Macarena Vera

El emprendimiento tiene nombre de mujer

Formada como ingeniera civil industrial y ligada al mundo de la docencia, fue nombrada recientemente la cabeza del Comité de Desarrollo Productivo Biobío de Corfo, posición en que se le abren importantes desafíos, en los cuales de seguro imprimirá su sello cargado a la innovación y emprendimiento. Cargo que debe compatibilizar con su rol de madre, esposa, su amor por los animales y la vida en el campo.

Aunque ha vivido días agitados como la nueva directora ejecutiva del Comité de Desarrollo Productivo Biobío de Corfo, entre reuniones varias y como invitada a diferentes eventos de índole académico, Macarena Vera Messer se hace un tiempo para hablar de su vida personal y profesional con mayores detalles.

En un tono distendido y sin apuros, la ingeniera civil industrial titulada de la Universidad del Biobío y Master of Business Administration (MBA) de la Universidad del Desarrollo, Entrepreneurship Program Babson College (Boston, USA), profundiza sobre su niñez en Concepción junto a sus dos hermanos, y cuenta que aun siendo la del medio, casi desvía el camino profesional hacia las artes por pura rebeldía. “Las humanidades y las artes no eran un tema muy recurrente en mi casa. Para porfiar y no seguir el camino de mi hermano mayor o de mi papá, quería estudiar arte. Finalmente, mi mamá no me dejó, lo que le agradezco hasta el día de hoy, porque viéndolo con altura de miras, era sólo una etapa de rebeldía, tenía 16 años y estaba casi saliendo del colegio.”, suelta entre risas.

Fuera del ejemplo de su hermano, varios de sus amigos y compañeros siguieron el rumbo de la ingeniería tras salir del colegio, y teniendo claro que su fuerte eran los números, decidió también continuar por esa senda, aunque siempre exigiéndose más y superando sus propias metas. De ahí que el ir capacitándose y adquiriendo nuevas herramientas ha sido una constante dentro de su vida profesional.        

¿Por qué esa preocupación permanente de ir perfeccionándose?

La verdad es que ha sido una constante en mi vida el seguir estudiando, encuentro que siempre falta, siempre hay nuevas temáticas, lineamientos, hay cosas en las que por experiencia laboral necesito mayor expertiz de algo. Entonces esa ha sido la tónica, pienso que uno siempre tiene que estar perfeccionándose en la medida que lo va necesitando, porque hacerlo por llenar el currículum, la verdad que no es mi interés. Me importa el saber un poco más, ir más allá de lo que te entrega la formación curricular, en este caso la malla programática o malla académica de la carrera de Ingeniería Civil, ya que el ingeniero civil es un ingeniero de variedades, que contempla recursos humanos, operaciones, logística, de todo un poco, pero no tienes una especialidad en algo puntual. Necesité sacar el magíster en administración para ser especialista, un MBA en la Universidad del Desarrollo, que resultó ser una experiencia fabulosa, y ahora quiero estudiar un diplomado en finanzas. Es mi tendencia debido a las necesidades laborales que se me han ido presentando en el camino, pero no con un fin curricular. Estudiar es tiempo y dinero, algo súper sacrificado que significa una inversión.

¿Por qué el quedarse en Concepción, considerando que en Santiago la oferta en ingenierías es más amplia y variada?

Me fui quedando en Concepción, principalmente, por mi marido. Él es arquitecto y ya se había hecho de un nombre en la ciudad, los arquitectos tienen que tener una especie de marca que los respalde y no había la necesidad de emigrar. Además, nuestras familias están acá. Lo pensé en un momento, sobre todo cuando salí de la universidad, pero no pasó a más, decidí quedarme y marcar la diferencia desde acá y no ser una ingeniera más en la capital. También paso por un tema ciertamente regionalista, no puede ser posible que los jóvenes, una vez terminada la universidad, envíen sus currículums a Santiago. Es una gran tarea el hacer atractiva para los profesionales nuestra Región. Además, más allá de todo lo más profesional, acá está el campo. Soy una amante del campo y la familia de mi marido tiene uno en Quilacoya. Irme a una ciudad de puro cemento, lejos de los animales y el campo… ¡me muero!

 También dentro de su ámbito profesional, Macarena destaca su faceta en enseñanza y educación, ligada principalmente estos últimos años a la UDD, institución en que se desempeñó como docente en la mayoría de sus carreras, siendo destacada en 2017 como “Profesora de Excelencia” en el sello de emprendimiento e innovación. También, en esta misma casa de estudios superiores fue directora del Programa dLab, perteneciente al Instituto de Innovación Interdisciplinaria iCubo.

¿Qué significa la docencia en tu camino profesional?

Llevo prácticamente 9 años haciendo clases en la Universidad del Desarrollo, lo que tuve que dejar hace poco al asumir este nuevo cargo, ya que no me alcanza el tiempo. Partí con el tema de la docencia siendo profesora de contabilidad en el área de las finanzas, y después con los años me comencé a acercar al mundo del emprendimiento. Primero entré como jefa de carrera de la Escuela de Ingeniería del IPP, y en ese entonces ya hacía clases en distintas instituciones, incluida la UDD. Me encanta hacer clases, es más, desde que estudiaba en la universidad hacía ayudantías, lo encuentro muy entretenido y enriquecedor. Fue un camino en que cada vez me metí más y más, y que se fue complementando con el tema de la innovación que trabajé en una consultora, luego entré a la Corfo y ahí cambié de rubro derechamente y empecé a hacer clases como profesora de Emprendimiento e Innovación de la UDD. Siendo un ramo sello de la universidad, está presente en todas las carreras, desde ingeniería, pasando por odontología, enfermería, hasta derecho. Y el año pasado me entregaron el premio al ‘profesor de excelencia’, que es el mejor docente de todos los docentes de Innovación y Emprendimiento dentro de la universidad. Un reconocimiento sumamente gratificante después de tantos años.

 Lo bueno es que no sólo has tenido la posibilidad de enseñar a carreras relacionadas con los números…

Lo bueno del emprendimiento e innovación para hacer docencia, es que tienes que estar actualizándote constantemente, lo que me ha permitido, y como lo mencioné anteriormente, me ha obligado al perfeccionamiento permanente, en este caso en nuevas metodologías de innovación y de enseñanza de la misma en una sala de clases, entre otras cosas. No sólo he trabajado con alumnos universitarios sino además he dictado talleres en esta materia en diferentes establecimientos educacionales. En fin, he estado casi siempre ligada al tema de la docencia y es algo que me encanta, mi vida académica ha sido bien intensa y constante.

Y en el servicio público ¿Cómo describirías este camino a grandes rasgos?

Siempre estuve en el área privada, trabajé en un banco, luego en una consultora e instituciones educacionales como el IPP y la UDD y en 2010 entré a la Corfo. Ahí, con el director de ese momento, Sergio Jara, mi amigo y mentor absoluto, aprendí lo que es el servicio público. Me cuestioné si tenía vocación, pero como lo mío se relacionaba con el tema de emprendimiento e innovación, me apasionaba el levantar proyectos de esta índole en el Biobío, y me di cuenta que había un mundo lleno de recursos que se podían entregar a los emprendedores, lo encontré fantástico. Se despejaron esas ciertas dudas. Estuve dos años como jefe de gabinete del Directorio Regional y jefe del Área de Fomento, y de ahí me invitaron a ser directora de Sercotec. Resumiendo, mis dos pasadas por el servicio público han sido la Corfo y Sercotec.

Con las manos en la innovación

Sin duda para esta ingeniera civil, un momento clave en su vida y que hizo “click” con su lado de emprendedora, fue cuando estaba embarazada y visitó en Santiago la Expo Bebé en Casa Piedra. Ahí surgió “Amo Mamá”, red encargada de vender y promocionar productos, para recién nacidos y bebés, hechos por personas de la Región. Plataforma que tuvo tal impacto, que trascendió a lo local, atrayendo la atención de emprendedores de todo el país.

¿Cómo surge el tema del emprendimiento en tu vida?

Si llevaba seis años hablando a mis alumnos de emprendimiento e innovación, tenía que emprender. Cuando salí de Sercotec, en 2014, me dije ¿qué hago? ¿busco trabajo en la empresa privada o hago lo que siempre les digo a los estudiantes que hagan?, que necesitamos como desarrollo país el generar nuevos negocios. Por lo que me lancé a emprender, y obviamente, un emprendimiento con un grado de innovación. Tenía que buscar una oportunidad y en ese entonces, estando embarazada fui a la Expo Bebé en Santiago, la feria más grande a nivel nacional sobre recién nacidos y bebés. Ahí me di cuenta que hay un mundo de cosas para niños, hechas por chilenos, que no llegaban a regiones. Qué pasaba, que la gente de Santiago que hace cosas en este rubro se formalizaban y tenían ferias y lugares donde exponer sus productos, y, sin embargo, aquí en Biobío no estaba pasando eso. Aquí la gente hace cosas, pero muchas veces no tienen donde mostrarlas, por lo que generé un emprendimiento social -Amo Mamá- con el que contacté a esa gente que hace cosas, que incluso no estaban formalizados, para ayudarlos en aquello, y crear una plataforma para que pudieran exponer y exhibir sus productos.

Llegamos a tener más 50 proveedores de todo Chile, ya que empezó siendo algo regional, pero comenzó a crecer tanto que me empezaron a contactar desde afuera, desde otras regiones, de Puerto Varas, Quilpué e incluso Santiago. Así fue creciendo este “Amo Mamá”, que estuvo vigente desde 2014 hasta fines del año pasado. Quedó hasta ahí ya que mi socia en esto quedó embarazada y se presentó esta oportunidad en Corfo y el emprendimiento no se hizo compatible. Y ahí esta ‘Amo Mamá’, creo que pronto repuntará, ya que no lo hemos cerrado como tal y no queremos hacerlo. Lo más bonito que se generó fue con esa gente que no tenía formalizado su negocio, ya que significó un empuje de sus ideas y proyectos. Perdí la cuenta de cuantos emprendimientos formalizamos de manera voluntaria y apoyo mutuo.

¿Estás con la idea, quizás más adelante, de volver a emprender?

El ciclo de vida de un emprendedor es por días, es decir, un día está súper feliz, al otro se pregunta ¿por qué me metí en esto? Luego se siente el gerente más ‘bacán’ de todos, después otra vez es lo peor de la vida y así. Uno dice que al ser emprendedor serás tu propio jefe, pero no es algo tan fácil. Cuando uno es dueño de un emprendimiento, contrario a un trabajo más tradicional y con una jornada definida, no hay horario, es 24/7.

Me gustan los emprendimientos sociales, innovación social, que es lo que más conozco. Se me ocurrieron varias cosas por hacer, pero más que por un tema de recursos, es por tiempo. Es lo que siempre les digo a los emprendedores, siempre hay recursos, de alguna manera se puede comenzar en esto, ya sea vendiendo el auto o pidiendo algún préstamo, no es tema. Más aún los subsidios estatales. Siempre tengo ese ‘bichito’, por lo que lo más seguro es que en el futuro emprenderé en algo, y también volveré a la docencia.

Nuevo trabajo, nuevos desafíos

 En junio pasado, tras cuatro años alejada del servicio público, y enfocada en el emprendimiento y la docencia, Vera Messer asumió la dirección ejecutiva del Comité de Desarrollo Productivo de Corfo. Un nuevo cargo y horizontes que le significan diversos desafíos, siendo uno de los principales, el desestigmatizar a la Corfo como un ente burocrático y lejano a quienes tienen ideas o emprendimientos que requieren apoyo.

¿Cuál o cuáles son los principales desafíos de estar en este nuevo cargo?

La Corfo, tal como lo dice su nombre, es una agencia de desarrollo productivo que se basa en los ejes de la innovación, emprendimiento y competitividad, a partir de lo cual puedo mencionar dos grandes desafíos, uno en el aspecto laboral y otro en lo más personal.

Primero, en lo laboral y un poco encomendado en las políticas de este nuevo Gobierno y la tarea que nos pone el Presidente, es que los emprendedores del Biobío, sientan a Corfo como un aliado estratégico. Me pasa hoy en día, en mi mundo social, que amigos me dicen que es tan engorroso postular a un fondo, tan difícil, que tiene muchas líneas, etc. Entonces, la idea es lograr simplificar el acceso. Si quiero emprender, sé que está la Corfo para ayudarme, lo mismo con Sercotec, en fin, sentir que hay un apoyo de Gobierno y no que es una barrera. Siento que en la actualidad la Corfo está muy lejana, que hay que conocer a alguien como para acceder a los recursos que otorga ella.

En lo personal, trabajar las capacidades intelectuales que hay en Biobío con el mundo universitario. Somos una Región de muchos universitarios y veía día a día la cantidad de proyectos interesantísimos que salen de la cabeza de nuestros estudiantes y que en su mayoría quedan en el papel. A ellos de repente se les ocurre algo, pero con el tiempo que hay en la universidad, no se atreven a emprender. Quién emprende a los 20 años, recién entrando a la universidad si el primer objetivo es estudiar. Quiero que la Corfo intervenga en eso, en el fondo, potenciar estudiantes que tengan una idea innovadora. No puede ser que queden sólo como proyectos en una hoja y se pierdan. Para mí, en este sentido, levantar el máximo de emprendimientos innovadores en la Región es un desafío personal importante. Hay con que hacerlo posible. Poseemos una variedad increíble de universidades, un ecosistema en innovación en el que se están haciendo muchas cosas, quiero que Biobío de alguna manera sea una Región que se destaque en esta área, una tarea que debemos hacer en conjunto, y creo que esto parte desde la universidad, con la gente joven. Lo vi todo el tiempo como docente.

Ni siquiera el proyecto o idea de emprendimiento puede ser con el fin de generar dinero, sino más relacionado a que tú puedes hacer cosas. Muchas personas lo encuentran difícil, pero es más fácil de lo que se piensa. Hay que eliminar ese miedo y estigma de una Corfo burocrática y lejana, que es para las grandes empresas. Es una plataforma absolutamente amigable. Nuestras oficinas deberían estar llenas todo el día, con gente, con ideas de proyectos, derivando a Corfo, Sercotec o Líneas de Innovación. Me gustaría, de aquí a dos años más, ver a la Corfo con más gente haciendo consultas para levantar proyectos.

 Entonces ¿Cómo ves o proyectas el futuro del emprendimiento local?

Quiero que estos servicios públicos como la Corfo o Sercotec, sean mirados como aliados. Hoy en día hay muchos espacios cowork, entidades y un ecosistema en innovación que años atrás no se contaban. Llegué el 2010 a trabajar en la primera administración del Presidente Piñera, y ahí creo que estábamos en pañales en el tema de innovación y emprendimiento, y me atrevo a decir que esos cuatro años en que estuve trabajando, desarrollamos una tarea súper grande. Entonces, espero y veo, un Biobío destacado en proyectos de innovación, con centros tecnológicos, más coworks, más espacios para emprender, y no sólo emprendimientos como empresas productivas. Puede ser desde las industrias creativas, para la música, teatro, cine, en el área de la salud, de la educación. Entonces, cuando se piensa en emprendimiento, se viene de inmediato a la cabeza la imagen de proyectos más ligados al área de la ingeniería, pero no es así, se puede emprender en todo y levantar proyectos interesantes en la Región.

Dog lover

Más allá del ámbito netamente laboral, Macarena disfruta de su tiempo libre, como lo destaca más arriba, en el campo y en familia. Casada hace 11 años -21 años en total junto a su marido- es madre de dos pequeños: Julieta de 5 y Juan Pablo de 2 años y medio. A ellos se suman 2 ponis, varios pájaros y 5 perros, estos últimos la han acompañado prácticamente toda su vida. “Somos una familia absolutamente animalista y bien numerosa, nos destacamos en este sentido por tener varias mascotas en el hogar. Es algo que nos encanta a mi marido y a mí, el tema de los animales es algo que también nos une. Somos amantes de los perros, toda la vida los hemos tenido, cuando nos casamos teníamos 10 perros que recogí en la calle. Era de las que cuando pequeña, caminaba con una fila de perros detrás, siempre he estado unida de algún modo a ellos. Y mi marido es igual.

¿Algún pasatiempo o hobby fuera de los animales?

Mis hobbies son los animales, son mi vida, pero también me fascina el ski. Me gustan los deportes outdoor, las caminatas, me encanta la bicicleta. En el invierno me pego mis escapadas a la nieve, tengo que esquiar, y también estar en el campo. Me encanta el poder desconectarme ahí, siempre lo he hecho. Si me dan a elegir entre el campo o la playa, lejos el campo. Desde pequeña he practicado el ski, y quiero ver a mis pequeñitos hacerlo también.