Protección e hidratación

Invierno: ¿enemigo o aliado?

Independiente de cuánto se simpatice con cada una de las estaciones, y que haya quienes por sobre todo se declaren “inviernistas”, es poca la incidencia que puede tener esa elección con la que toma por si sola la piel, porque si hay una estación que la hace pasar apuros, comienza precisamente con la llegada del frío. Pero ánimo, ¡la batalla no está perdida!

Por Gabriela Bustos P.

Aunque a simple vista parezca ilógico, es en invierno cuando la piel sufre con más frecuencia resequedades, como principal efecto del viento, la lluvia, la humedad y por sobre todo el frío. Por ende, debido a la mayor sensibilidad que afecta a la epidermis, el rostro requiere cuidados especiales, que por desconocimiento o falta de tiempo, muchas veces no se dan.

Si bien el cuerpo humano está acostumbrado a adaptarse a los cambios, existen algunas limitaciones que le prohíben pasar sin problemas del calor al frío o viceversa. Una de las mayores complejidades la enfrenta la piel, que dada su exposición, incurre en cambios fisiológicos ligados a la termorregulación. “Esto pasa porque el frío causa una vasoconstricción de los capilares de la piel, que hace que se contraigan y haya una menor irrigación, entonces va a llegar menos oxígeno y nutrientes a la célula de la epidermis, que es la capa de células más externa de la piel, lo que a su vez va a producir que haya un retraso en la renovación de las células”, explica la Bioquímico Natalia Pettinelli.

Como efecto de esta acumulación de células muertas, se genera una sensación de tirantez, que deja la piel visiblemente apagada. “Como tenemos una capa de células muertas, ésta impide que haya una buena secreción sebácea que es la natural, y que tiene por objetivo nada más y nada menos que lubricar y nutrir la epidermis. Pero como existe en cambio esta acumulación provocada por una menor irrigación, lo que resulta es más bien una piel seca y mucho más sensible en invierno”, cuenta la especialista, y agrega que además estos cambios se ven potenciados por las diferencias de temperaturas a las que se expone el cuerpo, cuando por ejemplo, de estar recibiendo directamente el frío, pasa a un recinto cerrado con calefacción o aire acondicionado. Este factor, según detalla, provoca cambios en la vasoconstricción mencionada, afectando indudablemente la regulación natural con que cuenta la piel.

Los resultados más notorios ante esta problemática, son la sequedad, el aumento de rojeces, o la aparición de grietas e irritaciones, y aunque pueden afectar a todo tipo de piel, tienen efectos mucho más notorios y delicados en aquellas que se caracterizan por su sensibilidad.

Tal como menciona la profesional, uno de los efectos más nocivos dice relación con la exposición constante a ambientes calefaccionados, con poca humedad. Por eso, además de los consejos usuales que se dan llegada esta época, relacionados principalmente con las características de abrigo pensando en distintas capas, existe una serie de cuidados simples que favorecen el cuidado del cutis durante estos meses.

“En términos generales, uno de los consejos fundamentales es considerar una limpieza diaria de la piel, y sobre todo, una hidratación profunda. Esto último es vital porque va a generar una barrera que la proteja y disminuya los efectos que ocasiona el viento y el frío. Recordemos que la piel es una barrera de protección que tenemos ante agresiones externas. Entonces la hidratación en invierno es tan importante como en el verano. Y tal como aconsejamos allí, ahora también es necesario que se ponga en marcha antes y después de la exposición a estos agentes. Otra cosa que no podemos descuidar es el uso de protección solar todo el año. Es algo muy importante y repetido, pero cuesta que se tome consciencia al respecto”, manifiesta la especialista.

En cuanto a la hidratación, Natalia recomienda considerarla también en el aspecto nutricional, aumentando el consumo de alimentos como frutas y verduras, que se caracterizan por su alto contenido en agua. Otra opción aconsejada por especialistas, es priorizar el consumo de líquido, pero evitando las bebidas muy calientes, así como el exceso de alcohol.

¿Cómo proteger la piel en invierno?

Si el caso es más crítico, y cada año aparecen los mismos malestares, entonces significa que es hora de comenzar a poner en práctica una serie de cuidados simples, que detallamos a continuación.

Limpiar la piel: Como si se tratara de un mantra, es fundamental considerar esta limpieza al comenzar y terminar cada día, poniendo especial énfasis en el rostro, cuello y escote, que acostumbran a ser los sectores más expuestos, y por ende, más afectados.

Utilizar una crema hidratante: Tal como aconsejan los especialistas, es necesario humectar y crear una barrera de protección. Es un plus si la crema escogida tiene además algún antioxidante o aporte vitamínico que reduzca los efectos de radicales libres.

Velar por la correcta respiración de la piel: De la mano del enunciado anterior, es importante considerar que la crema escogida forme una película que permita la respiración normal de las células, y que por otro lado, impida la evaporación del agua.

Cuidados especiales durante la noche: Aprovechar las horas de sueño para que algún agente colaborador trabaje en la piel, se convierte en una excelente oportunidad. Por eso el consejo es buscar la recomendación de un profesional para elegir la loción, crema o suero perfecto.

Utilizar filtro solar siempre: Considerar su aplicación durante todo el año es prioritario para mantenerse sano y protegido. Por ello, dadas sus características, no hay alternativa tan completa que le reemplace.

Evitar cambios bruscos de temperatura: Puede parecer complejo, pero basta poner ojo en un par de ocasiones, para convertir esta precaución en un hábito, que deben incorporar especialmente quienes tengan tendencia a la rosácea.

Beber agua: Como hemos insistido desde un comienzo, la hidratación es prioritaria. Por ende, además del consumo líquido directo, también es muy favorable potenciarla con la incorporación de frutas y verduras a la dieta.

Maquillaje adecuado: Además de que se recomienda no innovar mucho respecto a nuevas técnicas de maquillaje cuando la piel atraviesa una crisis, hay que tener especial atención con la calidad de éste, y con la necesidad imperiosa de escoger productos para pieles sensibles cuando sea el caso.

Utilizar mascarillas: Aunque no como una práctica diaria, si es aconsejable utilizar algún tratamiento una vez por semana, especialmente para proteger sectores como el párpado, que suelen quedar fuera de la protección rutinaria.

Cuidado de labios: Tal como el rostro, los labios sufren duras consecuencias tras los efectos del clima. Por eso la recomendación es exfoliarlos y mantenerlos hidratados cada vez que sea posible.

A pesar de que no existe garantía de que solo siguiendo estos consejos de especialistas, la piel esté protegida durante todo el invierno, sí es un hecho que funcionan como prevención ante la serie de males que pueden aquejarle. Si en cambio, la resequedad, rojeces, y tirantez persisten durante periodos extensos, lo más óptimo es visitar a un dermatólogo que proporcione una solución médica sostenible.