desarrollar una política migratoria y una cultura de acogida basada en la promoción y aplicación de los instrumentos internacionales ratificado por Chile sobre Derechos Humanos y de respeto a las personas migrantes”.

La migración es un derecho, tal como dijo Ernest al ser consultado de por qué eligió Chile: “Pudo ser acá u otro lugar, el hombre es libre y puede estar en cualquier parte”. Creer lo contrario, es ver al inmigrante como una persona distinta e inferior a nuestros pares, según la psicóloga, magister en psicodiagnóstico e intervención terapéutica, docente de la Universidad Andrés Bello y migrante española, Amanda Garrido.

De acuerdo a estudios, esa idea se sustenta en mitos que relacionan a los extranjeros como personas que “vienen a delinquir, a aumentar y cambiar el tipo de enfermedades y a quitar el trabajo, entre otros. Eso genera que el migrante no sea visto como una persona que viene a aportar de manera enriquecedora a la interculturalidad”, afirmó.

La falta de conocimiento y de políticas públicas que presenten la problemática más allá de cifras, es otro de los aspectos que contribuyen a esa percepción y aclaró que abandonar el país de origen trae consigo una serie de procesos psicológicos que de no ser tratados adecuadamente pueden tener consecuencias. “Cuando un individuo abandona su patria sufre del denominado “duelo migratorio”, que es el estrés de aculturación por haber dejado todo para irte a un lugar que, muchas veces, presenta barreras tan importantes como el idioma, como es el caso de los haitianos”, explicó Garrido.

En esa misma línea y como una forma de constatar la génesis de esa visión, la UNAB realizó un estudio sobre la actitud de los chilenos frente a los migrantes y viceversa. De los resultados se desprende “un rechazo de los nacidos en el país ante los recién llegados y que se funda en una amenaza al enfrentar algo desconocido, por lo que es normal que sientan miedo. En la vereda opuesta, a pesar de que en su mayoría afirmó haber sentido algún tipo de discriminación, ellos expresan su aptitud de aprender de nuestra cultura y enseñarlos la suya”, detalló.

Para la profesional, también es importante destacar que la cultura chilena es clasista y llena de prejuicios, lo que hace que no sean vistos de la misma forma a aquellos que vienen de Europa con los de Latinoamérica.

Por su parte, Carmen González aseguró que el rechazo del chileno es un doble discurso porque “la gente reclama por su llegada pero han lucrado bastante con ellos, porque se han transformado en una fuente de ingreso para los chilenos. Eso se ve reflejado en el valor excesivo de los arriendos, en aquellos que les cobran por ayudarlos a llenar las fichas, esos que les ofrecen paseos, con un pago previo, a los principales lugares de Concepción o aquellos que simplemente los engañan”.

Francia Campos y Ernest Noel recalcan que son los pocos y que evidentemente el trato que obtienen acá en diferente a lo que les cuentan sus compatriotas que se emplazaron en Santiago.

Los pasos a seguir

A pesar de su labor en ayudar a sus compatriotas, Francia está en pleno proceso de obtener sus papeles y espera lograr la visa definitiva. “Fui el sábado porque tenía cita y me dieron nuevamente una prorroga por 30 días, el problema es que trabajo y eso puede poner en peligro mi contrato”.

Independiente de esa nueva barrera, aseguró que el proceso estaba más organizado, ya no existen esas colas eternas fuera de Extranjería porque se implementó la medida de sacar horas por internet. Además, se agregó un departamento exclusivo para la autorización de los permisos de trabajo.

Ernest por su parte, seguirá trabajando como facilitador en el Cesfam de Tucapel, labor que espera pueda ser replicada en otros servicios públicos, para facilitar de alguna forma la salud y educación de los inmigrantes que no hablan español.

Gracias a las reuniones entabladas con la Municipalidad de Concepción, la Fundación Unibi  logró que les entregaran un espacio para poder llenar las fichas, imprimir los documentos y crear correos electrónicos a los haitianos para así solicitar las horas a Extranjería.

“El camino no ha sido fácil pero no hay nada más satisfactorio que verlos feliz, que te abracen y saber que están bien. Eso es incalculable. Muchas veces pensamos que no podríamos y te digo que hemos cometido errores pero esta fue la mejor decisión que tomamos”, finalizó emocionada la presidenta de la fundación.

Para cerrar, Ernest emplazó a sus compatriotas a que “no se echen para atrás y sigan adelante con su proyecto de vida sin pensar en lo que diga la gente. Deben luchar por lo que quieren y necesitan, entonces no porque la gente los discrimine deben abandonar el sueño por el que vinieron. Los chilenos están viviendo un proceso, ellos no están acostumbrados a nuestro color de piel así que debemos ser pacientes”.

Francia por su parte, agradece a “todos los chilenos de a pie que te dan un abrazo al decir que eres venezolano. Nosotros tuvimos el caso de un compatriota que fue asesinado en Talcahuano y que pese a lo lamentable y el dolor profundo que nos provocó, quiero destacar que gracias a la familia chilena pudimos salir adelante con el proceso. Ellos han ayudado a la familia, a su esposa e hijos, y eso no tiene precio”

Los migrantes nos dan a diario una lección y quizás algún día todos comprendan, tal como dijeron Los Jaivas, en 1972, que “este mundo es uno y para todos. Todos juntos vamos a vivir”.