Memoria: La filosofía para el bienestar

La palabra en inglés es wellness, que ampliamente quiere decir: equilibrio entre la mente y el cuerpo. A diferencia del fitness, que propone sentirse bien físicamente, el wellness promueve un sentimiento integral de bienestar, que implica tomar decisiones y llevar a cabo acciones para encontrar el equilibrio personal.

Por Camila Mellado Vargas

En ese sentido, existen muchos caminos que abordar y para ser seguidos, y el que elijamos dependerá finalmente de la comodidad que sintamos con el método. En esta nota observamos dos: la ancestrología y el feng shui.

La ancestrología busca la integración y la aceptación de uno mismo a través de la toma de conciencia de la historia familiar personal.

Pedro Engel, especialista en el tema a nivel nacional, nos cuenta de esta filosofía, que el heredó de la psiquiatra Lola Hoffman. “Tiene que ver con honrar a los ancestros y a la historia, porque en la medida en que las personas honran su historia se abren todos los caminos en la vida”, explica el astrólogo.

“Nosotros aquí en Chile no somos muy de tomar a los ancestros. La gente llega a los talleres y no sabe ni cómo se llamaban los abuelos, ni de donde eran y eso hace que tengan una visión más pobre de sus vidas. Cuando uno conoce a sus ancestros y su historia, se enriquece el mundo y se abren las oportunidades del amor, de la salud, del trabajo y del dinero. Porque los ancestros son como tus ángeles guardianes, están ahí para cuidarte y si uno los olvida, se pierde ese nexo”. Este olvido es el que produce la rotura de lazos familiares que acaba repercutiendo en la vida cotidiana de las personas. La ancestrología se encarga de reparar esas heridas familiares, como un zurcido, de manera que las personas que la utilizan como herramienta puedan “retomar toda esa fuerza ancestral que desde tiempos milenarios las personas siempre han buscado a sus antepasados”.

Lo que se olvida vuelve

Pero no solo los dolores y conflictos pueden ser explicados desde esta perspectiva, sino también las vocaciones y las pulsiones inesperadas  “Hay gente que dice ‘pucha mi papá es médico y mi mamá es abogado, mi abuelito era ingeniero y resulta que yo quiero estudiar teatro.’ Nadie lo pesca en la familia ‘¿teatro?, no ¿de dónde sacaste eso?’ y resulta que un bis abuelo que todo el mundo olvidó, tuvo un teatro en Madrid o Barcelona y se dedicaba a las tablas y como fue olvidado…Todo lo que se olvida vuelve en generaciones siguientes”, explica Pedro. “Esas personas que se bloquean, de las que la familia nunca habla, que se excluyen, una o dos generaciones después nace alguien que viene con todo lo que se quiso olvidar. Entonces es bonito ver como la sangre tira, la familia al final vive en uno. Todos los ancestros viven en uno.”

Esta filosofía, según Pedro Engel, quien es especialista en símbolos y mitos a través de los estudios de la obra de C. G Jung, es accesible para cualquiera y que además, es muy satisfactoria, por el rápido avance que tienen quienes la desarrollan, que se suma a la belleza de conocer nuestra propia historia.

“Uno es re poco libre”, reflexiona Pedro, “los panaderos creen que son panaderos por vocación, ahora que está tan de moda la ‘masa madre’, y si yo me pongo a investigar resulta que en esa familia se perdieron los lazos de una parte esta y nunca más se supo. Y uno cree que es panadero porque le gustó, pero resulta que quiere volver a sentarse en la mesa a repartir el pan de toda esa familia que se perdió”. Lo mismo sucede con otras profesiones y vocaciones “el médico cree que quiso ser médico, pero si te pones a estudiar su árbol genealógico en su pasado hubo muchas personas que no pudieron recibir atención médica y murieron por eso. Los abogados si tú miras para atrás: estafas.” Incluso el mismo Engel analiza sus decisiones desde esta perspectiva, reflexionando sobre su vocación como profesor de literatura, carrera profesional que estudió en la Universidad de Chile, “en la familia de mi papá eran casi todos analfabetos, porque yo vengo de una familia de extrema pobreza, entonces no había tiempo para estudiar, solo para trabajar”.

La felicidad está en encontrar nuestro lugar

Toda esta filosofía, finalmente se asocia con el principio de vida que es la búsqueda de la felicidad. Para Pedro Engel esta felicidad está en abrirles el corazón a los ancestros. Para el escritor y astrólogo, la clave está también en la apertura del corazón a nuestros ancestros más cercanos, abuelos y padres, y sobre todo a la madre. “Todos nacemos de una mujer y si no honras a tu madre la vida no tiene sentido. Toda esa gente que está enojada con su mamá tiene la vida bloqueada”.

Este bloqueo repercute además en la vida que llevamos como sociedad y como país, que se observa en la destrucción de la arquitectura clásica en pos de la moderna, fenómeno que se ve por doquier en todo el país y que para él representa un disgusto por la historia. “Chile es un país de huachos, muchos papás van a comprar cigarros y no vuelven y la mamá apechuga con todo y sale adelante. Y después esos hijos quedan como maridos de las mamás y empiezan a defender a sus madres, les cuesta encontrar el amor. Después se casan y  ‘si, pero la comida es más rica donde mi mamá’ y tienen todo este lugar equivocado. Acá hay mucho de estos hijos que se creen maridos de la mamá, se creen los abogados de estas y las defienden, como si las mamás fueran tontas. Entonces eso desubica. La ancestrología lo que hace es que cada uno tiene un lugar en su familia”.

El control de nuestro entorno

Mientras que la ancestrología busca sanar la relación con nuestros ancestros y las situaciones o patrones que se están repitiendo a veces por lealtad familiar, el Feng Shui busca la sanación también, pero de los espacios y los lugares en los que nos movemos.

Igualmente, el rescate y utilización de conocimientos milenarios, también es una forma de mantener viva la conexión con nuestros ancestros y su sabiduría. Así hace esta ciencia milenaria proveniente de China y que tiene a su haber un desarrollo de cerca de 5 mil años. Su trabajo se basa principalmente en la armonización de los espacios de la vivienda construida, teniendo para esto dos escuelas: la escuela de la forma y la escuela de las estrellas volantes. Para la aplicación de esta última, Pamela Moya, Feng Shui Master, aplica una “tabla geomántica” a la vivienda que articula la orientación del frente de la casa y los años de construcción de esta. “Existen tres suertes”, nos explica Pamela, “La suerte del cielo, la suerte de la tierra y la suerte del hombre. La suerte del cielo es el destino que tenemos nosotros para poder vivir y aprender en la vida ciertas cosas. La suerte de la tierra es donde nos desenvolvemos y que influye en nuestra vida y la suerte del hombre es nuestro libre albedrío.  Entonces nosotros no podemos influir en nuestro destino, peros si sobre los otros dos tercios de la suerte: que son nuestro entorno y nuestras decisiones”.

Visto desde esta perspectiva, nuestro entorno cobra una vital importancia en el desarrollo y el bienestar que podamos alcanzar en nuestra vida. “Si estamos viviendo en una casa con ondas electromagnéticas por sobre lo permitido, si tenemos puntos de radiestesia dentro de la zona donde descansamos, si no tenemos las cosas necesarias para poder armonizar va a afectar nuestro carácter y la forma de relacionarnos con la gente”, explica la especialista. Así mismo, lo que hay en el entorno inmediato de la vivienda afecta nuestro Chi, la energía personal, y nuestro ánimo.

Lo mismo sucede con la disposición interior de nuestra casa. Un ejemplo que utiliza Pamela es la habitación de un niño “si está muy desordenado, con demasiados juguetes, con colores muy fuertes, el niño no va a poder descansar”, esto también ocurre cuando hay un televisor emitiendo ondas electromagnéticas o si la cama se encuentra sobre un cruce de napas subterráneas y puede influir en que el niño tenga problemas para dormir o se orine en la cama. Similares fenómenos acontecen en las casas en que se produce hacinamiento, que son demasiado sombrías o que tienen moho en su interior: repercute directamente en la vida de sus habitantes. Pamela lo resume en un dicho antiguo “donde entra el sol, no entra el doctor”.

“El entorno tiene mucha relevancia en nuestra vida, sobre todo si lo sumamos a como nos relacionamos con nuestros padres, abuelos, hermanos e hijos.” reflexiona la Feng Shui Master  “Yo creo que cada ciencia, cada terapia, no se debe ver como una herramienta exclusiva e individual. Es como ir al doctor, tú vas al médico general y te dice en general que problema tienes, ¿pero luego que hace?, te deriva a un especialista. Eso es, cada uno aporta lo suyo”.