Pocas personas tienen conciencia de la cantidad de información que transmitimos sobre nosotros mismos sin siquiera decir una palabra. Muchas veces los gestos, el tono de voz, las sonrisas, la manera de caminar, los silencios, el brillo de los ojos, la mirada de una persona, valen más que mil palabras. Nuestro cuerpo habla por sí sólo y nuestra cara es el espejo del alma. Este lenguaje no verbal posee una enorme riqueza, es capaz de transmitir sensaciones y sentimientos para los cuales todo vocablo queda chico. Si no somos honestos, nuestro cuerpo nos traiciona y el inconsciente revela lo más íntimo de nuestro ser.

Hay personas que tienen gran control sobre su lenguaje corporal, sobre todo los actores arriba de un escenario. Pero en la vida cotidiana la mayoría de la gente, por mucho esfuerzo que haga por ocultar sus reales sentimientos, le terminan aflorando, hablando de muchas maneras no verbales.

Es por ello que la coherencia entre los que pensamos, sentimos, queremos, y lo que hacemos, resulta esencial para el éxito y la felicidad.

La persona que actúa coherentemente, es capaz de hacer fluir positivamente la energía, encantar a través de su voz, sus ideas bien planteadas, su seguridad y desplante, su espíritu sincero y su permanente sonrisa.

Podemos percibir cómo se puede transformar la atmósfera de un lugar cuando se actúa en forma honesta y transparente, sin dobleces, sin segundas intenciones, sin ocultar lo que se quiere y desea. Al contrario, quien anda por la vida intentando disimular lo que es, avergonzándose de sus orígenes, negando la realidad, ocultando las verdaderas intenciones o derechamente engañando, perjudica al resto y principalmente se daña a si misma, pues la falta de coherencia esencialmente perjudica a quien la padece.

El lenguaje no verbal puede ser nuestro gran aliado, pues constituye la principal señal exterior de coherencia. Dejemos que afloren nuestras emociones positivas, nuestros sueños, penas y alegrías, compartámoslos con los que nos rodean, vivamos en armonía con lo que somos y deseamos.

Pilar Gutiérrez

Abogada

@mariapilargr