Más allá de los problemas en la designación de los nuevos ministros, hay tres figuras de la zona que tendrán que cumplir roles claves en el próximo gobierno.
Por Nelson Riffo / Fotos gentileza de michellebachelet.cl

En los últimos días de enero la Presidenta Michelle Bachelet entregó los nombres de su gabinete, ministros y subsecretarios. Mucho equilibrio político y capacidad técnica. Una puesta en escena perfecta, y ninguna crítica de fondo por parte de la oposición.

Todo perfecto, respondiendo a las expectativas generadas. La Presidenta se llenaba de elogios por las designaciones, hasta que se comenzaron a conocer algunos detalles que provocan la “primera crisis de gabinete”, lo peor sin haber asumido aún el gobierno.

Todo parte con la subsecretaria de Educación, Claudia Peirano, que fue víctima de sus propias declaraciones, cuando meses antes se había manifestado contra la gratuidad en la educación superior, uno de los objetivos del nuevo gobierno.

Las presiones de los dirigentes estudiantiles y de los profesores obligan a Peirano a renunciar a la posibilidad de asumir el cargo.

Luego se sumaron los subsecretarios de Bienes Nacionales y de Agricultura, el primero con una condena por faltas al pudor, y el segundo con un historial de juicios civiles y penales por giro de cheques sin fondo y por estafa.

¿Qué pasó en el diseño? Los propios dirigentes de la Nueva Mayoría reconocen que hubo “falta de prolijidad” en la designación de las autoridades, y responsabilizan al círculo de hierro de la Presidenta, encabezado por quien será el ministro del Interior y de origen y formación penquista, Rodrigo Peñailillo.

Ministro del Interior: Rodrigo Peñailillo, la “mano” de Bachelet

Ex dirigente estudiantil de fines de los 90, donde participó en las movilizaciones de la época que pedían mayores opciones de financiamiento para la educación superior y arancel diferenciado, hoy es la mano derecha de la Presidenta Michelle Bachelet.

Rodrigo Julián Peñailillo Briceño, es ingeniero comercial titulado en la Universidad del Bío Bío, donde comenzó a construir su carrera política en 1993, cuando es elegido como parte del Centro de Alumnos de su carrera, y en 1995 como presidente de la Federación de Estudiantes de la UBB.

Nació el 12 de diciembre de 1973 en Cabrero y diez años después, tras el fallecimiento de su padre, su familia se traslada a Coronel, donde realizó sus estudios básicos y medios en el Liceo Municipal de la comuna, Antonio Salamanca.

Tras egresar de la UBB se trasladó a Santiago a realizar su práctica profesional en la Corporación de Fomento de la Producción, Corfo. Luego de esto  trabajó en la Fundación Chile 21, el think-tank liderado por Ricardo Lagos.

Cuando Lagos lanzó su campaña presidencial en 1999, Peñailillo participó activamente en terreno bajo las órdenes del jefe territorial de la campaña, Francisco Vidal. Tras la victoria de Lagos, se integró al equipo de la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere), encabezada por Vidal.

A fines de diciembre de 2001, el Presidente Ricardo Lagos Escobar lo nombra gobernador de la provincia de Arauco, siendo en ese momento el más joven en asumir un cargo de esas características, con 27 años.

En este cargo conoce a la entonces ministra de Salud, Michelle Bachelet, quien desde un principio valoró el trabajo del entonces gobernador y su capacidad política, ya que en la provincia de Arauco, le correspondió enfrentar el conflicto mapuche con tomas de fundos y atentados incendiarios.

En 2005, cuando Michelle Bachelet deja el gobierno, siendo en ese momento ministra de Defensa, pide a Rodrigo Peñailillo integrarse a su comando como jefe de gabinete, iniciándose allí una relación más profunda y cercana, comenzando a transformarse en el hombre de confianza de la Presidenta, y trabajando en el “segundo piso” de La Moneda como el principal asesor de la mandataria.

En 2010, una vez finalizado el gobierno de Bachelet, Peñailillo se radicó en España, donde cursó un magíster en Análisis Político en la Universidad Complutense de Madrid y en 2012 vuelve al país para comenzar la “operación retorno” de la ex mandataria que concluye exitosamente en diciembre de este año con el triunfo electoral.

Ya más maduro políticamente, asumirá el cargo más importante en el Gabinete, y deberá demostrar todas sus capacidades y ratificando por qué llegó a ganarse la confianza irrestricta de Michelle Bachelet.

Secretaria general de la Presidencia: Con tradición penquista

Ximena Cecilia Rincón González nació el 5 de julio de 1968 en el seno de una tradicional familia de Concepción compuesta por el abogado, Ricardo Rincón Iglesias, y la profesora, Luisa González Cofré.

Cursó sus estudios de enseñanza básica y media en el Colegio de las Madres Domínicas de Concepción, aunque su vida escolar no sólo estuvo marcada por los estudios, sino que también por la política.

Así es como a los 14 años y motivada por el compromiso social de sus padres y la difícil realidad que vivía el Chile de los 80, decide militar en el Partido Demócrata Cristiano (PDC). En este contexto asume liderazgo en la organización de estudiantes secundarios de la época y luego como dirigente universitaria, primero en la Universidad de Concepción como parte del Centro de Alumnos de Historia y Geografía y luego en la Universidad Católica de la Santísima Concepción donde prosiguió sus estudios de Derecho, carrera que termina en 1992 en la Universidad de Chile.

Su carrera política estuvo marcada por la campaña del NO y la primera elección presidencial, en las que trabajó intensamente.

Tras finalizar sus estudios de Derecho se incorpora como asesora legislativa en la Fiscalía del Ministerio de Minera. Sin embargo, fue en los últimos dos años del gobierno de Eduardo Frei cuando su carrera se visibilizó públicamente al ejercer como directora nacional de la fundación PRODEMU, cargo en el que trabajó en forma estrecha con mujeres en situación de pobreza, lo que le valió reconocimiento de las más diversas organizaciones del país.

Cuando asume la presidencia, Ricardo Lagos, es nombrada como la primera Superintendenta de Seguridad Social, cargo que ejerció durante cinco años. Su labor no pasó desapercibida. Dos veces fue galardonada como una de las 100 líderes más importantes del país, por lo que no extrañó que en 2005 fuera designada como Intendente de la Región Metropolitana, cargo que por primera vez ocupaba una mujer.

Al finalizar el gobierno de Lagos, deja el servicio público y asume mayores responsabilidades al interior de su partido, como vicepresidenta nacional del PDC, cargo en el que acompaña a Soledad Alvear entre los años 2006 y 2008. En el ámbito laboral, compatibiliza con singular éxito sus asesorías a sindicatos y organizaciones sociales, el ejercicio libre de la profesión y su rol como directora y asesora de empresas, entre ellas AFP Próvida.

En 2009, asume la candidatura senatorial de la DC en el Maule Sur y es elegida con el 31% de los votos. En 2011 lanza su precandidatura presidencial al interior de la DC, elección que pierde ante Claudio Orrego.

En la campaña presidencial de 2013 asume un rol destacado al interior del comando de Michelle Bachelet, quien la designa como ministra secretaria General de la Presidencia, cargo desde el cual tendrá que articular la labor del gobierno con el Congreso.

También formará parte del equipo político de La Moneda, lo que refleja el grado de confianza que logró establecer con  la Presidenta.

Ministra del Deporte: Una sorpresa en Deporte

Toda una sorpresa fue el nombramiento de otra penquista en el Gabinete de Michelle Bachelet. Se trata de la sicóloga egresada de la Universidad de Concepción, Natalia Riffo Alonso, quien asumirá como nueva ministra del Deporte.

Ella se reconoce con “corazón penquista” aunque ella nació en Temuco y a los siete años su familia se radicó en San Pedro de la Paz, donde realizó sus estudios básicos. La enseñanza media la cursó en el colegio Inmaculada Concepción y luego estudió sicología en la Universidad de Concepción.

Sus primeros pasos en el sector público los dio en la Municipalidad de San Pedro, donde trabajo junto al alcalde Jaime Soto, en materia de prevención de drogas y seguridad ciudadana. En este periodo se casa y es madre de 4 hijos.

Luego de esto, se traslada a Santiago donde sigue especializándose en materia de seguridad ciudadana, estudia un magíster en la materia y es asesora de varios municipios capitalinos, entre ellos el de la capital del país encabezado por Carolina Tohá.

En este ámbito ha destacado, incluso prestando servicios a gobiernos regionales, por eso es que su designación en la cartera de Deporte sorprendió.

Su trayectoria política es poco conocida, cercana al Partido Socialista, en el año 2009 pasa a formar parte del Movimiento Amplio Social, MAS, que encabeza el senador Alejandro Navarro.

Pese a que su nombramiento en Deporte resultó extraño, para otros no lo es tanto, ya que una de las prioridades del próximo gobierno es terminar con la delincuencia en los estadios y aplicar de mejor forma el Plan Estadio Seguro de la actual administración.

Además, la nueva ministra tiene un amplio conocimiento de los barrios, donde claramente el deporte es una alternativa para los niños y jóvenes y una herramienta para combatir la delincuencia.

Fuera de esto, Natalia Riffo pretende tomar contacto con los dirigentes y representantes de todas las organizaciones deportivas del país, además de los dirigentes sociales y desde ahí crear y desarrollar una política pública que aporte a la calidad de vida.

Junto con ello, también le tocará asumir los desafíos del deporte del alto rendimiento y la organización de los juegos Odesur.