Pese a ser un ícono de la arquitectura moderna y símbolo indiscutido del centro de Concepción, sus restos dan cuenta del total desapego y falta de consciencia patrimonial por parte de las autoridades locales y ciudadanía penquista.

Por Francisco Romero / Fotos Patricio Barría

Mercado Central de Concepción después del incendioA pocos meses de cumplir un año desde que un voraz incendio consumiera la techumbre del otrora Mercado Central, la estructura sigue inerte ante el paso del tiempo sin que se logre llegar a una solución definitiva respecto a su futuro. A la fecha sólo se conoce del sinnúmero de ribetes judiciales entre municipio, locatarios y otros, que mantienen entrampada una salida determinante para el recinto que ostenta la más alta plusvalía del sector céntrico de Concepción.

La edificación es obra del arquitecto chileno Ricardo Müller y del húngaro Tibor Weiner, siendo éste último discípulo de Hans Meyer en la prestigiosa escuela de arquitectura Bauhaus, en la Alemania de 1930.

La propuesta original estaba conformada por una planta en forma de X, la cual fue rediseñada por razones presupuestarias y de optimización de espacio. De este modo se dio paso al actual edificio que cuenta con un diseño moderno, representativo de la región y la época tras la reconstrucción del terremoto de 1939.

De forma sencilla, esbelta y a la vez elegante, la edificación evoca un hangar de avión que se alza con un gran techo central curvo junto a dos volúmenes adosados a sus costados, su totalidad alcanza una superficie de 3.600 m². Toda la construcción fue realizada en hormigón, una proeza de la ingeniería para en su tiempo, con una techumbre revestida originalmente en láminas de cobre y una imponente fachada con frontones de 50 metros.

Reflexión patrimonial

A diferencia de Concepción, para muchas ciudades de Chile sus mercados son una fuente de orgullo e identidad local, siendo integrados y a la vez validados por la ciudadanía todos los días del año.

A modo de comparación. Para La Serena, Santiago y Chillán sus mercados resultan ser un bien de consumo y generadores de divisas para sus municipios. Además, son fuentes de empleo y riqueza al igual que polos de atracción turística propios de su identidad local, ya sea por las frutas u hortalizas, por su oferta gastronómica o por su industria de carnes o cecinas.

Triste balance, pero en Concepción es todo lo contrario. Delincuencia y toda una depresión socioeconómica alrededor del sector hacen que la comunidad penquista dé la espalda al mercado local, pese a tener la plusvalía más alta del centro a sólo una cuadra de La Plaza de la Independencia, algo único en Chile.

Mercado Central de Concepción

En estos casos son las autoridades y la ciudadanía quienes avalan y asignan valor patrimonial a una construcción, creando consciencia de lo importante que es una edificación para la cultura de un país. Aquí es necesario que entidades gubernamentales como el Consejo de Monumentos Nacionales, Municipio o Intendencia se hagan cargo de la problemática que tiene entrampado al edificio del Mercado Central. El que pese a ser consumido en su exterior por el incendio, estructuralmente no experimentó mayores daños, lo cual fue corroborado por el Instituto de Investigaciones y Ensayos de Materiales de la Universidad de Chile (IDIEM).

De cara al futuro

En Europa tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, ciudades completas fueron reducidas a escombros. Ante tal escenario las propias autoridades llegaron a la conclusión que era necesario reconstruir y que el diseño debía ser idéntico al original. De esta forma, las generaciones venideras no perderían su patrimonio cultural. Un ejemplo digno de imitar.

Es importante que la ciudadanía y las autoridades comprendan que la arquitectura es el soporte cultural de una nación, en las edificaciones se plasma y refleja la idiosincrasia e historia de un país. Por ello el Mercado tiene que ser restaurado tal cual como era en su origen, preservando su diseño y riqueza arquitectónica que refleja los recuerdos de una región tras el terremoto del año 1939.

Se debe tener en consideración que aquí no basta sólo con reconstruir. Hay que generar conciencia de la importancia cultural de un lugar y crear las instancias de cooperación público-privado para dar valor agregado a los edificios, cosa que perduren en el tiempo. Sería ideal crear un plan de revitalización de los sectores aledaños al Mercado de Concepción, potenciando el comercio y economía del lugar.

Unesco, una voz de alerta

Hace años que la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) está amonestando internacionalmente a Chile por su falta de cuidado y preservación de edificaciones que han sido declaradas como Patrimonio de la Humanidad.

Ejemplo de ello es lo experimentado por el Instituto de Biología Marina de Montemar en Valparaíso, obra insigne del arquitecto Enrique Gebhard, donde se ordenó demoler una ampliación realizada al histórico edificio. Otros hechos más recordables por la trascendencia noticiosa fueron el emplazamiento y construcción del Mall de Chiloé, al igual que los continuos incendios y deterioros de los antiguos barrios de Valparaíso.

No es de sorprender que en poco tiempo la Unesco vuelva a amonestar a Chile, al saber de la situación por la que atraviesa el futuro del Mercado Central de Concepción, dando otra voz de alarma internacional por la falta de cultura y respeto por la preservación de un edificio patrimonial.

Ruinas Mercado Central de Concepción