Cómo aprovechar la iluminación de los distintos espacios

La importancia de la luz en la cotidianidad

A la hora de comprar una casa o departamento, uno de los factores más importantes a considerar, tiene que ver con la cantidad de luz natural que llegará; siendo este un ejemplo casi banal de lo central que es este elemento en el correcto funcionamiento de todo lo demás en el hogar. Por ende, ¿qué tan relevante es aprovecharla a cabalidad?

Por Gabriela Bustos P.

Desde tiempos remotos la luz ha sido un generoso soporte energético, capaz de permitir la puesta en marcha de hitos fundamentales del desarrollo humano, que contrario a lo que se pueda pensar, escapan a las bondades que trajo consigo la electricidad. Mucho antes que ésta fuera descubierta, la luz solar fue el sustento para que surgieran los primeros asentamientos, que para ese entonces, ya tenían claro que sus descubrimientos no habrían tenido cabida sin dicha majestuosidad.

Con el pasar de los años está claro que esa admiración profunda evolucionó, pero también es un hecho que no desapareció del todo. Hoy, en pleno siglo XXI, la luz sigue siendo fundamental, y esta importancia se hace presente en algo tan común como la decoración y disposición de sectores en el hogar.

A una escala muy distinta de la veneración que provocaba al hombre de antaño, el sujeto moderno sigue teniendo claro que añadir un punto de luz de manera estratégica, puede influir tanto en la percepción de amplitud de un lugar, como hasta en un estado anímico o emocional.

Similar a lo que ocurre con los colores, la iluminación es un aspecto que se debe conjugar para crear una atmósfera perfecta en el hogar, pues dependiendo cómo se disponga de ella, una estancia puede pasar de cálida a fría, o de acogedora a incómoda al instante.

Tal es su importancia, que el uso de iluminación natural y artificial, está normado por la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción, según cuenta el arquitecto Ricardo Soto Espinace. “En la OGUC se específica que los locales habitables, como es el caso de los dormitorios, el comedor, salas de estar, etc. deben estar iluminados de forma natural. Los espacios servidores en cambio, como baños, roperos, bodegas o cocina, pueden estar iluminados de manera artificial. Eso en términos generales, pero en realidad la maximización de luz natural en todos los espacios, será siempre sinónimo de salud, higiene y eficiencia energética, dependiendo del tipo de ventanas y la latitud en la que se encuentre la obra”, explica el profesional.

En este último ámbito, explica que esta rama ha avanzado a tal punto, que existen en la actualidad paneles de iluminación artificial que imitan a tal nivel la luz natural, que se hace difícil distinguir su origen. “Se ha logrado reproducir el color, la intensidad, la temperatura y temporalidad de la luz proveniente del sol. Este tipo de prestaciones podría abrir una nueva brecha de oportunidades para el diseño arquitectónico de espacios interiores que no poseen luz natural, o sufren de la ausencia de ésta”, sostiene el Máster (c) en Arquitectura, con especialidad en innovación tecnológica, de la Universidad Politécnica de Cataluña.

Los beneficios de una buena decisión

Entre las principales ventajas que se obtienen tras un correcto y eficaz análisis del entorno, destacan la sensación de amplitud que puede verse atenuada, y la profundidad del espacio en cuanto a la distribución de muebles y objetos.

Para conseguir un mejor efecto, los especialistas sugieren iluminar el hogar en función de cada espacio, optando por luces blancas para cocina y baño, y luces más cálidas para el resto de la casa. Y si de obtener una sensación de calidez se trata, la primera opción por supuesto será al natural, y en caso de que no sea posible, cualquier alternativa que se le asemeje.

Otra recomendación es tener especial cuidado con que las sombras se proyecten en lugares adecuados, si es que no se pueden eliminar de lleno. No por nada para muchos decoradores la iluminación es considerada el eje central de su trabajo.

A la hora de pensar en los detalles, el arquitecto Ricardo Soto es enfático en precisar la definición de dos conceptos que suelen confundirse. “Entendemos por lámpara el objeto que produce artificialmente la luz, mientras que luminaria es el aparato diseñado para distribuir esa luz que proviene de la lámpara”, cuenta y explica que hoy las tecnologías de iluminación, son fuertemente lideradas por lámparas Led. “Se debe principalmente a sus altos atributos en eficiencia energética y flexibilidad de aplicación para distintas necesidades, ya que permiten modificar y controlar su intensidad, temperatura y color, entregando una alta variabilidad de opciones, que debido a su permanente masificación, hacen cada vez más rentable su adquisición”, sostiene.

¿Cómo tomar decisiones?

Como en muchos otros ámbitos, la sugerencia siempre es ser respaldado por un especialista, pues es la única forma de garantizar que las alternativas escogidas sean eficientes y eficaces.

Sin embargo, en términos generales el consejo transversal es siempre priorizar la luz natural, con enfoque en la mañana de ser posible, para que además de aprovechar su claridad, pueda otorgar calor durante el resto del día. En este caso se trata de una “iluminación general”.

Existe también una “iluminación puntual”, que como su nombre lo indica, se utiliza para zonas concretas que se requieren en ciertos momentos del día. Es el caso de la mesa del comedor, el escritorio o velador.

Por último, existe una “iluminación decorativa”, cuyos fines son más bien estéticos, y están relacionados con todo aquello que se desee resaltar.

“Para el correcto diseño lumínico, existe una amplia cantidad de catálogos que nos pueden ayudar a determinar qué tipo de luminaria utilizar. Sin embargo, como consejo, siempre debemos considerar el factor de mantenimiento y facilidad de reemplazo de la lámpara cuando sea requerido”, sostiene Ricardo, además de señalar que ante todo, lo más importante es considerar siempre las prestaciones del espacio, y las funciones que es requerido iluminar.