Nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación

¡Más mujeres en ciencia!

Se estima que Chile invierte aproximadamente un 0,38% de su PIB en Investigación y Desarrollo, muy por lejos de los países de la OECD que exceden el 2,3%. Según la Unesco, de ese porcentaje solo un 32% de la participación en ciencia y tecnología que se desarrolla, es protagonizada por mujeres, siendo este índice uno de los más bajos de Latinoamérica. Por ambos motivos es que el país entero recibió con satisfacción la noticia en agosto de 2018, que daba cuenta de que el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, ya era un hecho.

Por Gabriela Bustos P. | Fotografías Francisco Méndez R.  

Publicada según Ley 21.105 en el Diario Oficial, la nueva cartera que había sido un sueño por años, al fin se concretaba, y comenzaba a dar detalles de su organización. Sabemos desde allí que como otras áreas, será encabezada por un(a) Ministro(a), en este caso Andrés Couve, acompañado por un(a) subsecretario(a), puesto que ocupará Carolina Torrealba Ruiz-Tagle, bióloga, Doctora en Biología Celular de la PUC, y primera mujer en un cargo de esta categoría en Chile. Sus funciones serán respaldadas por los Secretarios Regionales Ministeriales, que a su vez se organizarán en coordinaciones macrozonales. Cada una de estas reparticiones tendrá por tarea asesorar y colaborar con la Presidencia en el diseño, coordinación, implementación y evaluación de políticas y planes que fortalezcan la ciencia, la tecnología y la innovación, con el propósito de contribuir al desarrollo sustentable y al bienestar social.

Entre las principales funciones del ministerio, destaca la de fomentar la formación de profesionales e investigadores altamente calificados, y facilitar su inserción en instituciones académicas, o centros públicos y privados de investigación y desarrollo. Por otro lado, se espera contribuir en la conformación de una cultura científica, mediante la comprensión, valoración y difusión de la ciencia en el país, promoviendo especialmente su incorporación en el sistema escolar. Para este ítem expresa claramente que se pondrá especial énfasis en la equidad de género, surgiendo así uno de los principales desafíos, reafirmado en otra de sus funciones que se refiere textualmente a “promover la perspectiva de género y la participación equitativa de mujeres y hombres en todos los ámbitos de la ciencia, tecnología e innovación”.

Lo anterior no es una sorpresa si consideramos el estudio sobre la realidad nacional en formación y promoción de mujeres científicas en STEM (science, technology, engineering y mathematics), publicado por CONICYT, que muestra que la inequidad de género está presente en todos los campos de ciencia y tecnología, así como también en todos los estamentos estudiados, pues pese a que asegura que las mujeres se titulan de la universidad antes que los hombres, la brecha comienza a aumentar a medida que lo hace la carrera académica. De ahí en adelante, el camino completo se va tornando cada día más dispar sin ninguna explicación lógica, aunque se presume que la inequidad se mal justifica en responsabilidades familiares, maternidad, e incluso riesgo de acoso laboral.

Con-ciencia de género

Paradójicamente, al hablar de la relevancia del rol de la mujer en este rubro, “consciencia” parece ser una de las palabras e invitaciones más evidentes, y es que pese a que cerca del 70% de la investigación científica competitiva en Chile es liderada por hombres, está claro que el porcentaje no tiene relación con la falta de mujeres destacadas en el área, si no más bien con las escasas oportunidades; acto que se replica en muchos otros ámbitos.

Pero ¿por qué concientizar al respecto? Básicamente porque el lugar que hoy están adquiriendo las científicas en el país y el mundo, es solo el resultado de una histórica lucha de visibilización arrastrada por años. Sin ir más lejos, si Marie Curie hubiese aceptado los prejuicios de un mundo dominado por hombres a comienzos del siglo XX, las pérdidas en el campo de la reactividad habrían sido tan abismantes, que probablemente aún no se sentarían las bases para la creación de los rayos X. Pero pese a tener que nadar contra la corriente desde sus inicios, esta científica persistió harta coronarse con dos reconocimientos históricos: ser la primera mujer en recibir un Premio Nobel (Física en 1903), y ser la primera persona en lograrlo dos veces, en dos categorías distintas, cuando sumó su segundo reconocimiento tras descubrir el radio y el polonio (Química en 1911). Si bien en este entonces, la discriminación llegaba a un nivel tan potente que incluso la llevó a comenzar sus estudios en forma clandestina, Marie jamás desistió, llegando a convertirse también en la primera profesora de la Universidad de Paris. Y si de romper barreras se trata, lo hizo hasta su muerte, pues fue la primera mujer enterrada en el Panteón de Paris, reservado para los personajes más importantes de Francia.

Tal vez sin conocer su historia en un principio, muchas investigadoras han seguido su ejemplo y se han rebelado. En un comienzo el enemigo era una sociedad prejuiciosa y machista que incluso las llamaba brujas y castigaba por ello. Hoy las cosas han cambiado, pero la realidad es que solo en su forma, porque en el fondo sigue habiendo una resistencia al género femenino, y una brecha que afortunadamente, se ha ido acortando gracias a las miles de mujeres que han volcado sus vidas a la ciencia, sin importar los obstáculos.

Estamos seguros de que su vocación, persistencia, talento y valentía, serán reconocidas en el futuro como el impulso que llevó a millones de niñas a descubrir que sus capacidades e ideas no tenían límites. Por ello, y porque valoramos cada uno de los aportes que realizan a diario, vaya en estas cuatro mujeres científicas de la Región del Biobío, nuestro reconocimiento y admiración a todas quienes, en el pasado, presente y futuro, seguirán abriendo nuestros ojos y mentes, al descubrimiento cabal del mundo y sus maravillas.

Sofía Valenzuela Águila.
Es Bioquímico y Dra. Rer Nat. Desde siempre estuvo interesada en el ámbito vegetal, por lo que al terminar su pregrado en la Universidad de Chile, su interés por las plantas la llevó de inmediato a seguir indagando, motivación que pudo concretar con creces gracias a una beca para estudiar en Alemania. Su investigación doctoral allí, fue en torno a la virología vegetal, en específico en plantas transgénicas y su resistencia a virus; un área que declara le fascina desde el primer día, y que afortunadamente, ha podido seguir desarrollando en el sector forestal de Chile. Pero pese a su gran aporte en investigación, al hablar de éxitos destaca siempre su labor como académica, colaborando en la formación de profesionales de pre y postgrado. Haber participado en las etapas tempranas de la creación del Centro de Biotecnología de la UdeC, así como en la creación de la carrera de Ingeniería en Biotecnología Vegetal de la misma casa de estudios, son para ella una manera de contribuir, pues tiene muy presente lo relevante que es la divulgación, y el potenciar el interés en nuevas generaciones. Sin embargo, si hay algo que la motiva de sobremanera a diario, es seguir visibilizando la poca participación de mujeres en este rubro, y acortar la brecha existente.

“No se trata solo de más tiempo por pre y postnatal, por lo general toma más años para que quienes deciden ser madres logren tomar el ritmo académico. Pero curiosamente, la brecha existe incluso entre aquellas investigadoras que han optado por no tener hijos. Por eso la igualdad de oportunidades es para mí un anhelo, ha sido una batalla que he dado hace un tiempo. Como aspiración, quiero vernos liderando la investigación en Chile, y que las niñas vean que pueden cumplir sus sueños y que el talento no tiene género”, sostiene con ímpetu.

 

Rocío Cruces Neira.
Es Profesora de Ciencias Naturales, y actualmente se desempeña como Coordinadora del Par Explora de la Región del Biobío. Para ella la ciencia es el camino perfecto para descubrir todas las maravillas de la naturaleza, encontrando respuestas que además permiten una mejor toma de decisiones frente al progreso, pues pueden potenciar sus efectos positivos en el entorno social y cultural. Por este motivo, desde siempre ha estado empeñada en divulgar este modo de ver la vida, y ejerciendo su carrera ha podido traspasar estos conocimientos a muchos estudiantes. Sin embargo, ha sido su trabajo en Explora el que le ha permitido multiplicar ese objetivo, a través del apoyo que brinda a cientos de profesores y profesoras cada año.

En este mismo aspecto se desempeñó como asesora pedagógica en los Programas de Enseñanza de las Ciencias basada en la indagación, EQBUI, dirigido a a las escuelas más vulnerables. Además, ha sido Tutora y Coordinadora de la iniciativa “Tus competencias en ciencias”, y parte del equipo gestor de la iniciativa “Energízate” del Centro Interactivo de Ciencias, Artes y Tecnologías, CICAT, y el Departamento de educación de la ciudad de Coronel.

Entre sus mayores satisfacciones está la exitosa realización del “Congreso Nacional Escolar de la Ciencia y la tecnología” de Explora, desarrollado en noviembre de 2018, que reunió a más de 200 estudiantes y profesores del país, que pudieron presentar sus proyectos de investigación y fomentar con ello la tan necesaria construcción de una cultura científica.

“Con la creación del Ministerio, mis expectativas son que haya mayor financiamiento y sobre todo descentralización, para que la generación de investigación científica de alto valor, tenga un foco en la comunidad local. Es muy importante que en el mediano plazo se permita mejorar la sostenibilidad de los recursos naturales que tenemos en la Región del Biobío”, explica.

Elizabeth Elgueta Herrera.
Es Licenciada en Química y Dra. en Ciencias, Mención Química. Desde pequeña le encantaba descubrir y crear cosas, por lo que sumado a su interés por las ciencias, a temprana edad supo lo que quería ser cuando grande: una investigadora científica. Fue tanto el ahínco que puso a ese sueño, que sin darse cuenta lo fue concretando de inmediato.

Actualmente trabaja en el Centro de Investigación de Polímeros Avanzados, CIPA, en la linea que investiga la remoción de especies contaminantes. En específico, ejecuta un proyecto en el que mediante hidrogeles, y utilizando la hemicelulosa (un biopolímero de la celulosa), analiza la presencia de arsénico, cobre, y vanadio, entre otros agentes contaminantes presentes en soluciones acuosas, siendo su innovadora detección, una solución concreta a los graves problemas de contaminación que nos afectan.

Entre sus principales metas está seguir investigando y generando conocimiento, traducido en productos que puedan ser transferidos al mercado, y por supuesto, a la comunidad. En este marco valora mucho la creación del nuevo Ministerio, y todos los desafíos que trae consigo. En especial le llama la atención la campaña “Más Mujeres en Ciencias”, y es que uno de sus mayores deseos es dejar un legado a las nuevas generaciones femeninas, motivándolas a convertirse en agentes de cambio que ayuden a entender y transformar el mundo.

“Como mujeres tenemos tantas o más habilidades que los hombres para hacer ciencia, solo hay que atreverse, ser perseverantes y resilientes, no solo mostrando las dificultades, sino más bien destacando los logros y lo gratificante que es ser Investigadora”, afirma.

Ángela Sierra Almeida.
Biólogo y Dra. en Ciencias Biológicas, Área Botánica. Con una infancia muy ligada al campo, no fue dificil descubrir su vocación a la hora de estudiar. Le fascinaba la naturaleza, pues además de todo lo hermoso que puede emanar, despertaba en ella la curiosidad. Fue eso lo que la impulsó a escoger una carrera científica, en ese entonces para ella y su familia, poco tradicional.

Hoy no tiene dudas de que fue una decisión acertada, cuyos frutos comparte a través de la docencia en el Departamento de Botánica de la UdeC, donde realiza clases de ecología y fisiología vegetal, para pre y postgrado; labor que complementa con un estudio en torno a cómo la habilidad de las plantas para tolerar temperaturas congelantes, permite entender y explicar su abundancia y distribución en zonas de alta montaña de Chile. El desarrollo de esta nueva linea de investigación, ha contribuido a posicionar a la UdeC como un referente nacional e internacional en el área de la ecofisiología vegetal, lo que claramente la llena de orgullo. Es tal el revuelo alcanzado que incluso su tesis doctoral en este ámbito fue premiada por la Red Cruz del sur y por la Academia Chilena de Ciencias.

Por su experiencia, está convencida de que la ciencia es fundamental para alcanzar un desarrollo económico y social estable, por lo que espera que con la creación de la nueva cartera de gobierno, se tome consciencia respecto a los recursos que merece.

“Como mujer en ciencia espero que se desarrollen estrategias e implementen medidas efectivas para que podamos competir por financiamiento, cargos directivos y de representación en igualdad de condiciones con los hombres. El machismo y los estereotipos son un obstáculo permanente en la carrera de una mujer en ciencias, pero es un desafío que debemos asumir como sociedad completa”, puntualiza.