RVU_Halloween_Velvet-20Cada 31 de octubre, al caer la tarde, es común ver en las calles a niños disfrazados en busca de golosinas. Si bien esta práctica extranjera es una de las festividades nacionales que más beneficia al comercio, sus detractores la consideran un rito oscuro, cuya influencia tratan de revertir.

En los países de cultura anglosajona o de herencia celta, la noche del 31 de octubre conmemora la víspera de la fiesta de Todos los Santos, denominada All Hallow’s Eve, que con el paso del tiempo fue cambiando hasta llamarse “Halloween”. Sin embargo, las celebraciones originalmente estaban dedicadas a Sanhain (Dios de los Muertos) y marcaban el fin del otoño celta y el inicio de una nueva vida. Por ello, la Iglesia Católica estableció esa fecha con el fin de desalentar las antiguas prácticas paganas.

La coincidencia cronológica de la fiesta pagana con la cristiana, hizo que se mezclara y confundiera, y al ser llevada a Estados Unidos por emigrantes irlandeses, adquirió elementos que incluyeron la creencia en brujas, fantasmas y monstruos. Así se propagó por el resto del mundo, y Chile no fue excepción, pues la “moda” comenzó en los años 80’, principalmente en los barrios altos de Santiago, y de a poco se extendió al resto de la sociedad.

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