Desafiando nuevos límites

Manuel Santelices Ríos: “Para ser feliz los componentes externos importan, pero los internos son fundamentales”

 Desde octubre del año pasado que este ingeniero comercial tomó las riendas de la gerencia general de Clínica Sanatorio Alemán, teniendo como gran desafío el convertirla en el centro de salud de regiones más importante del país. Una meta que para él es totalmente alcanzable, ya que se cuenta con todos los medios para lograrla, ya sea humanos como técnicos. Un profesional que, si bien nació en Santiago, ha vivido gran parte de su vida en provincia, trasladándose de norte a sur y viceversa, buscando siempre nuevos horizontes por descubrir y aprender, proyectando Concepción como su ciudad definitiva.

Por Mauricio Maldonado Q. Fotografías Francisco Méndez R.

 

Movido por su constante afán de emprender nuevos desafíos y conocer otras latitudes, Manuel Santelices Ríos llegó a la gerencia general de Clínica Sanatorio Alemán casi a fines del año pasado. Un lapsus de tiempo en que fuera de conocer en profundidad los procesos internos y lo que significa el nombre de este centro de salud para la ciudad, se ha fascinado y encantado con los atributos de la capital regional. Con 54 años de edad, este ingeniero comercial con un MBA y padre de tres hijos, se ha granjeado su experiencia laboral desde muy joven y al principio en rubros totalmente alejados del área de la salud. Un santiaguino que más que santiaguino se siente un curioso y entusiasta provinciano, viviendo feliz ya sea en el sur como en el norte del país. Ahora como un penquista más, con ganas de aportar y conocer cada vez más a su gente y sus contrastantes rincones.

Usted es nacido y criado en Santiago…

Soy de Santiago, pero la mayor parte de mi vida laboral la he desarrollado en regiones. He vivido en muchas partes, primero en Coyhaique durante 9 años, luego en Puerto Varas 7 años, posteriormente 4 años en Antofagasta y finalmente en Viña del Mar durante 3 años, hasta ahora que llegué a Concepción. En definitiva, me gusta mucho la vida en la región y la verdad es que estoy súper encantado de Concepción. Es una ciudad que me ha sorprendido gratamente.

¿Y a qué obedece esa movilidad?

Básicamente por asuntos de trabajo. Han sido trabajos y desafíos en distintas partes, he sido parte de distintas industrias, lo que me ha significado moverme a través de mi carrera y trayectoria. Nunca he tenido problema en moverme de un lado a otro, ya sea pasar del extremo sur al extremo norte. Pienso que uno para ser feliz los componentes externos importan, pero los internos son los fundamentales. Depende absolutamente de uno, siempre ver y buscar las cosas positivas de donde sea, en vez de ver sólo las negativas.

¿Trabajos siempre relacionados con el área de la salud?

No. mi primera experiencia laboral fue en telefonía, puntualmente en Telefónica del Sur permaneciendo 9 años en la empresa en su filial de Coyhaique, después en Puerto Montt trabajé en una empresa grande de salmones, en la época del boom de este tipo de negocios; Multiexport Foods S.A, estuve a cargo de la gerencia corporativa de finanzas y después me moví a Antofagasta a cargo de la Clínica de Antofagasta y luego a Viña del Mar como gerente de la Clínica Reñaca.

¿Cómo se dio el giro de cambiar hacia el área de la salud?

A través de un headhunting. Me llamaron y preguntaron qué era lo que sabía de la salud, la verdad es que les respondí que no sabía mucho, que lo que más sabía era que una vez al año me realizaba mi chequeo médico, pero ellos confiaron en mí debido a la particularidad que había trabajado en finanza en distintos rubros y había estado a cargo de empresas grandes, entre otras cosas, tenía para ellos una experiencia bien interesante. Me ofrecieron la gerencia general y así partió mi desempeño en Clínica Antofagasta.

¿Y cómo ha resultado la experiencia de profundizar en esta área?

Me encontré con un mundo que conocía muy poco y de verdad que me fascinó todo lo referente a la salud. Creo que es tremendamente retador, diría que es el rubro más desafiante en el que me ha tocado trabajar. Primero, se trabaja en una empresa con un alto volumen de personas, con las cuales hay que tener cierta destreza, es decir, manejar habilidades blandas en la parte emocional y motivacional. Además, se trabaja con médicos que en este caso son clientes, pero también son colaboradores. Por lo tanto, es una combinación bien positiva y adicionalmente en un mercado que está altamente regulado. Me parece que es mi desafío más importante, estoy muy feliz en este rubro, ser partícipe de mejorar la salud y vida de una persona, es una responsabilidad tremendamente importante. Cuando una persona va a una clínica o a un hospital es porque tiene algún problema, y esos problemas no son sólo individuales, sino que en muchas oportunidades incluyen a la familia. Entonces el mejorar eso, lograr alivianar esa carga, es una gran responsabilidad.

Llegó en octubre del año pasado acá a Concepción y ya van casi 10 meses de ello ¿Cómo ha sentido o experimentado este nuevo camino en su carrera profesional?

No conocía Concepción. La verdad es que terminé mi MBA en esta ciudad, pero lo hice de manera remota, porque en ese momento me encontraba viviendo en Puerto Varas, por lo tanto, viajaba en un bus de noche, llegaba aquí, hacía los cursos de fi n de semana por el día y me regresaba. No conocía más allá de la universidad donde tenía clases, el terminal y hotel en que me hospedaba. Me ha parecido una experiencia muy bonita, una ciudad que lo tiene todo. La verdad como he estado en muchos lugares viviendo, tiendo a pensar que cuando las personas están radicadas en un lugar, no valoran por completo todo lo que tienen a mano. Cuando uno viene de afuera es capaz de valorar todo aquello. Creo que Concepción es una hermosa ciudad, estoy fascinado, de hecho, me hice propietario comprando un departamento, estoy viviendo feliz acá. Me parece que tiene buen clima, buen aire, buena interconectividad -buenas carreteras-, servicios de calidad en general. Además de buenos paseos para salir al aire libre cerca, excelentes universidades, en fi n, tiene de todo. Es una urbe muy completa y estoy muy conforme con estar aquí.

¿Siempre le atrajo el área o mundo de la ingeniería?

La verdad es que mi carrera se fue dando paulatinamente. Partí a temprana edad en el mundo universitario, a los 16 di la prueba y luego a los 17 estaba estudiando. A los 21 ya estaba titulado y a los 22 estaba trabajando. La verdad es que tuve una carrera académica bien meteórica. Además, tuve la suerte desde muy joven el tener puestos de responsabilidad. Partí trabajando en una empresa pequeña que se llamaba Fabrizio Levera, personaje de aquella época que tenía unos turbos pulverizadores, muy famoso hace cerca de 30 años. Como era una empresa no muy grande, él me dejó de gerente de administración y finanzas. Tenía en ese entonces 24 años. Con ese currículum postulé a la Telefónica del Sur de Coyhaique, lugar donde me fui como gerente de administración y finanzas, y luego sub gerente general con 25 años. Cargos de alta responsabilidad, a mi corta edad, lo que me permitió poder ir avanzando rápido en el mundo laboral.

En definitiva, me he movido por distintas industrias, lo cual es muy bueno porque uno va conociendo distintas realidades. Cada industria tiene sus particularidades, pero en definitiva como siempre he laborado dentro del área de administración y finanzas, es más o menos lo mismo. O sea, uno puede trabajar en distintas empresas y la administración y finanzas, es bastante parecida. Uno tiene que buscar mejorar la rentabilidad, los procesos, recursos humanos, el tema de tecnología de la información, entre otras aristas. Son áreas bastante similares a pesar de lo disímil que pueden ser las empresas. El llegar a Clínica Antofagasta significó un salto importante en mi carrera, ya que asumí por primera vez una gerencia general.

Ingredientes de gran potencial

Con este tremendo y sólido background, acumulado a lo largo de tres décadas, Manuel llegó en buen pie a liderar un proyecto igual de sólido y con muchas potencialidades, teniendo como meta principal el transformar a Clínica Sanatorio Alemán en la mejor, en todo el amplio sentido de la palabra, clínica de regiones del país. Un fin que se vislumbra para nada lejano.

¿Cuál o cuáles son los desafíos principales de tomar la gerencia de Clínica Sanatorio Alemán, empresa con más de 120 años de trayectoria, de gran tradición y prestigio dentro de la ciudad?

Es algo bien desafiante en términos generales. Me siento en la cúspide de mi carrera, tengo 30 años de experiencia, uno cada vez que toma un desafío va aprendiendo y junto con ello también se cometen muchos errores, no he estado exento de eso. He aprendido muchísimo a lo largo de mis tres décadas de desarrollo profesional e igual me he equivocado bastante, lo cual también creo necesario. Y llegué a este desafío con las ganas de que realmente sea la ‘guinda de la torta’ de mi carrera. Me encontré con una empresa que además tiene todos los atributos para ello. Una empresa de más de mil personas, con una gran historia detrás, con más de un siglo de vida, son pocas las instituciones a nivel nacional con tal cantidad de trayectoria.

Una empresa con una calidad humana muy destacada, es decir, la gente que trabaja en Clínica Sanatorio Alemán, tanto a nivel médico como de personal, son personas que se caracterizan por su buen trato y atención. Aparte, trabajamos con los mejores médicos, tenemos un directorio que está tremendamente involucrado y empeñado en darle crecimiento y continuidad a la actividad. Además, la clínica tiene un nombre y posicionamiento espectacular, no había estado en otra institución con un posicionamiento como el que tiene esta clínica dentro de la ciudad. El nombre de Sanatorio Alemán en Concepción es muy fuerte e importante, sinónimo de calidad dentro del área médica y de salud. Si uno junta todo esto, con una infraestructura que es muy mejorable, es totalmente posible lograr lo que yo vengo a hacer, que seamos la mejor clínica de regiones a nivel nacional. Hoy en día somos la más grande, no me atrevería a decir que somos la mejor, pero estoy trabajando, junto con el equipo que me acompaña, a que sí lo seamos. Estoy absolutamente seguro y convencido que lo lograremos en el corto plazo. Estamos avanzando a muy buen ritmo con miras a ello.

¿Entonces esa sería su meta u objetivo más importante como gerente general?

Absolutamente. Queremos ser los mejores con todo lo que significa ello, lo que conlleva ser el mejor. Ser los mejores a nivel de resolución, complejidad, tecnología, infraestructura, atención a los pacientes, entre otras cosas. Ser los mejores por lejos, no sólo levemente mejores, y en eso estamos. Tenemos todos los ingredientes para poder lograrlo.

¿Y el tema de la acreditación está dentro de poder ser los mejores?

Por supuesto. Estamos acreditados y estamos en un proceso de reacreditación que debemos enfrentarlo el próximo año, puntualmente, en mayo del 2020. Nos acreditamos el 2017 y ahora estamos preparándonos para lograrla otra vez, lo cual es un trabajo para nada menor.

¿Cómo pretenden marcar la diferencia en un mercado donde existe una gran competencia dentro del rubro de la salud privada?

Hoy en día somos los líderes por lejos, así lo dicen los estudios de Mercado, pero creo que tenemos la capacidad y posibilidad de lograr marcar esa diferencia cada día más, mejorando la forma de atender con calidad y calidez a nuestros pacientes, reforzando nuestra capacidad resolutiva y la habilidad de atraer a los mejores médicos, además de mejorar nuestra infraestructura. Hay varios componentes que nos permitirán, en el muy corto plazo, tener una posición competitiva mucho mejor a la que estamos en la actualidad, que ya hoy es muy buena. Por ende, nos da pie de esperar muy buenos resultados en los próximos años.

¿Cómo se proyecta, es decir, una vez cumplida la tarea aquí, qué es lo que viene para usted? ¿Radicarse definitivamente en Concepción y terminar con la movilidad de sus años anteriores?

Me gustó mucho Concepción, estoy muy cómodo y grato donde estoy, y me proyecto viviendo acá, tal vez teniendo una parcela cerca, donde tenga algunos animales, me gusta mucho eso también. Pero en general me gusta esta zona, me parece perfecta, tiene todos los beneficios de una ciudad, pero no tiene los vicios de la gran ciudad que es Santiago. Su contaminación, el transporte, la dificultad de moverse, etc…entonces creo que es una urbe ideal. Si uno quiere ir a ver a sus familiares a Santiago no cuesta mucho, se está a 45 minutos en avión. Concepción tiene todos los componentes para tener una excelente calidad de vida.

¿Cuál o cuáles son sus sueños más grandes?

Quisiera llegar a mi época de jubilación teniendo claro que marqué una diferencia en las empresas en donde estuve, y que realmente fui un factor de desarrollo, no sólo desde el punto de vista de la institución, sino que desde el punto de vista de las personas que me rodearon. Ser recordado como una persona que fue un ayudador, alguien que siempre dio un buen consejo, que siempre trató bien a las personas, con el respeto que se merecen, etc. Y también tener buena salud, una situación económica que me permita vivir sin mayores contratiempos, la verdad es que no tengo grandes ambiciones. En mi vida he logrado todo lo que he querido y me siento actualmente en una etapa en que estoy muy agradecido de lo que tengo. Estoy disfrutando en plenitud mi vida y creo que es una situación a la cual no es fácil llegar, pero he trabajado para alcanzar aquello.

Por último ¿Tiene algún hobby o pasatiempo más allá de la salud y su carrera profesional?

Claro que sí. Me gusta mucho la lectura y la música, me considero un melómano. Disfruto desde los boleros hasta el rock más progresivo. Me divierte mucho también el cine, soy fanático de las películas. Igual me gusta hacer deporte, a medida que ha ido pasando el tiempo, uno va disminuyendo los deportes de alta intensidad, pero sigo manteniendo una rutina deportiva diaria, trato de siempre estar en actividad. Además, soy fanático de viajar, por mi cuenta, sin agendas predeterminadas. Descubrir cada una de las ciudades que visito, conocerlas en profundidad, me gusta mucho el interactuar con la gente, conocer la cultura que estoy visitando. En general tengo hartas cosas con que divertirme, tengo la suerte y fortuna de poder hacer lo que me gusta, por lo tanto, eso también es un premio.