Los efectos del cambio de horario

Este sábado se cambian los relojes a horario de invierno por 5 meses hasta los primeros días de septiembre, a diferencia de otros años que regía solo por 3 meses.

Por: Scarlet Sánchez

Cuando el reloj marque la medianoche, los chilenos deberán atrasar la hora hasta las 23:00 pm, exceptuando a la Región de Magallanes, única región de Chile con horario especial.

El cambio de horario tendrá como resultado que las mañanas de invierno amanezcan más temprano que de costumbre. Para el Gran Concepción el amanecer está previsto a más tardar a las 8:11 am, se calcula que serán 63 días en los que amanecería después de la ocho de la mañana.

Según expertos la gran ventaja es que en las mañanas las personas van a poder ir al trabajo con luz y los niños irán al colegio en un estado de alerta mayor, porque han tenido un mejor sueño, por lo tanto rinden mejor.

Pero, a pesar de los beneficios que el horario de invierno pueda tener, de igual manera genera algunos trastornos en las personas en relación a su salud, como alteraciones del sueño, cambios en el estado de ánimo, estrés y un bajo rendimiento intelectual y físico, problemas que deberían durar hasta que la persona se adecúe al ritmo de la nueva hora establecida.

“Los desórdenes de acostada y levantada facilitan que el cerebro se desajuste y finalmente la persona comience a dormir mal”, cuenta Carmen Gloria Betancurt, psiquiatra y ex presidenta de Sociedad Chilena de Medicina del Sueño (Sochimes). Lo importante es calcular bien las horas de sueño para tener un descanso reparador.

Los orígenes del cambio de horario

Pero no siempre fue así, la práctica de atrasar el reloj en invierno y adelantarlo en verano, se implementó por primera vez en Alemania durante la Primera Guerra Mundial para reducir las horas de iluminación artificial y así ahorrar carbón que podría servir posteriormente en la guerra.

Luego se masificó tras producirse la primera crisis del petróleo en Estados Unidos en 1974. Más tarde, algunos países decidieron replicarlo para aprovechar mejor la luz del sol, y por ende, consumir menos electricidad en iluminación.

Sin embargo, en Chile se introdujo en uno de los momentos más duros de la historia eléctrica del país: la gran sequía de 1968, la más extensa del siglo pasado. Edinson Román, un ingeniero de Chilectra, implementó el cambio de horario; algo que sí ayudó.

Hoy la historia no es la misma, ya que el mayor consumo eléctrico se produce a raíz de los objetos electrónicos. De hecho, según estudios realizados por el mismo gobierno, con los cambios de horario se logra un ahorro de energía del 1 por ciento. Cabe plantearse, ¿será una buena medida?