Más que un lazo de familia, la relación entre una madre y una hija es una reciprocidad de afecto, amistad, comprensión y compañía durante toda la vida.

Por Consuelo Ruiz / Fotos Patricio Barría

La maternidad es una experiencia que hay que vivir para saber en esencia lo que significa. Ser mamá es una de las etapas que toda mujer debe experimentar. El amor hacia un hijo(a) es un sentimiento puro, incondicional, sin límites, sin prejuicios y que hay que cultivar todos los días.

En el siglo XXI la mujer se ha desenvuelto en un rol más moderno. En la actualidad, se ha transformado en una “multimujer”, quien tiene que cumplir el rol de mamá, profesional, esposa, dueña de casa, amiga y darse un tiempo para ella.

Como en mayo se celebra el Día de la Madre, quisimos dar a conocer el testimonio de tres madres penquistas juntos a sus hijas, que si bien tienen muchas habilidades en común, tienen características que marcan la diferencia.

María Elena & Mariana: Distintas pero iguales

Esta entretenida dupla de madre e hija nos recibieron en la casa de Mariana Varela, la única mujer de los cinco hijos de María Elena Ruiz más conocida como “Lita”.  Muy alegres las dos, nos contaron que si bien soy muy distintas en personalidad, a ambas les gusta mucho realizar manualidades y la pintura en óleo.

Lita es una mujer muy histriónica. Le gusta la actuación, la fono mímica e imitar a distintos personajes. Es Enfermera y trabajó 22 años en el Servicio de Salud Juvenil de la Universidad de Concepción.

“Cuando chica, me gustaba mucho escribir poesías y decirlas delante de todo el curso. Recuerdo que en la Escuela Thompson, comencé con mis primeras imitaciones a los profesores que llegaban tarde a la sala”, recuerda de su infancia vivida en Lota junto a sus ocho hermanos.

Para las reuniones familiares y cumpleaños, es muy común ver a Lita realizando algún sketch especial para la ocasión. Entre sus performances, se ha reencarnado en Rosita Serrano (cantante chilena que vivía en Alemania), en Miss Universo Guachaca y en una alemana que habla un dialecto propio. Para cada personaje busca el disfraz perfecto y los zapatos adecuados que combinan con el maquillaje, la peluca y los accesorios.

Mariana, es una mujer más bien tranquila, pero con un gran sentido del humor. Es psicóloga con un postítulo en Educación y ejerce como docente de la Universidad San Sebastián. Tiene muchos recuerdos y anécdotas junto a su madre. Recuerda que cuando pequeña en cada imitación de la Lita, ella tras bambalinas, le pasaba el maquillaje y los accesorios para preparar al personaje.

“Cuando me casé por el civil hizo un personaje de una alemana que hablaba un dialecto inventado por ella, ya que mi marido es de descendencia alemana”, cuenta Mariana mientras Lita hace una demostración en vivo del personaje.

Madre e hija tienen una relación muy cercana. “Mi mamá es una mujer jovial, alegre, positiva, comprensiva, colaboradora y muy divertida”, asegura Mariana mientras que Lita define a su hija como una persona cariñosa, preocupada, buena mamá, consejera y su mejor confidente.

Mónica & Javiera: Amigas y colegas

Mónica y Javiera

Al entrar a la casa de Javiera Riquelme, se pueden apreciar adornos, cuadros, lámparas y muebles que están en perfecta sintonía con los colores que combinan en un ambiente perceptiblemente acogedor.

Javiera es arquitecto, Magíster en Diseño Arquitectónico e Interiorismo de la Universidad Politécnica de Madrid y diplomada en Arquitectura Interior de la Universidad de Chile. Su madre, Mónica Fenner, es ingeniero comercial de la Universidad de Concepción y dueña de la tienda de decoración Biggie Best, que lleva más de 10 años en el Gran Concepción.

Madre e hija trabajan juntas en diseño interior. Javiera le da el toque arquitectónico y de interiorismo y Mónica lo complementa con su experiencia en decoración.

La primera experiencia laboral de Javiera, fue en una oficina de arquitectura en Santiago. Tiempo después, como surgió la oportunidad de abrir un Biggie Best en Santiago, ella quedó a cargo del negocio y durante su experiencia como jefa de tienda, se dio cuenta de su pasión por el interiorismo.

“Somos el complemento perfecto. A las dos nos apasiona lo que hacemos y analizamos en conjunto cada proyecto”, explica Javiera, quien trabaja actualmente como arquitecto interiorista, desde que volvió a su Concepción en 2010.

Mónica cuenta que lo pasan muy bien juntas. “Somos muy perseverantes, trabajadoras y exigentes con nuestro trabajo”. Asimismo, Javiera agrega que coincidió que cuando tuvo a su primer hijo Clemente tenía tres proyectos pendientes y su mamá le ayudó a terminarlos. Lo mismo ocurrió cuando nació su segunda hija Amelia.

“Somos súper parecidas y a las dos nos encanta lo que hacemos. Como trabajamos muy bien y tenemos mucha confianza, a futuro hemos pensado instalarnos con algo juntas”, finaliza Javiera.

 Victoria & Daniela: Creatividad a flor de piel

Con un buen café Victoria Bañados nos recibió en el comedor de diario de su cocina, un lugar en el que se puede percibir la habilidad artística de esta mujer a quien le apasiona la decoración y las manualidades. Sentada en una silla pintada por ella, nos cuenta de su vida y de cómo su hija, al igual que ella, tiene una faceta creativa desde pequeña.

“Vicky”, como le dicen sus más cercanos, estudió Turismo en el Duoc UC de Concepción. A pesar de que nunca ejerció su profesión, no se arrepiente de haberse dedicado a la casa, los niños, el marido y las manualidades. “Me apasiona mucho pintar, coser, decorar y cocinar”, cuenta Vicky, quien además se define como una mujer plenamente feliz con la vida que tiene.

Verónica y Daniela

En relación a los primeros indicios de los dotes artísticos de su hija, esta madre cuenta que desde muy chica jugaba con lápices de colores y que era feliz dibujando. Asimismo, Daniela agrega que cuando niña le encantaba refugiarse en la imaginación, no le gustaba el mundo real, que todo fuera tan estructurado y que había que seguir un determinado patrón de conducta.

Daniela Zaror está de paso en Concepción, ya que actualmente vive en Berlín, Alemania. Periodista de profesión pero artista de corazón, hizo un postítulo en Producción de Arte Fotográfico y Video en la Universidad de Chile, el cual ha sido un gran trampolín para su desarrollo artístico.

La fotografía, el teatro, la música, la pintura, el dibujo y escribir, son los ingredientes de la receta artística que a Daniela le apasiona. Durante su estadía en Berlín ha participado en dos temporadas en una obra de teatro musical de la Compañía “Bombocado Dancing Club”, canta en vivo todos los domingos en un escenario abierto llamado “Marktluecke”, hace clases de pintura para niños, trabaja en un Centro Cultural y el año pasado tuvo la posibilidad de presentar el primer corte de su documental “SheepLife” en el cine más pequeño de la ciudad.

Si bien ninguna de las dos (madre e hija), ejerció su profesión, tienen en común la creatividad que llevan a flor de piel. Mientras Vicky asegura que cuando una persona ama lo que hace puede ser feliz en cualquier lugar del mundo, Daniela comenta que vuelve a Berlín a principios de abril para un segundo capítulo donde va a experimentar y nutrirse aún más como artista. “En Alemania vivir del arte no es una utopía, por lo mismo no hay que dejar de perseguir los sueños, porque si eso ocurre uno está muerto en vida”, reflexiona mientras termina las últimas gotas del café.