Emplazado a orillas del rio Bío Bío es el primer monumento testimonial de la catástrofe que devastó gran parte de la región hace ya cinco años. De significativo impacto visual y urbano, desde su inauguración ha generado una serie de controversias sobre el real significado para la comunidad del Gran Concepción.

Por Pablo Altikes, Doctor en Arquitectura y Patrimonio Cultural Ambiental, Universidad de Sevilla. Fotografías archivo Velvet

Desde mediados del siglo XV la historia colonial ha dado testimonio de nuestras tragedias naturales. Los terremotos y maremotos entendidos como desequilibrios cósmicos por los mapuches y luego como eventos incontrolables e impredecibles por parte de los españoles, han hecho entender el emplazamiento territorial de Chile en el llamado “cinturón de fuego” del pacífico, donde convergen las placas de Nazca y Continental._PBM3650

Tenemos cuatro siglos y medio de historia, concentrando el terremoto más grande documentado de la humanidad, junto a otros que han cambiado la fisonomía de nuestro territorio como también la arquitectura presente. Miles de personas han fallecido y ciudades enteras han quedado destruidas, significando un gran esfuerzo para el país salir adelante luego de estas tragedias que en un par de minutos destruyen todo.

Para hacer frente a estos desastres se han implementado las leyes de construcción, donde destacan la cadena de hormigón armado a mediados de la segunda década del siglo XX y luego el pilar, implementación que da inicio a lo que hoy llamamos “albañilería reforzada”. Pese a crear un completo sistema de alerta, cada terremoto y posterior maremoto nos toma por sorpresa a sabiendas que vivimos en un país sísmico.

Cómo es posible que en pleno siglo XXI y con todo el conocimiento, tecnología y recursos económicos no hayamos estado preparados como país para tal evento, sabiendo qué venía y qué se esperaba por los especialistas.

La clave está en el olvido. Nosotros como sociedad propiciamos y aplaudimos dicho concepto, siendo ese el gran error.

Marco Aurelio Cicerón ya antes de Cristo dijo “Quien olvida su historia está condenado a repetirla”, suena como un clásico cliché, pero cómo es posible que cada cataclismo de nuestra historia tome por sorpresa a los que nos gobiernan. Recién hoy podremos contar con un edificio proyectado para tales efectos y con un programa pensado en las necesidades que tiene el país._PBM3651

Las disciplinas de la arquitectura e ingeniería están obligadas a proponer de manera periódica y permanente una postura científica frente a los terremotos. Somos los llamados a proteger la vida humana que habita en nuestros proyectos, y es por ello que este es un tema permanente y esencial a nuestra profesión.

El memorial 27-F emplazado en la ciudad de Concepción es el primer monumento de este tipo en nuestra historia, el cual simboliza una catástrofe como esta. Es un memorial con una presencia urbana trascendente que no puede ser soslayada ni mucho menos ignorada.

De impacto urbano tanto por su ubicación como magnitud, esta edificación nos obliga a reflexionar sobre lo sucedido y pone en valor por primera vez en una ciudad la memoria como hecho construido e integral de la misma. No es un simple monumento o escultura, es un edificio en su magnitud que conversa de igual a igual con las demás edificaciones que lo rodean.

Este es un proyecto no para discutir la contingencia actual de manera miope, sino para recordar lo sucedido y estar siempre preparados.

Pasar frente a este monumento nos obligará a auto-exigirnos como sociedad, transformándonos de esa forma en un país responsable y educado, capaz de enfrentar un nuevo terremoto y maremoto en cualquier parte de nuestro país.