Ignacio Trucco es multifacético por decisión. Realiza una serie de actividades siempre vinculadas al deporte y ahora además se da tiempo para compartir con su familia. Con sólo 33 años, este ingeniero comercial de la Universidad del Desarrollo tiene las habilidades suficientes para complementar todas las facetas que lo hacen feliz.

Su familia lo impulsó a practicar deporte desde muy pequeño, una herencia que él también quiere transmitir a su primer hijo. Después de transitar por varias disciplinas, reconoce que el fútbol es su preferido. Como buen competidor, ahora se prepara para enfrentar desafíos en lo personal y deportivo.

¿Cómo se inició tu relación con el deporte? Hasta antes de casarme vivía a dos cuadras del Estadio Español. Mi papá jugaba fútbol y era campeón nacional de lanzamiento de la bala, y mi hermano mayor también era deportista,  entonces, desde los cinco años empecé a entrenar. Primero fue basquetbol,  siempre jugué fútbol en el colegio, y a los doce partí con tenis, gracias a ese deporte llegué a ser diez de Chile en categoría menores. El estadio

A los cinco años descubrió su pasión deportiva, la misma que permitió que triunfara como seleccionado nacional de pelota vasca. Además, emprendió con el proyecto Somos Fútbol y actualmente está a cargo de la Jefatura de Deportes del Estadio Español. Una vorágine marcada por una misión muy particular: vivir la paternidad gracias a la llegada de Raimundo.

Español era como el patio de mi casa. Desde los quince años me dediqué completamente al tenis y después  jugué fútbol en la selección de la universidad.

También tienes logros en pelota vasca, ¿cómo descubres ese deporte? Desde 2002 practico pelota vasca,  un año después comencé a competir como parte de la selección nacional. Un grupo de ex tenistas fundamos la selección y representamos a Chile con financiamiento de la Federación, acá es un deporte muy selectivo y eso no pasa en otros países. El máximo logro fue obtener medallas de oro en los Juegos  Bolivarianos de Lima 2013, además del quinto lugar en un mundial de frontenis el año pasado.

¿Y con esa capacidad para practicar tantas disciplinas, pensaste en el deporte como una profesión? En 2006 me llamaron de la rama de fútbol de la Universidad de Concepción, porque habían escuchado que era bueno, pero estaba lesionado, así que no pude ir y asumí que había pasado mi momento. Mis papás también tuvieron la duda de si podía seguir con el tenis, pero nunca mostré tanto interés por ser profesional. Ahora me arrepiento un poco,  por último por no haberlo intentado, si me iba mal no perdía nada.

Finalmente te decidiste por la Ingeniería Comercial, ¿cómo se relaciona eso con tus trabajos de orientación deportiva? Se relaciona muchísimo. Aplico harta gestión, tengo relación con los socios,  veo el lado humano y es todo bien dinámico, entonces hago el trabajo que me hace feliz y le doy otra visión al cargo y a las funciones que desempeño.

Además de tu cargo en el Estadio Español te aventuraste con Somos Fútbol, ¿Cómo nace esa iniciativa? Junto a mi hermano y dos socios emprendimos “Somos Fútbol” en 2012, es un proyecto de arriendo de canchas y de gestión de ligas en San Pedro de la Paz. Lo creé porque estaba aburrido en un trabajo de ese entonces, así que renuncié y formé lo que en ese momento se llamó Grandes Ligas. Todo partió en el Deportivo Alemán y le tomamos el gusto al emprendimiento. Nos fue bien, a mí me llamaron para administrar el Estadio Municipal de Concepción, y luego me ofrecieron  estar a  cargo de la Jefatura de Deportes del Estadio Español, donde me desempeño actualmente. Yo feliz de estar siempre vinculado al deporte y de rentabilizar los proyectos en los que participo.

“hago el trabajo que me hace feliz y le doy otra visión al cargo y las funciones que desempeño”

¿Y cuán importante ha sido tu familia en estos desafíos? Es fundamental. Desde niño mis papás me apoyaron, además, el vivir cerca de un centro deportivo me ayudó mucho.  Luego me casé y mi esposa me conoció siendo deportista, por eso, no ha sido impedimento para seguir practicando actividades que, a veces, se traducen en jornadas súper largas de entrenamientos. Soy papá hace tres meses, mi hijo se llama Raimundo, por eso trato de estar lo más presente posible.

¿Y cómo enfrentas el desafío de la paternidad? Soy cien por ciento feliz, más ahora que formé una familia. La idea es siempre darse el espacio para estar con ellos. Mi horario de trabajo es más bien flexible, por eso espero que cuando Raimundo esté más grande pueda entrenar y yo llevármelo en las tardes de vuelta a la casa. Este año va a ser mi primer día del padre, mi hijo nació el 30 de marzo, así que es emocionante.

¿O sea que el deporte es trabajo, pasión y pasatiempo? Sí, porque con el deporte te olvidas de todo, aunque desde que trabajo en el Estadio Español lo veo desde otra perspectiva. Antes era solo disfrutar,  pero ahora estoy pendiente de todos los detalles para que los socios se sientan cómodos,  lo bueno es que siempre se trata de pasarlo bien y de disfrutar con los amigos. Mis grandes amigos son de los grupos de tenis o fútbol de cuando era niño.

¿Cuál es tu desafío para este 2015? Mi desafío para este año en lo profesional es la organización de los Juegos Hispánicos de noviembre. Es una instancia en que nos juntamos todos los Estadios Españoles de Chile y tenemos competencias de todos los deportes. Es bien entretenido, además participo como competidor desde que tenía siete años, así que tener la oportunidad de organizarlo es fantástico.

Y en el ámbito deportivo, en este minuto no hay proceso de pelota vasca, lo próximo es el Mundial de Barcelona en 2018, así que bajamos las revoluciones con la selección, aunque igual nos hemos mantenido entrenando.