Esta técnica que toma como base a la medicina convencional, se complementa con una visión integral del individuo, donde conseguir el equilibrio del ser humano, evitando efectos secundarios provocados por medicamentos químicos, es su principal objetivo.

Por José Luis Vargas / Fotos Patricio Barría

La medicina integrativa es una corriente médica que muestra su auge en el mundo desarrollado.  Este procedimiento conocido como la medicina del siglo XXI se caracteriza por tomar en cuenta a la persona en su totalidad, incluyendo en su tratamiento todos los aspectos de la vida diaria del individuo.

Esta terapia trabaja de forma transversal e integra distintas técnicas que llegan a las dimensiones física, emocional, cognitiva y espiritual que componen al ser humano. Si bien no realiza procedimientos de operaciones o tratamientos más complejos, en cierta medida se apoya de prácticas convencionales para atacar alguna enfermedad y así aliviar ciertos malestares propios del paciente.

“La gran premisa acá es buscar el equilibrio biológico de cada individuo, poniendo particular énfasis en el estímulo de la propia capacidad curativa que tiene el organismo, lo que mejora el rendimiento de tratamientos, enfermedades y dolencias, viendo al paciente como un ser único que requiere una terapia individualizada”, sostuvo Lisette Riquelme, psicóloga clínica transpersonal y Directora de Geavital.

Frente a un diagnóstico el médico evalúa, tanto las dimensiones del paciente como su enfermedad. De acuerdo a ello, propone un tratamiento a corto, mediano o largo plazo que le permita disminuir su sintomatología, generando así un cambio real  y profundo que acabe con  la patología y evite la aparición de otros trastornos.

Para llevar a cabo tal tarea, “actualmente médicos y terapeutas trabajan en conjunto, o en muchos casos son los mismos expertos de la salud quienes toman el camino terapéutico y complementan de mejor forma estas dos ramas, logrando así resultados óptimos que vayan en beneficio del paciente”, indicó Fernando Benavente, instructor de reiki en Clínica Aurasalud.

Mismos expertos que ponen total énfasis en una nutrición inteligente, no sólo focalizada en la alimentación como tal, sino que también en técnicas ancestrales y complementarias como la homeopatía, homotoxicología, terapia neural, flores de bach, fitoterapia, acupuntura, reiki, biomagnetismo, entre otras.

Todas terapias que vienen a estimular el organismo, que mediante mecanismos no invasivos ni químicos llegan a restablecer la situación de salud y buscar el equilibrio fisiológico. “Técnica en que la relación “médico-paciente” se transforma en el eje central del tratamiento, donde la confianza y el respeto mutuo son esenciales al momento de conseguir buenos resultados”, afirmó Benavente.

 ¿Tendencia o necesidad?

“El auge que ha tenido este tipo de tratamientos viene a responder  a la necesidad presente en el ser humano de integrarse al mundo de hoy, donde la sociedad pasa por un periodo en que se ha reemplazado el individualismo por el bien común”, aseveró la profesional de Geavital.

Tal pensamiento desprende al individuo de todos los beneficios que conlleva vivir en comunidad, dimensión importante para el ser humano que al estar desintegrado no reconoce sus necesidades y funciona acorde a los parámetros del resto, dejando en un segundo plano sus propios requerimientos.

Este escenario eleva a la estética como una precursora actual, en que las personas están más preocupadas de cómo se ven a diferencia de cómo se sienten. A raíz de esto, hoy muchos toman estas terapias sólo porque están de moda, algo erróneo, pero incluso así se nutren de estas disciplinas que les ayudan a integrarse, a encontrar su centro y a obtener ese equilibrio tan necesario.

En contraparte, el desequilibrio trae como consecuencia problemas musculares, debilidad, cansancio y aumento en malestares de carácter emocional. “Episodios que causan una alteración en la persona, provocando que ésta actúe a diario como un personaje, escondiendo realmente sus sensaciones y emociones frente a la sociedad”, comentó Riquelme.

Que cada individuo se quiera a sí mismo como persona, modificando la percepción interna de bienestar y el cómo se adapta cada uno a su entorno, flexibilizando así sus patrones de conductas, es el gran cambio que propone la medicina holística.

Para encontrar ese equilibrio tan esperado, mezclar el reiki con un masaje holístico será parte de las nuevas tendencias para este año. A la cual hay que sumar el tratamiento por flores de Bach que a través de sus ricas esencias viene a curar diversas situaciones emocionales, como miedos, soledad, desesperación, estrés, depresión y obsesiones propias de la actualidad.

Además está presente el biomagnetismo, técnica que a través de la colocación de imanes logra restablecer la salud equilibrando el pH (potencial de Hidrógeno) de los órganos internos de nuestro cuerpo. Disciplinas complementarias que se unen a la rehabilitación respiratoria para los más pequeños, que incluye juegos al momento de hacer un entrenamiento pulmonar contra las enfermedades de invierno.

Todas disciplinas que han llegado para ayudarte a encontrar el equilibrio de forma multidisciplinar, de manera que puedas enraizarte con la tierra y así atender mejor a los estímulos que están a tu alrededor. Premisa de estas terapias, que sólo pretenden contribuir a un mejor desarrollo de las personas.