Los riesgos de la cirugía plástica

El pasado martes 12 de marzo nos enteramos de la muerte de Tahía Cea, una joven madre de 20 años que se había sometido a una cirugía estética en la Clínica Acuario ubicada en Providencia, Santiago. Ella ingresó el día anterior para realizarse una abdominoplastía, pero lamentablemente falleció producto de un paro cardiaco en el recinto, donde se encontraba en la etapa post operatoria.

La ausencia de servicio de urgencias, los anestesistas que no eran de profesión, equipamientos insuficientes, no contar con un registro actualizado de las cirugías que se realizaban y los antecedentes de la clínica fueron las causas por las que se terminó clausurando el recinto.

Sin embargo, desde el centro estético aseguran que se realizaron todos los protocolos de emergencia correspondientes al caso, formulaciones que todas las clínicas, hospitales, establecimientos de cirugías menores o de belleza deben mantener, sobre todo en caso que ocurra una emergencia, como lo exige la autoridad sanitaria.

“Lo que hacen las clínicas pequeñas es que escriben una protocolización. En caso de que ocurra este evento y como no tienen UCI o hospitalización, el paciente será trasladado al hospital o clínica que cuente con las condiciones, cosa que varios establecimientos de cirugías menores o de belleza no realizan”, declaró el doctor Osvaldo Jury, cirujano plástico de Jury Plastic, quien es perteneciente a todas las sociedades científicas mundiales de cirugía plástica estética.

La autorización para que una clínica o hospital funcione, la entrega el SEREMI de la región que corresponda, la que dura 3 años, periodo de tiempo en que se comprometen al control de que todo esté en orden. La acreditación por otro lado es otorgada por la superintendencia de salud, quien vela por el cumplimiento correcto del GES (Enfermedades Auge) dentro de cualquier establecimiento. No obstante, al existir dos entidades fiscalizadoras se puede encontrar una clínica autorizada para funcionar, pero no acreditada.

Muchas veces cuando aparecen casos como el ocurrido en Santiago, surgen preguntas y miedos a la mente de las personas, y aunque no lo queramos los pacientes también tienen cierto grado de responsabilidad. Hay que informarse y hoy existen diversas formas de estar seguros y conocer si la clínica está autorizada y certificada para realizar cirugías, en este caso estéticas.

“Actualmente se puede saber quién está acreditado o tiene el título como tal a través de la página web de la Superintendencia de Salud de Chile, que está obligado a cautelar que se le presten las atenciones como corresponde en su población pública o privada, entonces si tú te metes a la Superintendencia de Salud aparece: el nivel profesional, el nombre del doctor e inmediatamente asociado a su título y especialidad oficial”, afirmó el cirujano Osvaldo Jury, vocero oficial Sur de la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva.

En Chile para ser un buen cirujano plástico hay que invertir varios años de vida, 7 años en Medicina, luego 3 años para obtener la especialidad en Cirugía y nuevamente cursar 3 años más de subespecialidad, como en este caso de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva.

“Es importante que un médico tenga más allá de un título universitario, que obtenga años de preparación para enfrentar con seguridad un acto quirúrgico, de manera que cuando tú encuentres un cirujano plástico, haya realizado una formación sólida y con hartos años de experiencia antes de brindar un acto de belleza. Ese es el primer factor, médicos acreditados” enfatizó el Doctor Jury.

Sin duda los estudios del área de la medicina son serios, hay que tomarlos como tal. Es una vida la que está en juego, debemos ser responsables e informarnos. No elegir un recinto de cirugía estética por el precio, sino por la seguridad que nos entrega.