En un universo en que la agricultura tradicional ocupa sustancias químicas y métodos de producción industrial que destruyen el medio ambiente, hay un alza por la creación de huertos orgánicos; espacios diseñados en plena urbe y que destacan por sus prácticas respetuosas con el entorno.

La primera aparición de huertos metropolitanos se identifica en Japón en la década de los 60, con el nombre de teikei. Dicha tendencia se extendió por Alemania, Suiza y Austria; ya hacia 1985, en Estados Unidos se crearon los CSA (Community Supported Agriculture), los que proliferaron principalmente en Nueva York como una respuesta a lo difícil que resultaba acceder a una alimentación de calidad ausente de pesticidas.

Es en este escenario en que los eco-barrios resultan valiosos, porque funcionan como una solución integral que logra contribuir a muchos de los problemas propios de la ciudad moderna y sus múltiples demandas.

Si lo llevamos a la actualidad, hay que indicar que la comida orgánica escasea en nuestro país, por eso, adquirir uno de estos alimentos resulta todo un desafío. Tal situación radica en las pocas posibilidades de ir al campo en busca de cultivos naturales o el nulo conocimiento por parte de la población a la hora de sembrar sus propias hortalizas.

Sin embargo, tener un huerto en casa resulta más sencillo de lo que parece, y para echar a andar tal iniciativa existen una serie de pasos sencillos al momento de crear tu espacio de cultivo

Antes de comenzar con este proyecto agrícola, hay que tener presente que no es necesario una gran extensión de terreno, incluso en un espacio reducido se pueden tener plantas como orégano, menta, cebollines o incluso tomates.

Lo primero es elegir una zona que reciba sol la mayor parte del día.  Asimismo, se deben evitar los lugares sombríos y en lo posible percatarse que el terreno esté protegido del viento. Tras la elección del sitio, se debe despejar retirando piedras, palos, hierba y objetos extraños que obstaculicen la siembra.

Además, se sugiere regar la granja un día antes de comenzar a trabajar. Una vez labrada y limpia la tierra, extiende una capa de 5 a 8 cm de abono orgánico (estiércol o compost), posteriormente se deben trazar los surcos en la tierra donde irán las hortalizas.

Elección de las plantas

Se recomienda acceder a los cultivos de 60 días, como por ejemplo las lechugas,  arvejas verdes, pepinos y el cilantro. Aunque también hay algunos como los rábanos que sólo necesitan 30 días para ser cosechados, los cuales se pueden sembrar durante todo el año.

Cuidados que se deben tener

Las plantas no pueden estar expuestas a temperaturas por debajo de los 4 grados. Además de vigilar que el PH se mantenga alrededor de 7, que es la medida que la mayoría de los vegetales de huerta soportan.

De esta forma se puede iniciar un vivero de manera fácil, cuyos beneficios se enumeran a continuación:

  • Alimentos saludables para todos

Al no aplicar químicos y utilizar fertilizantes naturales como el compost, se estará ayudando al planeta y también se protegerá a nuestra familia del consumo de productos tóxicos.

  • Cercanía con la naturaleza y sus procesos

Una huerta es una excelente opción para acercarse al mundo de los vegetales, donde resulta maravilloso comprender los ciclos de los alimentos que consumimos, valorando de mejor forma su proceso.

  • Regalos caseros

Resulta ideal llevar a un almuerzo familiar o junta con amigos algo de tu propia huerta.  Además de alegrar a todos, tal obsequio dará pie para conversar del cultivo casero que va en alza actualmente.

  • Sirve de terapia

La huerta puede convertirse en una terapia gratis y en casa. El contacto con la naturaleza, los aromas correspondientes a las distintas especies cultivadas, más la paz que entrega, harán que te mantengas ocupado y feliz.

  • Aumenta la biodiversidad

Con un lugar de cultivo se trae biodiversidad al planeta, se aumentan los espacios verdes, fructíferos y saludables. Aunque sea muy pequeña, siempre se sentirá la frescura en ella, sobre todo si está ubicada en medio de la urbe.

  • Disminuirán las compras

Si sabemos hacer que nuestra huerta sea eficiente, bajarán nuestras salidas a comprar frutas y verduras al mercado, gastando así menos dinero en estos alimentos.

  • Mayor conocimiento agrícola

Al tener nuestra huerta aprenderemos que no se da todo en todo momento, que existen períodos para sembrar y otros para cultivar cada hortaliza.