Creatividad y amor

Majo Contreras: El corazón tras una marca llena de formas y colores

La diseñadora de vestuario, nunca pensó que llegaría a tener tal éxito, cuando junto a su pareja crearon el primer anillo, que dio vida a una marca que ha traspasado las fronteras chilenas y le ha valido trabajar con grandes diseñadores, incluso estar en el New York Fashion Week.

Por Virginia Torres M. | Fotografías Francisco Méndez R. | Agradecimientos a Urban Station.

Nacida en Concepción, donde salió apenas a los seis meses hacia el extremo sur de Chile junto a su familia. Volvió después de toda una vida entre Punta Arenas, Porvenir y Puerto Williams, eligiendo finalmente a Viña del Mar para realizar sus estudios superiores. Esta es la historia de Majo Contreras, la co-fundadora y el corazón detrás de las joyas impresas en 3D, que han causado sensación en todo Chile y el mundo.

Su nombre real es Solange, y de su infancia recuerda sin duda el frío, y esas onces familiares típicas del sur. “Tengo lindos recuerdos de Punta Arenas, de la gente, de mi crianza, de vivir en familia, porque allá tú no podías salir a jugar y se hacía mucha vida familiar. Tengo hartos hermanos, vivíamos a las afueras de la ciudad, entonces éramos como una comunidad. Diría que mi vida allá fue tranquila y feliz”, recuerda.

Salir a la pampa a jugar era una de las mejores aventuras, dice entusiasmada. “Recolectábamos calafate, y se hacían competencias de los mejores monos de nieve. Íbamos a patinar en hielo, a las lagunas artificiales, tengo muchísimos buenos recuerdos, pese al frío”, dice riendo.

Cuando el destino te sorprende

Majo decidió estudiar Enfermería en Viña del Mar. “Cuando terminabas el colegio no tenías opciones, había una sola universidad, entonces uno quería salir de cuarto medio e irse a otra ciudad”, comenta.  Fue en ese momento que pensó: “Desde Punta Arenas a la capital es muy fuerte el cambio y a Conce lo veía muy sur, entonces Viña me pareció ideal, la ciudad del verano, mucha playa y dije ya, quiero estudiar una carrera en la que tenga trabajo hasta viejita y pueda vivir bien, así elegí estudiar en el área de la salud”.

Todo iba bien hasta ese momento, estaba segura. Llegó a vivir a una tranquila pensión en Agua Santa, pero lo que no esperaba, era encontrarse con tantos estudiantes de diseño viviendo en el mismo lugar. “Mi madre hacía alta costura y siempre me gustó mucho, entonces me encantó llegar ahí, porque casi todos eran estudiantes de diseño. La verdad, creo que hoy uno tiene mucha más libertad para elegir, antes de cierta forma te metían en la cabeza que había profesiones que debías estudiar, entonces era medicina, abogado o ingeniero (…)”, señala.

Algo que también siempre caracterizó a Majo, fue su capacidad para vender y ese “don de la palabra” que asegura heredó de su padre. Por eso, mientras estudiaba, trabajó con importantes marcas como Nestlé, ofreciendo sus productos en tiendas y restaurantes. “Siempre me gustó ser independiente, tengo recuerdos de trabajar en la zona franca testeando perfumes cuando era chica. Llegué a Nestlé, que es una marca grande y que en ese tiempo no reclutaban modelos, solo personas altas que vendieran sus productos, y a mí me resultaba súper bien -dice riendo- después me mandaban a buscar y decían ‘que venga la niña que es del sur’. Con eso me costeé gran parte de todo lo académico en cuando a diseño”, recuerda.

En eso, empezó también a trabajar en Concepción, pero con el pasar de los años, le fue tomando cada vez más gusto al diseño, aunque seguía en la carrera de Enfermería, de la que finalmente hizo sus prácticas e incluso ejerció. “Me titulé y ejercí en Concepción, estuve en ese tiempo en el Sanatorio Alemán y a la par me puse a estudiar Diseño de Vestuario en el Duoc de Viña, simplemente dije ‘yo me la puedo’. De todas maneras, fue un tiempo provechoso porque me di cuenta que Enfermería no era lo mío y cuando algo no te gusta no lo haces con agrado, pero ojo, si fue una gran experiencia trabajar en el servicio público, lo hice en el Cesfam de Hualqui y viajamos a varios pueblos cercanos, como Talcamávida, no sé, me gusta conversar con las personas, escucharlas (…) eso me enseñó mucho”.

Del trabajo al amor, un solo paso

¿En qué momento empezaste entonces a diseñar?

Aún no me titulaba de la carrera, pero partí con una línea de ropa de niñita, fue entonces que conocí al arquitecto Cristián Castillo -actualmente su pareja- y definitivamente fue el impulso para darme cuenta que sí me gustaba el diseño, pero quizás no enfocado en el tema infantil, que en ese tiempo pegaba.

¿Cómo se ha dado la relación amor-trabajo con Cristián?

Desde 2000 o 2001 ya nos ubicábamos. Él trabajaba en el tema inmobiliario, hacía proyectos desde el prototipo y fabricaba las maquetas. Era hermano de mi jefa -dice en voz bajita y ríe- me invitaron a pasar juntos el año nuevo. Fue a buscarme a casa muy caballero, pero siempre en onda amigos (…), entonces lo conocí, ¿y sabes qué?, fue como un click, no sé… es que Cristián es tan inteligente y creativo, creo que eso me enamoró de él.

Engancharon bien, dice, “él tenía su parada y sabía muy bien lo que hacía. Me mostró su trabajó y me gustó, tras un tiempo empezamos a trabajar juntos, él hacía el prototipo, las maquetas y yo me dedicaba a la decoración de ellas”.

Desde entonces nunca han vuelto a separarse y juntos enfrentaron los constantes viajes de Majo a Viña del Mar para poder terminar sus estudios en diseño. De su unión además nació Isidora de ocho años. “Aunque en ese entonces iba y venía, estudiaba en Viña y trabajaba acá el fin de semana, así fue (…)”.

Cerebro y corazón

Ya en ese entonces trabajaban con impresión 3D, asegura la diseñadora. Un día cualquiera, recuerda Majo, estaban preparando una maqueta para un proyecto inmobiliario grande y tuvieron algunos inconvenientes, se atrasaron y obvio, se les generó un problema. “Ahí dije, ‘estoy aburrida, ya no quiero trabajar así, no quiero seguir en esto (…)’ Estábamos en eso, conversando y haciendo el mobiliario, y como estaba muy top lo vintage, me puse hacer un living y un comedor en este estilo, estaba poniendo las sillitas y una de ellas me queda en el dedo, me miré la mano y le dije a Cristián ‘mira que se ve lindo como anillo, y ¿por qué no hacemos un anillo?’, entonces lo dibujamos, lo diseñamos, elegimos el color y lo empecé a usar…”

Ahí partió todo, a sus amigas les gustó mucho la idea y empezaron a pedir cada vez más sus anillos.

¿Lo veías en ese momento como un negocio exitoso?

Hubo un momento en que estamos haciendo demasiados anillos, y la verdad estaba un poco aburrida del tema inmobiliario, porque debes adaptarte mucho a lo que pide el cliente y yo soy súper creativa. Ahí le dije a Cristián que me iba a poner hacer anillos, me preguntó si estaba segura, y le dije que sí. Al tiempo Cris -como lo llama cariñosamente- comenzó también a trabajar con la marca y enganchamos tan bien; yo le digo ‘me tinca este diseño’ y como él ya tiene conocimiento de los programas, porque se metió bien en el cuento de la impresión 3D.

¿Y la relación de ustedes como pareja?

Creo de verdad tiene que ver con el feeling que sientes tú con una persona, porque en realidad nosotros nos complementamos súper bien y siempre decimos que en esta empresa Cristián es el cerebro y yo soy el corazón.

Majo Contreras la marca

Esta decisión la tomó a fines de 2016, pero no procedió sin prepararse en todo sentido.  “Fui súper precavida, porque me puse analizar todo, si había alguien más que hiciera estos anillos, y solo encontré a una persona ya los había dejado de hacer. En Concepción menos, me puse a estudiar, me metí a todos los talleres de emprendimiento que pude, me dediqué a estudiar porque quería que resultara”.

Ya tenían la base de lo que era tener un negocio, pero de todas formas se asesoraron por una agencia penquista. “Nos hicimos asesorar por una agencia, por personas que realmente llevaban marcas, a su dueña la conocí en uno de los talleres y le encantó el proyecto, en general las personas que conoces en estos eventos son súper solidarias”.

Compraron más impresoras, y en marzo de 2017 Majo Contreras ya se sentía segura con la marca. “Me hice un Instagram y una fan page, y ya en mayo me lancé a la piscina con todo y empecé a darme cuenta que gustaba mucho. A finales del mismo mes ya tenía 11 mil seguidores en la fan page, dije ¡guau a la gente les gusta nuestro trabajo!”.

En junio del año pasado se abrió una posibilidad de un taller de marketing digital, en el exclusivo evento de moda El Clóset de Julieta, que impartían las, en ese entonces, Obreras de la Moda, Pamela Victoria y Catalina Perelló, lo que vio como una gran oportunidad. “Estaba súper entusiasmada por aprender, a eso iba, y al terminar obviamente todas querían sacarse las fotos de rigor (…) Yo no dije nunca lo que hacía, así que esperé que se fuera la gente y puse en una mesa todo lo que tenía hecho hasta ese momento, realmente fue emocionante porque les encantó. Ahí conocí a Patricia De Bernardi, que me ayudó, me aconsejó y me dio mucho empuje (…) Pero la verdad es que yo me enamoré de mi proyecto, me gustan todos los anillos que hacemos y definitivamente son accesorios que usaría”.


¿Quién es Majo Contreras?, la mujer de la marca…

Cuando nos inspiramos, pensamos que Majo tiene que ser una mujer empoderada, con estilo, irreverente, que no le teme a probar cosas nuevas, pero también consciente con el medio ambiente, así me la imagino yo, esa es Majo, una mujer que puede tener cualquier edad, porque yo al menos trato de no cerrarme a un círculo, tengo clientas desde los 15 a los 70 años que están usando un Majo.

Hoy, Majo Contreras cuenta con 49 modelos distintos de anillos y una maleta de más de 20 colores. “Es entretenido porque muchas coleccionan, por ejemplo, el asimétrico que está en todos los colores. Además, tratamos de sacar cada 15 días modelos nuevos y nos preocupamos de hacer un packaging especialmente para nuestros anillos”, destaca.

La clara inspiración arquitectónica es la que ha llevado a la marca Majo Contreras, a llamar la atención de sus usuarios, porque no solo existen modelos de aros, pulseras y anillos para ellas, sino que también ellos cuentan con una exclusiva línea a disposición.

¿Qué inspiran los modelos de Majo?

Si te das cuenta, toda nuestra colección es arquitectónica, que es lo que tratamos de poner en nuestros anillos, que son diseño puro, y eso lo ve 100% Cristián. Además, nos interesa ser amigables con el medio ambiente, por lo que para la impresión usamos moléculas de ácido polilático (el que se obtiene a partir del almidón de maíz, yuca o caña de azúcar), por lo que el producto final es totalmente biodegradable. Por otra parte, el proceso productivo no contamina nada, no emite ruidos, el material se derrite completo o sea no tienes residuos, el producto en sí es biodegradable.

“Nunca me imaginé que iban a gustar tanto”

Luego de esto, no han parado de llegar las buenas noticias para Majo, pues en noviembre pasado recibió una llamada del Museo de la Moda de Santiago, algo que para ella era un sueño. “Me dijeron ‘queremos tener tu trabajo acá’ y obvio que para cualquier diseñador es un sueño que te pidan estar ahí. Ahora estoy en la tienda del museo también, y creo que ese fue el salto a Santiago, me salté todas las etapas y llegué ahí. Después me llamaron del Museo de la Moda de Ámsterdam, donde están felices con nuestro trabajo”, enfatizó.

Primero llegó a personas puntuales que trabajaban en la TV, y después comenzó a hacer colaboraciones con Javiera Jordán, Erick Vásquez (Concepción), Alex Ler y Nicoletta Valentina, que lanzó su colección hace pocos días; “en general los diseñadores son muy generosos, yo solo trato que sigan una línea similar a la nuestra”, acota.

Pero eso no ha sido todo en 2018 para Majo Contreras, pues también suma su paso por el New York Fashion Week.

¿Cómo fue esa experiencia para ti? Y en tan corto tiempo…

Fue un sueño estar en la semana de la moda con mis diseños, y sobre todo que la directora, Albania Rosario, a quien le mandé de regalo un anillo corazón Majo, lo tuvo puesto toda la semana, se tomó fotografías con él, eso no me lo esperaba (…). Estuve allá con Josefina Rocha, e hicimos accesorios en un tamaño más grande para que se vieran desde la pasarela.

Ha sido un año lleno de emociones, nuestros anillos también los usaron Kate Moss y Cecilia Bolocco, que tiene el modelo inspirado en el cosmos y con quien pude conversar, motivándome mucho a seguir. También estuvimos en el Festival de Viña del Mar (…) aunque no pudimos estar en la Mani Cam por un tema de contratos, pero ahí también se usaron nuestros anillos.

Hoy Majo Contreras, gracias al gran éxito de sus anillos y accesorios, cuenta con puntos de venta desde Iquique a Punta Arenas, además de un sistema de reparto, para lo que puedes contactarte a través del Instagram @majocontreras3D.

¿Cuánto sientes que creciste como profesional y persona el año recién pasado?

Ha sido un gran aprendizaje y ahora me siento una persona súper plena, feliz, mucho más madura, todo me ha servido para seguir creciendo. Me despierto feliz cada mañana, aunque tenga que hacer muchas cosas. Me preocupa tener una buena presentación, porque además de vender anillos vendemos emociones, eso es muy gratificante para nosotros. Hoy, a mis 40 años, me siento feliz porque hago lo que me gusta, el sacrificio es harto, pero vale la pena por nuestra hija, ella es nuestro motor.