La mayor dificultad de dos importantes mujeres científicas chilenas

Para el mes de la mujer, quiero destacar el trabajo de dos importantes personas que comparten aspectos en común; la creatividad, las ganas de mejorar la calidad de vida de las personas, el motivar a sus estudiantes a que se puede desarrollar innovación desde Chile. Lamentablemente, también comparten la falta de recursos económicos para seguir desarrollando sus investigaciones.

María Inés Barría, es una investigadora del centro de Biotecnología, madre de dos hijos y académica de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción. Durante su carrera ha trabajado en nuevos protocolos para aislar anticuerpos del virus influenza y en mecanismos de transmisión de otros virus, como el VIH y hepatitis C, pero su logro más importante, es la creación de una vacuna para eliminar el virus Hanta. Gracias al apoyo que recibió del infectólogo Mario Calvo, quien le ayudó a reunir muestras de sangres de pacientes que se infectaron con el virus, María Inés y su equipo, lograron crear una vacuna que permitió crear sus propios anticuerpos y de esta manera lograr sobrevivir a la enfermedad.

Tristemente, por falta de recursos económicos, no se ha podido realizar las pruebas de esta vacuna directamente en seres humanos ya que en Chile no existe un laboratorio capacitado para desarrollarlas. Se necesita al menos 1,5 millones de dólares para fabricar al menos 1.000 dosis en E.E.U.U.

Nadia Valenzuela Fuentes, es Profesora de Enseñanza Básica de la escuela Lucila Godoy Alcayaga de Angol. Como toda profesora motivada, se enteró que la NASA donaba a cualquier país en el mundo, un instrumento para hacer experimentos, por lo que elaboró un proyecto de semillas que fueran cultivables en el espacio y se lo ganó. Gracias al trabajo que realizó con sus estudiantes, logró germinar semillas en gravedad cero, demostrando que se puede cultivar; por ejemplo, arvejas en el espacio.

Al igual que María Inés Barría, los recursos económicos son su mayor dificultad, es por ello que resulta vital que como país, las distintas entidades, públicas y sociales valoricen el trabajo de éstas y otras investigadoras chilenas; apoyándolas económicamente y visibilizándolas como mujeres destacadas que están aportando desde Chile al mundo, evitando más muertes o desarrollando nuevas formas de alimentación, muy necesarias para el futuro.