Josefa Bustos: “Sólo un barman conoce tantas historias como un periodista de prensa”.

Por Camila Morandé G.

Con 27 años, Josefa Bustos ya ha recorrido un largo camino. Periodista, animadora de eventos, eterna viajera, modelo e incluso ganadora de concursos de belleza. Hay pocas cosas que no hace bien. Es su perfeccionismo y compromiso en todo lo que se propone lo que la ha llevado a ser el rostro ancla de Canal 13 Concepción.

Nació en La Serena, pero su infancia se alternó entre varias ciudades debido al trabajo de su padre. A Concepción llegó en 2001, cursando sus años escolares en el Colegio Concepción de San Pedro de la Paz, del que guarda los mejores recuerdos. Reconoce que siempre tuvo mucha personalidad y fue aquello lo que la motivó a querer estudiar teatro desde muy niña; sin embargo, su decisión cambió poco antes del salir del colegio. Por aquella misma época, con apenas 17 años, fue elegida como la representante de Chile en el concurso Look Cyzone 2008.

Sin cansarse de los triunfos, ganó la excelencia académica cuatro de los cinco años que duró su paso por la Universidad del Desarrollo y hoy es la única mujer en un equipo de más de una decena de hombres. ¿Sus máximos sueños? Comprar su propia casa, conducir un programa de viajes y seguir siendo una periodista en la que la gente crea. ¿Consejos para sus colegas? Dar todo de sí en lo que llevan a cabo y jamás perder la humanidad ni el factor sorpresa, pues el periodismo se hace por y para las personas.

Película: Más allá de los sueños.

Serie: Grey’s Anatomy.

Comida: Pastas. Fetuccini Alfredo, particularmente.

Destino: Brasil. He estado como cinco veces allá y nunca me voy a cansar.

Moda: Pantalón negro, porque sirve para cualquier ocasión, es versátil y estiliza.

Libro: 1984, de George Orwell.

Deporte: Capoeira y trekking al aire libre.

Perfume: “Be Delicious verde, de Donna Karan”.

Objeto infaltable: Mi celular, porque gestiono todo a través de él.

Mascotas: Un Labrador que se llama T.E.O, sigla de Te Encontré En Octubre. También está Taza, un gato al que le falta una orejita. No es mío, pero vive en mi condominio y tiene mi corazón para siempre.