Sebastián Oyarzún Domic

Un maestro del esquí

A sus 37 años, el Tuto como le llaman sus amigos, está en continua capacitación, y es que este instructor de esquí y 2do a nivel nacional en esta disciplina, le gusta perfeccionarse para ser el mejor. Su vida la divide entre su pasión por el deporte blanco y el amor de su vida, su hija Filippa de 4 años. Asimismo, tiene un lado empresarial y con su pub 8 loco ha conquistado el Valle Las Trancas. Este ingeniero en Turismo está dispuesto a todo por hacer lo que ama.

Por Catalina Morgado C.

En un café de Concepción nos juntamos con el archiconocido Tuto Oyarzún. Desde la Básica es conocido por ese apodo y no lo soltó más. El instructor de esquí y esquiador profesional, José Sebastián Oyarzún Domic, nos cuenta cómo disfruta de su vida haciendo lo que le gusta y de la travesía que hace año a año en busca de la nieve, su gran placer de la vida.

Su tiempo se divide entre las clases de este disciplina que desarrolla en Nevados de Chillán, sus actividades con la escuela nacional de instructores y cuidar de su Filippa, que para él es lo más importante.

Este angolino no sólo es instructor profesional, sino que también es conocido en este deporte por su destacada participación en competencias a nivel nacional e internacional, posicionándose 2do en Chile y 4to a nivel mundial.

El Tuto nació un 21 de octubre de 1980 en la ciudad de Angol, pero pasó gran parte de su infancia en Concepción, específicamente en San Pedro de la Paz. Allí vivió en una casa, que él describe como fabulosa, porque tenía un amplio patio donde podía hacer todas sus travesuras con sus hermanas Verónica y Catalina.

Este esquiador es el hijo del medio del matrimonio formado por el médico oftalmólogo Mario Oyarzún y la pediatra Maritza Domic, quienes, según Tuto, lo apoyaron incondicionalmente en todas sus aventuras de vida y profesión.

En la casa de San Pedro, el Tuto disfrutó de su infancia, cuenta que jugaba con los niños del condominio y que le encantaba su patio porque parecía que viviera en una parcela, “ese lugar era increíble, tenía mucho pasto, árboles frutales, piscina, una cama elástica donde entrenaba, hartos animales y perros”.

Rememora que a sus papás les encantaba viajar a todos lados, conocieron muchos países y les fascinaba acampar, “nos llevaron a todos lados. Recuerdo que me gustaba un camping que estaba cerca de La Serena en el cual éramos más libres, teníamos chipe libre e íbamos a la playa. Salíamos por 2 semanas”.

Jugaba harto a la pelota, recuerda que con sus vecinos hacía partidos y el patio se transformaba en el lugar ideal para entretenerse con una buena pichanga.

Siempre fue deportista, el fútbol le encantaba, pero también practicó básquetbol, voleibol y atletismo, era convocado a distintos deportes por su gran altura. Alcanzó 1.86 en 1º medio.

El fútbol realmente le gustaba, jugaba harto, pero tuvo que dejarlo por las lesiones. Cuenta que le pegaban muchas patadas y eso le provocaba dolencias en las canillas, lo que le significaba no poder esquiar.

Amor por la nieve

Llegó al esquí por casualidad…tenía 10 años -lo recuerda perfectamente- y estudiaba en la Alianza Francesa de Concepción, estaba en 5º año y los llevaron 1 semana a Antillanca (Puyehue- Región de Los Lagos), específicamente a esquiar, y bueno, aquí comenzaron los primeros pasos del Tuto.

Entre tanta actividad en Antillanca, no tenían mucho tiempo para dormir, por lo que Sebastián andaba con cara de sueño todo el día, por lo que sus amigos lo apodaron “Tuto”.

“Estaba en la cancha de novicios, que es la más básica, empecé a agarrar velocidad y me tuve que tirar para el lado. Esa fue mi primera experiencia. Tuvimos clases colectivas. Ahí nos arrendaron el equipamiento, alojamiento y tickets, todo incluido”, recuerda con cariño el Tuto.

Después de este primer acercamiento, pasarían varios años hasta que se reencontrara nuevamente con este deporte. Sucedió cuando su hermana mayor convenció a su papá de ir a practicar esta disciplina, y obviamente Sebastián enganchó. “Nos llevaron a esquiar y comenzamos a ir todos los fines de semana a Nevados de Chillán. Me empecé a hacer adicto, ¡quedé pegado en el esquí y no pude parar nunca más!”.

Sencillamente no le costó nada aprender, tenía un talento innato para esta práctica deportiva, y apresuradamente empezó a participar de las competencias de esquí. “Fui bien rápido para aprender, me gustó la adrenalina y la supe manejar a favor. Al año ya estaba saltando y a los 2 esquiaba por todos lados. Poco tiempo después estaba andando muy fuerte hasta que a los 20 años hice el curso de instructor de esquí, y tras esto, realicé uno de freestyle, fui haciendo muchas capacitaciones y a la vez, compitiendo, lo hice harto hasta el 2008. Ahí decidí retirarme para entrenar a los niños, enfocarme en ellos y en su aprendizaje más que en mí mismo”.

Lo mejor de todo es que el Tuto siempre se sintió apoyado por sus papás desde el comienzo de su carrera, no sólo fueron un soporte familiar, sino que también económico, lo que lo ayudó a desarrollar la pasión de su vida.

Este joven inquieto terminó sus estudios con exámenes libres, porque estaba continuamente pensando en esquiar, tenía 18 o 19 años y eso era lo que ocupaba sus pensamientos permanentemente. “Estaba con el bicho en la sangre ¡mal! En clases miraba por la ventana y sabía que hacía frío y, por lo tanto, había nieve, y no sabía por qué estaba perdiendo mi tiempo sentado en una sala, eso me pasaba. Entonces terminé con exámenes libres y viviendo arriba (en Nevados), ahí me picó el bichito, terminé el colegio y fui a la universidad y también hice los cursos de instrucción de esquí”.

Igualmente estudió 2 años de Ingeniería Civil Industrial en la Universidad del Desarrollo, pero después surgió una oferta más tentadora, continuar Ingeniería en Turismo en Pucón. Y tras esto otra aún mejor, ser instructor de esquí.

“Nunca lo pensé y simplemente pasó el de dedicarme al esquí, yo sabía que con el tema de la universidad igual me iba bien pero no me veo sentado en una oficina”, cuenta sonriendo Sebastián.

Mientras estudiaba continuaba compitiendo, llegó a ser el número 2 de Chile e iba a distintas competencias en el extranjero donde igual destacaba en sus presentaciones. Muchas de ellas eran en salto por lo que el Tuto tenía que demostrar todos sus conocimientos acrobáticos, “aprendí de puro mono, sin profesor, nada, a puro porrazo no más”.

El Tuto rememora esos momentos en los que participaba de esos retos “gané algunas competencias nacionales e internacionales, lo más cerca fue 4to lugar, eso fue en Andorra, y las otras veces en Chile. Ahí me di cuenta que no puedes vivir de eso, porque el premio era una medalla, un equipo de música o 200 lucas, y al final lo que vas invirtiendo versus lo que rescatas no da”.

¿Cuál fue la competencia más complicada para ti?

Las de Andorra eran las más competitivas porque el nivel estaba muy alto. Ir de Chile para el extranjero es diferente, los saltos eran gigantes, y la exigencia era alta, era complejo. Cuando competía acá estaba más tranquilo, más relajado, porque el nivel no era tan alto, y lo bueno es que éramos muchos amigos, en el fondo lo pasábamos muy bien. Allá estaba con miedo, asustado, y no conocía a nadie.

¿Esta disciplina es muy costosa?

Sii, por suerte, tengo auspiciadores (Wetfly, Spy, Armada, Kaya unite) y eso me ayudaba a que no fuera tan caro. Unas botas pueden costar 400 lucas, unos esquís 700, ahí sigues con ropa, y todo lo demás, empiezas a sumar y es mucha plata.

Entonces, ¿cómo lo hiciste en tus comienzos?

Mi papá era mi auspiciador. Mi primer equipamiento en esos tiempos, era menos caro que ahora, fue de al menos 1 millón. Pero sin incluir los tickets, ni los alojamientos, viajes, ¡imagínate! Cuando compites, tienes que viajar a otro lado, ahí es todo caro, transporte, ¡todo! Ahí me fui dando cuenta de que, aunque sacara los primeros lugares no ganaba plata, no era sustentable en el tiempo. Hasta el día de hoy peleo para ayudar a los niños, muchas veces conseguimos auspicio para que puedan despegar porque es difícil. Lamentablemente, ¡todo es fútbol! Estamos solos contra el mundo.

El Tuto se ríe al recordar sus lesiones de esa época, y rememora anécdotas bastante complicadas, “una vez que estábamos compitiendo me pegué en la cabeza, andaba con casco, como siempre, y perdí la memoria. Todo el rato le preguntaba a mi amigo qué había pasado y él, con toda la paciencia del mundo, me explicaba que en el primer salto me había caído, ah bacán le respondí. Pasaron 3 minutos y le decía ¿qué me pasó? Estuve casi un día así, estábamos en El Colorado en una competencia”.

Este deportista angolino confiesa que tiene muchas lesiones, pero que ellas no han sido impedimento para continuar haciendo lo que más le gusta. “Me quebré el tobillo. Estaba haciendo unas fotos para una revista de Brasil, me equivoqué en leer el terreno y caí, en realidad, volé más de la cuenta, y aterricé sobre una piedra, me quebré el tobillo en 5 pedacitos.  Ahí me tuve que operar. Tengo miles de lesiones, plaquitas de titanio en el malar y 50 corchetes en la pierna. Igual me recuperé de todas las lesiones. Nunca he pensado que eso me va a frenar, lo que no te mata te hace más fuerte”.

A los 20 años se decidió a estudiar en la Escuela Nacional de Instructores de Ski de Chile, con lo que se pudo acreditar para realizar clases en distintos centros de esquí del país y de forma particular. Tras este logro, se fue a buscar trabajo a Andorra, y obviamente a esquiar.

“La primera experiencia que tuve igual fue loca. Me fui con los esquíes al hombro, una tarjeta de crédito e iba a la nada. Fue en el 2000, cuando tenía 20 años, hice el curso de instructor, en septiembre lo pasé, en noviembre me estaba yendo a Andorra, porque yo sabía que allá había harto trabajo y buenas lucas. Me fui y llegué a Barcelona a la casa de un amigo, después viajé a Andorra a entregar mi cv a los centros de esquí. ¡Nadie me respondía! Estuve 1 semana en Barcelona y no sabía qué hacer. Pensé: filo tendré que ir para allá (Andorra). Tomé un bus, sin saber para dónde iba, y conocí a 2 neozelandeses, como pudimos nos logramos comunicar. Ellos me apadrinaron y los seguí al pueblo de Arinsal. Me presentaron al director, me hospedé con ellos y arrendamos un depto, volví al centro de esquí y me dieron la pega. ¡Ya tenía donde alojar y trabajo, estaba todo bien!¡ El camino me llevó para allá!

En ese lugar estuvo 8 años trabajando, aprovechaba el término de temporada de esquí de Chile y se iba inmediatamente a Andorra, estudiaba y laboraba, todo al mismo tiempo.

El Tuto compitió hasta el 2008, en ese año tomó la decisión de no participar de más competencias. “En ese tiempo me retiré, en la última competencia quedé primero en El Colorado. Ese mismo año en Nevados de Chillán también quedé primero, en La Parva quedé 3ero, todo el 2007 estuve lesionado y fui jurado de las competencias”.

En esa época el Tuto se dio cuenta de que a pesar de que su progresión y aprendizaje fue rápido, a nivel mundial iba muy lento, por lo que decidió dedicarse exclusivamente a las clases y esquiar.  “Para ser un profesional tendría que haber empezado a los 4 años. Yo aprendí a los 13 en vez de los 3. Entonces pensé ¿sigo mirando hacia mí?, y no sabía qué es lo quería realmente, porque implicaba viajar harto, lesionarse, y ahí decidí irme por otro camino, uno en el que siempre había estado, que era ser instructor de esquí. Empecé a entrenar a los niños que tenían potencia y comenzamos a sacar campeones. Ahora me dedico a eso, a trasmitirles mi experiencia”.

Negocios

Además de estar ligado a la nieve, Sebastián ha irrumpido en otros ámbitos y uno de ellos son los emprendimientos. Ha tenido diversas oportunidades para desarrollar negocios del rubro gastronómico. Una de sus primeras experiencias fue en Concepción, allí a pasos de la Plaza Perú, se instaló con Green Bar y posteriormente, tuvo el Ocho Loco en Pedro de Valdivia, en Pucón igualmente incursionó en los negocios, también tuvo un pub.

En la actualidad, está empeñado en sacar adelante al pub 8 Loco ubicado en el corazón del Valle Las Trancas. “Hace como 5 años me ofrecieron un local para arrendar y no sabía qué hacerlo, vi la oportunidad y lo arrendé, no sabía ni pa qué. Le compré camarotes y lo hice una cabaña, y cuando lo tenía listo para arrendar, me gané un Sercotec que era para hacerlo un restorán, para implementar la cocina, así que al final lo armé como pub y se llama 8 Loco”.

“No era real, era un sueño, eran 2 millones y algo, lo que era perfecto para hacer la cocina, para el extractor y la plancha. Me lo gané y cambié el rubro al tiro. Está ubicado en el centro de Las Trancas”.

¿A qué se debe el nombre?

Es un juego de cartas que hay, y también se relaciona con que tenemos hartos juegos: taca taca, pin pon, cacho, la idea es que sea un lugar donde te vayas a entretener y no sólo ir a tomarte un trago.

Familia

Además de su pasión por la nieve y su preocupación por los negocios, Sebastián se hace el tiempo si o si para Filippa, acomoda todos sus horarios para estar con ella. Hace 1 año que vive en el departamento en Nevados de Chillán, pero tiene uno en Concepción igual por el colegio de su hija.

“La Filippa nació hace 4 años, y empezó a vivir harto conmigo en Nevados. De hecho, el año pasado estaba en un jardín aquí (Concepción) y en Las Trancas, así podía aprovechar de estar con ella”, cuenta el Tuto.

Relata que ambos comparten el gusto por la nieve e incluso comenta que este año quiere que comience a esquiar. “La he subido en andariveles, la he llevado en mi pecho y va gritando todo el rato, le fascina”.

Simplemente le gusta estar con su hija y compartir sus aficiones con ella, en su tiempo libre está encargado 100% de Filippa, “sale del colegio y estoy toda la tarde con ella, cuando está en clases o duerme trabajo en mis proyectos, la mayoría son en computador. Le quiero dedicar harto tiempo a ella. Mi misión en la vida es criarla y ayudarla”, concluye emocionado.

¿Te gustaría que ella siguiera tus pasos?

No, es muy peligroso y muy caro. (se ríe)

Su familia también ocupa un lugar muy importante en su vida, ahora más que nunca, después de la enfermedad que le diagnosticaron hace 3 años a su papá. Mario padece de ELA, un trastorno que afecta la función de nervios y músculos, el mismo que tiene Stephen Hawking, por lo que tuvo que trasladarse a Santiago, donde es cuidado por enfermeras y está cerca de centros asistenciales. Una decisión muy difícil porque le gustaba mucho Concepción.

“Fue súper complicado. Mi papá tuvo un paro cardiorespiratorio, y justo mi mamá, como es médico, le salvó la vida, le hizo las maniobras de resucitación. Con esto, nos dimos cuenta que en Concepción falta mucho en cuanto a empresas que se preocupen de prestar asistencia, así que lo tuvimos que llevar de una oreja a Santiago, porque mi papá no se quería ir, ¡obvio! Mis hermanas ahora están más tranquilas porque lo pueden ver. Además, estamos yendo todos a terapia para entender un poco el cuento, porque es difícil tener una persona al lado que tú sabes que está lúcido pero que no se puede mover, que no hay comunicación. Ahora está ocupando un programa nuevo, que es un computador que lee los ojos, y hace el efecto del mouse, así se puede comunicar perfecto con nosotros”, relata emocionado Sebastián.

Futuro

El Tuto está en constante movimiento, buscando la nieve, organizando sus cursos, el pub, y su tiempo con Filippa, aparte de todo esto, ya está creando nuevos desafíos para este 2017 y otros un poco más a largo plazo.

“A corto plazo, tengo el campeonato mundial de ski fuera de pistas, que por primera vez se va a hacer en Chile, en Nevados de Chillán, Antillanca y Corralco, y me contrataron para ser juez de las competencias. Tengo que ir para allá, en cada lugar dura 4 días. Es una competencia importante porque es parte de las clasificaciones para el mundial”.

¿Algún otro proyecto personal por ejemplo?

¡Si! Estoy terminando de pagar un terreno en Las Trancas, me gustaría construirme mi casa allí. Es un plan de acá a 2 años. Siempre mi proyecto ha sido vivir en ese lugar.

En cuanto al esquí, ¿crees que hay buenos exponentes en la zona y hay algún aspecto que mejorar?

Yo creo que hay exponentes, si lo comparamos respecto a otros países estamos atrasados. Faltan lugares de entrenamiento, carecemos de alguien que esté constantemente reclutando potencias que pueden desarrollarse en Chile, una persona que se meta a los clubes, falta ese reclutamiento. Además, el esquí lo hicieron demasiado exclusivo, por lo tanto, no hay mucha gente que se dedique a eso.

¿Haces lo que te gusta?

Si, y es lo mejor.

¿Pensaste que te ibas a dedicar a esto?

¡Nunca lo pensé! A la larga he ido haciendo lo que me gusta, sin darme cuenta he ido tejiendo mi camino. Hay muchos días que termino de trabajar, y lo hago con una sonrisa, y digo ¡qué estuvo bueno el día! Lo habría hecho gratis. Habría entrenado a los niños sin cobrar, y más encima lo hago bien.