El corazón de un hogar

La cocina: un espacio íntimo y vital

Aunque suela parecer una habitación más, la verdad es que la cocina es uno de los sitios más relevantes, partiendo de la base de que el proceso que en ella se lleva a cabo, es nada más y nada menos que el sustento para que el organismo se desarrolle en forma cabal. Por eso, si al factor mencionado añadimos su capacidad de conectar, tendremos ante nosotros al punto de encuentro por excelencia, en cualquier recinto que quiera llamarse hogar.

Por Gabriela Bustos P.

Sus orígenes están ligados al descubrimiento del fuego que, pese a que en un comienzo era utilizado solo para reunirse y capear el frío, al poco tiempo adquirió mayor protagonismo, mientras dejaba en evidencia que con él se podía hacer mucho más. Sin embargo, no fue hasta el siglo V a.C. cuando la cocina apareció como un espacio diferenciado, aunque para ese entonces, fuertemente ligado a la iglesia y la rendición de culto a los Dioses. Eso hasta que los romanos comenzaran a equiparlo, incorporando en ellas lavaderos, hornos, y cavidades para tratar y preparar especias.

Ya entrada la Edad Media, adquirieron dinamismo en los castillos, e incluso en casas más humildes, donde a una escala menor, se mantenía siendo el espacio donde se recibía y atendía a las visitas. Pero si hubo una época en la que se avanzó al respecto, fue en el Renacimiento, donde se incorporó a la funcionalidad, un atributo que hasta entonces a nadie parecía importar: la decoración. Con ella vinieron de inmediato los lujos de la nobleza, que ya entrado el siglo XIX, con la potencia que se dio a los hornos y a algunos artefactos, transformaron la idea antigua de cocina como espacio inmenso, en uno un poco más reducido, pero lleno de elementos como cubiertos, balanzas y tarros, que la hacían parecer más un laboratorio.

Luego vino una época en que entendiendo que lo que allí tenía cabida era un servicio, se decidió relegarlas a un sector apartado de la vivienda, o incluso a los sótanos, donde solo era frecuente ver a criadas o amas de casa de la época. Eso hasta que el siglo XX, con toda su renovación, las modernizara dejando atrás prejuicios que afortunadamente, ya estaban obsoletos.

Pero analizándolo a grandes rasgos, su evolución consistió en diversificar lo que en un comienzo era únicamente calentar carne después de cazar; sofisticación que llegó a tal nivel, que todo lo que surgió por añadidura, hoy se convierte en fundamental.

Por ende, actualmente no resulta extraño pensar que la cocina ha existido siempre, aunque convengamos que en cierto modo es real. Solo cambian sus atributos, y es que basta preguntarnos ¿cómo la definimos hoy? para darnos cuenta de su inmensa expansión material y territorial.

En términos simples, es un lugar destinado a preparar alimentos, que por lo general consta de electrodomésticos, lavaplatos, muebles para almacenar y por supuesto, espacio para trabajar. Pero en este caso, la simpleza queda corta ante la realidad, que posiciona a la cocina como un lugar primordial de la casa. Tanto así que, a nivel de construcción como de decoración, se ha convertido en un factor codiciado por los clientes, y a su vez, en un desafío para los proyectos inmobiliarios en área urbana o rural.

Uno de los puntos que marca la diferencia, tiene que ver con la superficie de trabajo mencionada, conocida también como encimera. Aunque lo clásico es que esté hecha de materiales como mármol o madera, hoy es tal la variedad, que éstos pueden ser suplidos perfectamente por otros sintéticos que en nada envidian su belleza, fortaleza y utilidad, añadiendo un punto adicional, que tiene que ver con la facilidad para mantener la limpieza del lugar.

Puede que el último ítem mencionado parezca irrelevante, pero si los tiempos han cambiado, en él se encuentra la principal diferencia. ¡La cocina ya no es un espacio recóndito y relegado a la intimidad!

Adiós puertas y paredes

Lo que se busca hoy es muy concreto. Debe ser práctica, estética y funcional. ¿Cómo conseguirlo? Para los especialistas, un primer e importantísimo paso es observar cuáles son las rutinas, y por ende, necesidades de los usuarios que la frecuentarán.

Que el estilo de vida sea tan importante a la hora de diseñarla, no es más que una prueba fehaciente de que la cocina es el corazón del hogar. Por ello, cuan tesoro escondido, este sector de la vivienda también necesita detalles que le brinden un sello auténtico y personal. Para Valentina Aravena Norambuena, el orden y la higiene son fundamentales, es por ello que a la hora de pensar en una cocina ideal, expresa que es necesario conocer bien el espacio, para ver cómo se puede optimizar. “Mientras más visión tengas, lógicamente son mayores las posibilidades de organizarte. Asimismo, de su tamaño dependerá la cantidad de muebles y electrodomésticos que incorporar, porque no se trata de tener todo, si no de que sea lo primordial, para seguir desenvolviéndote con comodidad. Esto último no se puede tranzar”, explica la Técnico en Gastronomía Internacional.

En cuanto al material utilizado, como experta tiene sus aprensiones. “Encuentro que para una casa, el mármol es una muy buena opción ya que es firme, fácil de limpiar, resistente al calor, y estéticamente es más agradable a la vista. Ahora si pensamos en una pastelería o restaurantes, sin duda el acero inoxidable es la alternativa ideal y la que más se ocupa, porque además de potenciar todas las características descritas del mármol, resiste muy bien golpes y rayaduras”, explica.

En su caso, considera que si bien es un factor relevante, el tamaño de la cocina no es limitante para poder aprovecharla al máximo. De hecho, afirma que uno de sus estilos predilectos, que predomina en departamentos e inmuebles más pequeños, es la cocina americana. “Me gusta poder ver todos los muebles, y saber con qué espacios voy a contar. Si es de color blanco, ideal. La amplitud en este caso es una sensación que se debe resaltar”, sostiene.

Muy ligada a su impresión, la tendencia en decoración también privilegia las cocinas de estilo abierto actualmente, valorando su capacidad de integrarse a la perfección al espacio contiguo. Esta alternativa, además de favorecer en cuanto a funcionalidad, da una sensación de calidez inigualable en el hogar. El único cuidado que advierten quienes la recomiendan, es contar con buenos sistemas de extracción y ventilación, y por supuesto, procurar que su diseño esté en armonía con lo que se presente al exterior.

Aunque en la mayoría de las casas con diseño tradicional, está separada del comedor, hay ocasiones en que por espacio, la cocina no se puede aislar. ¿Cómo hacer entonces para que la presencia de artefactos y utensilios no se torne fatal? Para la chef solo hay una respuesta: priorizar.

“Sin duda una cocina en sí y un refrigerador, son elementos básicos, pero todo el resto se puede organizar, definiendo qué es lo que más vas a usar. Para mí por ejemplo, porque es una herramienta de trabajo, y porque la siento fundamental, la batidora es algo que no dejaría fuera. Todo el resto de cosas de mayor volumen, se pueden seleccionar o guardar en mobiliario cubierto. Otro aspecto muy importante, es dejar un espacio cómodo sobre el cuál cocinar. Eso sí que es imposible de obviar”, cuenta Valentina, y enfatiza en la necesidad de que el espacio que se destine para esta labor sea cómodo y agradable. “Para mi cocinar lo es todo. Es meterme en un mundo sin pensar en lo demás, y poder trasmitir mi amor y cariño en cada cosa que hago. Por eso no hay sitio más importante que el que me permite desarrollarlo a cabalidad”, comparte.

La reina de la vida en comunidad

Dadas las emociones que pueden aflorar cuando existe una verdadera conexión con el lugar, otro consejo para tomar en cuenta, previo a la decoración, es intentar hacerse parte del sector que se utilizará para cocinar. A diferencia del resto de la casa, que bien puede seguir un estilo validado por diferentes gustos, para los amantes de la buena mesa, este espacio debe estar profundamente conectado con los dueños del hogar.

Tal como en la Antigua Roma existían cocinas comunales, hoy en día, aunque entre mucho menos metros cuadrados, este sitio de la vivienda sigue siendo también un punto de encuentro. De hecho, en muchas casas se sigue aplicando el concepto de “comedor de diario”, que posiciona a la cocina como escenario de desayunos, meriendas, y en algunos casos almuerzos familiares.

Precisamente por el valor que se da a lo que de ella emana, es que los especialistas aconsejan pensarla como un espacio íntimo y con personalidad, y ya sea abierta o cerrada, amplia o pequeña, moderna o vintage, lo importante es darle el lugar que merece, considerándola el epicentro de la vida familiar.