Los noventa en alza

Los rostros de antaño

Sin lugar a dudas, el adulto joven de hoy está marcado por aquella época en que la adolescencia le ofrecía en bandeja la oportunidad de adaptarse y gozar a cabalidad sus años mozos. Porque haber comenzado a definir un estilo propio en los noventa, era un desafío tan profundo como diverso, hoy queremos recordar los aspectos más íntimos de ese inolvidable look.

Por Gabriela Bustos P.

Aunque la tendencia de aumentar el volumen del cabello había pasado de moda, en los 90 simplemente regresó. Tal como sucede hoy, en esos años también tenía detractores, pero lo cierto es que ninguno de ellos pudo evitar que la corriente se desplegara a tal nivel, que hoy llegaría a ser una de las características más insigne de aquellos tiempos.

Las melenas sueltas, por sobre los cabellos recogidos, pasaron a ser uno de los mayores anhelos de las mujeres en ese entonces, que cuan concurso de belleza, se empeñaban en conseguir una cabellera más larga y amplia que la de sus pares. Pero sin lugar a dudas, eran dos los cortes más solicitados: estaban quienes se querían ver como Meg Ryan, o quienes soñaban con parecerse a Jennifer Aniston. Aunque claro está, las cosas cambian. Así lo dejó en evidencia la actriz que interpretó a Rachel en la popular serie Friends, quien a años de aquel máximo apogeo no tuvo complicaciones en declarar: “Creo que ese es el corte de pelo más feo que he visto nunca”.

Así mismo, las mechas rubias se pusieron de moda tras la incursión de celebridades. Hoy sin duda nos puede parecer común, pero en esa época era realmente una osadía atreverse a ir en contra de lo que la naturaleza había determinado para cada cual.

Pero el largo del pelo y sus tonos, son simplemente una introducción a los elementos que realmente se deben a aquella época, y que están marcados en un 100% por el maquillaje.

Fijándose de lleno en el rostro, los noventa supieron como pocas épocas, dejar atrás todo lo que a simpleza se refiere. Ya no bastaba únicamente con pintarse los labios, el desafío pasó a ser un perfilado perfecto, casi siempre marcado con tonos tierra.

Para el caso de las cejas, el boom de antaño difiere del actual donde se han impuesto las gruesas. En esos años en cambio, mientras más finas fuesen, mucho mejor. El riesgo estaba en no pasarse del límite, porque las opciones para enmendarlo sí que distaban de las que ofrece la industria hoy.

Pero si hay un maquillaje que define estilos por sobre los demás, está claro que es la sombra de ojos. Ya sea con suavidad o potencia, es el color que se escoja para este sitio del rostro, el que permitirá definir ante qué nos enfrentamos. Por ende, considerándolos una carta de presentación, decir que en los noventa predominaban los tonos pasteles, permite hacerse una idea del objetivo que perseguía ese look.

Aunque la idea, tal como en el vestuario, era que predominara la sencillez y comodidad, hay que hacer la diferencia respecto a los contextos, porque está clara la intención de un maquillaje casual para el día, ¿pero qué sucedía en la noche y ante otras eventualidades?

Lejos de su bajo perfil en términos visuales, los 90’s también son la época de reinado de la máscara de pestañas transparente, de los colores, brillos, del gloss para los labios y del tan popular smokey eyes. Aunque no eran pan de cada día, sí estuvieron presentes, y lo más importante, lo siguen estando hoy. ¿Cuánto le debemos a los noventa entonces? La respuesta es incalculable.