Vivencial
Método Konmarie: El orden definitivo

Lo practican los artistas y celebridades, aparece en películas y series. Este es el método de la escritora japonesa que promete revolucionar vidas.

“La magia del orden” y “la felicidad después del orden” son los libros best sellers que hicieron famosa a su autora, Marie Kondo, pero sobre todo a su método, denominado por ella misma como el método “Konmarie”, por su diminutivo.

Por: Camila Mellado V.

Dicho método plantea las claves para alcanzar el orden permanente en un espacio determinado basado en simples principios. A simple vista suena como un libro de autoayuda más, pero sin embargo promete una meta altísima: el orden definitivo. Según Kondo, que se dedica a enseñar su método en clases personalizadas de orden y organización, ninguno de sus clientes, ni de quienes practican el método, han reincidido. Marie Kondo, quien reconoce ser una organizadora casi compulsiva, afirma haber descubierto la clave del orden.

Ante tan declaración, y siendo yo misma una desordenada innata, decidí probarlo en mi propia casa. Hace años que me sentía atraída por el estilo japonés recargado y ordenado a la vez y había intentado reproducirlo comprando artículos de oficina y otros elementos, pero solo había logrado decorar mi desorden. Así que sin pensarlo demasiado, me lancé a la promesa del orden definitivo.

El orden debe ser radical

Esto es lo que propone como primera condición Marie Kondo. El orden no puede ser gradual ni por habitaciones, todo lo que pretende ordenarse debe ordenarse de una sola vez en una especie de maratón. Sin embargo, el orden debe ser un asunto personal, por lo que solo puede aplicarse con las cosas que nos pertenecen, ordenar por otros es considerado una falta de respeto por la escritora japonesa.

El segundo criterio es partir por lo que se tiene más: primero la ropa, luego los libros, por último, los otros objetos.

Para ordenar, el método Konmarie dice que toda la ropa que nos pertenezca debe ser arrumada en tres montones: la ropa para la parte superior del cuerpo, la ropa para la parte inferior y el cuerpo completo y por último los accesorios, bufandas, carteras y otras prendas. El closet o gavetas donde tengamos la ropa deben quedar completamente despejados, sin trampas. Así partí, con tres montones que me llegaban más arriba de las rodillas. En esta parte es clave recoger toda la ropa que pueda estar en otros lugares de la casa, o en la ropa sucia, etc.

Luego de esto Kondo recomienda tomar pieza por pieza, una a una y hacernos la pregunta ¿esto me hace feliz? Esa simple interrogación debe hacernos decidir que dejar y que botar. En mi caso boté más de la mitad de la ropa. Mucha de la ropa que tenía en mi closet eran recuerdos de infancia, o ropa que guardé para cuando bajara de peso, o que me compré y que al llegar a la casa descubrí que no me quedaba tan bien como imaginaba. La ropa vieja que usé mucho no costó tanto, pero la que tenía nueva, fue más difícil. Yo lo hice en dos tandas. Primero todo lo viejo, luego lo repasé y seleccioné honestamente todo lo que no me hacía feliz.

Lo mejor de hacer esto fue redescubrir ropa que me gustaba mucho y que se perdía entre la otra que no me gustaba. Me di cuenta que gran parte de la ropa que me había comprado había sido por el desorden. Porque miraba esa masa compuesta por ropa que ya no me gustaba y no podía encontrar mi ropa favorita.

Para realizar este paso, que es botar todo lo que no nos sirve, Kondo da varios tips, sobre cómo elegirlo y cómo aplicarlo. Destaco dos: el primero es no dejar que tu familia te vea en el proceso. Esto es muy importante para evitar que la basura termine en las piezas de tus hermanos o hijos y además para evitarles el estrés y potencial malestar que les pueda provocar verte deshaciéndote de tamañas cantidades de objetos, que no solo tienen valor emocional para ti si no que tal vez también para ellos. La segunda es no intentar regalar estos objetos. Kondo es enfática en eso y da buenas razones para mitigar la culpa que nos da deshacernos de las cosas. Ese es uno de los aportes del libro, te da la fuerza que necesitas para votar lo que hace mucho sabes que no quieres.

Como es arriba es abajo

Esta ley, establecida como principio del esoterismo es aplicada por Kondo, quien afirma que el desorden en nuestras habitaciones, casas o departamentos, es un reflejo de nuestra propia mente en desorden. En mi caso, postergaba el orden profundo desde hace años pensando que lo haría luego. El desorden me mantenía distraída de otros conflictos que necesitaba solucionar, como escribir, o trabajar en algunos proyectos. Una vez que terminé de ordenar completamente, pude sentarme a trabajar sin ninguna distracción y con una sensación de paz tremenda. Además, como aseguraba la autora, mi huracán de orden motivó a otros miembros de mi familia a iniciar sus propios procesos de orden.

Me demoré en total tres días en ordenar todo. La tarde y noche de un viernes, y el fin de semana completo. Fue una experiencia agotadora y emocionante, porque pude encontrarme con muchos recuerdos. El método de Kondo sugiere dejar las cosas emotivas para el final, así que cuando llegué a las cartas, cuadernos y apuntes de la universidad, había ejercitado bastante mi capacidad de desprendimiento y afinado mi habilidad para seleccionar lo que quería conservar y lo que necesitaba dejar ir. Agradecer a estas cosas que nos acompañaron por años, ayuda al momento de desprendernos de ellas. En total fueron cuatro bolsas grandes de basura solo en este ítem. Boté incluso una serie de agendas con firmas y fotografías de adolescencia, aunque rescaté las imágenes y las puse en un álbum, donde tengo más posibilidades de volver a verlas. Personalmente esta etapa me sirvió mucho para cerrar algunos procesos emocionales que aún tenía abiertos y para atreverme a hacer un espacio a quien soy ahora.

Durante todo este proceso tenía el libro en una mano, recordándome qué hacer y porqué hacerlo. “La magia del orden” no promueve nada de otro mundo, si lo analizamos bien es algo de sentido común. No conserves nada que no necesites o quieras tener contigo. Una vez que lo aplicamos a las cosas, es mucho más fácil aplicarlo en la vida cotidiana. Pero creo que la base de su éxito es la enorme empatía y conocimiento de la naturaleza humana que tiene la autora. Por ejemplo, aborda con gran habilidad la culpa, que nos amarra a objetos que no nos gustan, pero que conservamos por cariño a otros o por compromiso. No es que no podamos tener objetos que nos recuerden momentos felices, o personas que amamos, esos objetos tienen y tendrán siempre espacio en nuestras vidas, se trata de todas esas cosas que llevamos acumulando por años y que no nos gustan ni usaremos jamás. En este caso la autora afirma “si de veras indagamos las razones de por qué no nos desprendemos de algo, solo encontramos dos: apego al pasado o ansiedad por el futuro”. Recordar esto al momento de enfrentarnos a nuestras cosas, nos ayuda a decidir si conservarlas o dejarlas ir.

Uno de los capítulos del libro se llama “La organización es un diálogo con uno mismo” y en cierto punto, cuando estás inmerso en el orden y en el desorden total que viene antes de esto, entras en un estado meditativo en el que sólo estás tú para validar lo que quieres. Mientras seleccionamos, vamos ordenando ideas y liberando miedos a la vez que acumulamos valor. Kondo recomienda partir de madrugada y hacerlo sin música o con música suave ambiental, de tal manera que sea la atmósfera del espacio que estamos ordenando la que reine.

Ha pasado un mes desde que apliqué el método Konmarie y me declaro satisfecha, y al igual que la autora, creo que ordenar y organizar mi espacio me ayudó a comenzar un proceso de orden en la vida que todavía estoy enfrentando, pero para el que me siento cada vez con más energía.

En cuanto a los libros, si bien el método se basa en principios sencillos, es interesante acompañar el proceso con estas instrucciones y reflexiones, que no solo se aplican a lo material, si no a la vida que vivimos en todos sus aspectos, trabajo, sociedad y relaciones interpersonales. El primero de los libros, “La magia del orden” entrega toda la filosofía detrás del método y la motivación que necesitas para iniciar la aventura. El segundo, en tanto, incluye ilustraciones sobre el proceso de orden, paso a paso y diferenciando entre objetos, además de incluir útiles consejos para obtener espacios alegres y ordenados.