Dejarse encantar por la pareja destacando sus virtudes por sobre sus defectos es el gran acierto a la hora de mantener viva una relación. El principal consejo es evitar caer en conductas extrañas que podrían causar la separación.

Por José Luis Vargas / Patricio Barría

Las relaciones de pareja son complejas y conocer a esa persona que llena todos los espacios es un gran desafío. Sobre todo hoy en día en que las largas jornadas laborales, sumado al estrés constante, transforman la vida de las personas sin dejarles tiempo para el amor y la conquista.

Es este escenario se torna normal pensar que las relaciones son imperfectas y que idealizar al otro es un gran error. Sin embargo, la tarea es trabajar arduamente y en conjunto para crear momentos donde ambos se sientan a gusto y disfruten de forma especial cada instante.

Si bien los lazos de pareja se construyen bajo el ensayo de prueba y error, recaer en constantes equivocaciones y no reconocerlas es fatídico si se quiere construir una relación sana. Por eso, a continuación detallamos posibles manías típicas que podrían ocasionar alguno que otro quiebre amoroso.

En la pareja es muy común ver comportamientos diferentes que muchas veces pasan desapercibidos, pues son aceptados y tolerados por el otro. Sin embargo, estos se transforman en manías cuando comienzan a generar algún conflicto en la relación y se hacen insostenibles en el tiempo.

En este contexto aparecen las personas que son extremadamente obsesivas del orden y la limpieza. Tal conducta se hace una manía cuando la excesiva preocupación por mantener todo en su lugar comienza a generar altercados con el cónyuge.

Tal situación se manifiesta en casos puntuales como el posible desorden del baño a la hora de la ducha o cuando el hombre cocina y descuida la limpieza del lugar. Desórdenes que son parte de la vida cotidiana, sin embargo, para una persona con comportamientos extremadamente ordenados podría generar problemas internos difíciles de sostener.

“Otra manía propia del género femenino es la constante búsqueda de la perfección en la intimidad, por lo que a la hora de crear ese ambiente especial las féminas se preocupan del más mínimo detalle, factor que en algunas oportunidades acaba con las pasiones del hombre, quien  prefiere disfrutar a plenitud a su pareja y dejar algunas cosas al azar”, sostuvo Adriana Sepúlveda, psicóloga clínica de Centro Médico Lo Pequén.

En dicha situación la mujer se siente pasada a llevar, generándole rechazo la impetuosidad y conducta poco cariñosa con la que es tratada por su esposo, hecho que podría ocasionar serios inconvenientes si es que tales comportamientos no se conversan apropiadamente.

“Es ahí cuando el poco compromiso comienza a hacerse latente por parte del hombre, sobre todo en situaciones en que ella desea compartir con su familia. Hecho que se ve reflejado en la serie de escusas que él da cada vez que hay algún evento o comida familiar”, aseveró la experta del centro.

Otra manía propia de las mujeres es que a la hora de tomar una determinación de carácter familiar le preguntan a su madre qué deben hacer. Tal decisión termina por cansar a la pareja, quien se muestra independiente y muy claro dentro del matrimonio.

Un comportamiento extraño es cuando alguien continúa culpando al otro por los errores cometidos en el pasado. Entonces, si al estar comprometidos ambos llevan la cuenta de las faltas del otro, esto se convertirá en una batalla constante para ver quién ha sido más descuidado en el noviazgo y, por lo tanto, se generará una deuda emocional.

Asimismo, es casi normal culpar a la pareja de las emociones propias, sutil forma de egoísmo y clásico ejemplo de falta de mantenimiento en los límites personales. Cuando se establece el precedente de responsabilizar a la pareja de cómo se siente uno en todo momento se desarrollan tendencias co-dependientes.

Otra conducta actual es cuando surge un problema en la relación y tal hecho se cubre con algún regalo o viaje. Dicha situación sólo viene a ocultar los problemas reales con placeres superficiales.

En este escenario resulta vital indicar que al principio uno se enamora de una persona por sus cualidades, su personalidad, sus metas y a veces hasta por sus defectos. Pero en el transcurso de la relación se pretende moldearla de una manera específica para que encaje con determinado perfil o prototipo que suele resultar atractivo.

Celos, inseguridades y desconfianza también son manías propias de una relación de pareja. Al igual que las anteriores si sólo se presentan de forma esporádica no habría por qué temer, sin embargo, si tales actitudes sobrepasan los límites hay que tener cuidado pues podría desencadenar en problemas serios.

Por ello, se sugiere que una vez que se han identificado este tipo de conductas lo más importante es dialogar en pareja, con el fin de mejorar la comunicación y resolver los conflictos, disfrutando de una relación plena y no terminar en un posible divorcio o separación.