Es una de las empresarias líderes a nivel nacional y pese a su larga trayectoria profesional dice
que continúa “adorando” la industria pesquera al igual que el primer día. Aquí cuenta su
historia.

Por Alejandra Jara

La carrera de esta trader y broker de harina y aceite de pescado se inicia 
a mediados de los años 70’ en Talcahuano cuando el rubro pesquero era eminentemente masculino. 
Ahí aprendió que la dedicación 24/7 y que el compromiso incondicional eran fundamentales en una industria incipiente, que ni remotamente esperaba convertirse en una potencia pesquera.

Era tal la pasión por su trabajo que jamás dudó en aceptar cualquier gestión que se le encomendaba, aún cuando fuera en el extranjero y eso significara dejar a sus hijos pequeños en casa a miles de kilómetros.

Aunque han pasado 38 años desde sus inicios en Pesquera El Golfo es enfática al
 manifestar que sigue “adorando» este rubro como el primer día. Así es como hoy continúa vinculada a esta industria a través de su propia compañía, “Gladys Romero S.A”, y es reconocida como una empresaria líder a nivel nacional.

En-Camio_nForjando carácter
 

Nacida en Puerto Montt, en una familia de 9 hermanos, nunca imaginó que dedicaría su vida casi por completo a la industria pesquera. Incluso resulta paradojal que sus más preciados recuerdos de infancia eran los paseos de cada domingo a Angelmó, junto a su padre y hermana menor, donde disfrutaba viendo a los pintores locales plasmar en tela los lanchones, carretones y a los isleños con sus productos de mar.

Gladys cuenta que desde niña siempre quiso ser secretaria y lo logró. En 1972 ingresó a estudiar secretariado bilingüe, y ya en el segundo semestre era una destacada taquígrafa español/inglés que dictaba clases en la misma universidad para alumnos de otras carreras y empresas. Era requerida en actividades del Senado y encuentros laborales. Éste fue su primer encuentro con el mundo laboral.

En un comienzo su plan era obtener un título en Chile y volver a
 Estados Unidos, país donde ya había vivido durante 7 meses. A inicios de los 70’ su padre, Administrador de la Aduana de Puerto Montt, tuvo la visión y el coraje -para esos tiempos- de enviarla en un programa de intercambio estudiantil al país del norte.

Cuenta que al principio la adaptación en Michigan no fue fácil porque el contraste cultural con Chile era tremendo. Lo anterior, sumado a la dificultad del idioma y la crudeza de un invierno que la recibió con 25 grados bajo cero. Sin embargo se sobrepuso a todo y siente que fue en esa experiencia donde su visión del mundo se amplió.
Al poco tiempo de salir de la universidad se casó y se radicó en 
Concepción. Más tarde, en 1976, entró a Pesquera El Golfo donde comenzó como Secretaria de Gerencia y al poco andar se convirtió en Jefa de Ventas.



¿Qué situaciones han contribuido a forjar el carácter con el que 
enfrenta la vida profesional?


Carácter y disciplina tuve siempre, y eso ha sido fundamental en mi vida. A los 21 años estaba completamente inserta en un rubro masculino y decreté que si no trabajaba “como hombre”, según el concepto de esos tiempos, no me ganaría el respeto y admiración de mis jefes y pares.
El machismo profesional ha existido siempre, pero hice un arduo trabajo para romper con el prejuicio, y por eso no dejo de reconocer que mis logros se los debo no sólo a mi infinita entrega y perseverancia, sino también a grandes hombres que confiaron en mí y me dieron la oportunidad de avanzar.

¿Quiénes fueron esos “grandes hombres” que confiaron en Ud.?


-Sin dudas don Walter Stengel, quien fundó Pesquera El Golfo y fue mi primer jefe. Él siempre supo delegar en mí grandes responsabilidades. Luego, cuando se produjo el cambio de administración, tuve el privilegio de trabajar con el
 grupo Santa Cruz-Yaconi, quienes no sólo me confirmaron en mi cargo y validaron mi experiencia, sino también
 fueron un apoyo fundamental cuando decidí independizarme.
No puedo dejar de mencionar, que desde el otro lado de la vereda -refiriéndome a mis proveedores y clientes- he tenido la fortuna de 
trabajar con hombres de «excelencia» en lo personal y profesional.
Al poco tiempo de ingresar a la empresa le encomendaron una 
importante responsabilidad…

-La primera vez que me tocó realizar una gestión importante para Pesquera El Golfo fue en el Banco Interamericano de Desarrollo. Partí con la misión de pedir un préstamo para construir una
 Planta de Congelados que hasta el día de hoy se ubica en Colón # 2400 de Talcahuano. -Tenía 26 años y caminaba por las calles de Washington D.C. con mi “carpetita de cartón azul”
en la mano, siempre muy segura de que me iba a ir bien, aún cuando era la primera vez que veía una cifra en dólares con “seis ceros”.
Gladys es una ferviente defensora de la “ley del máximo esfuerzo”. Si era necesario 
viajar o trabajar horas extra jamás se negaba. Tenía claro que si no lo hacía ella habían muchos esperando tomar esa oportunidad.
“Muchas veces fui cuestionada por anteponer lo profesional a lo familiar, pero creo que si volviera a vivir, lo haría todo igual, respecto al sacrificio y entrega… hay veces que la vida no te da 
otras opciones y yo tuve la madurez, para asumirlo”, sostiene.
Sin embargo, la empresaria aclara que “Hoy en día es más complejo el tener una familia 
y emprender”. Así ella espera que su hija Carolina pueda contar con el tiempo necesario para sus nietas Martina (5) y Colomba (2), y a la vez pueda desarrollarse plenamente en lo profesional.
En dos oportunidades ha sido reconocida como una de las “100 Mujeres Líderes de Chile” por Diario El Mercurio y Mujeres Empresarias. En este sentido, señala con cierta ironía que no podrían darle el premio a la “mamá destacada”, ya que por su trabajo perdió momentos importantes de la infancia y adolescencia de sus hijos Carolina y Hugo.
Fue a principios de los 90’ cuando sufrió lo que ella llama su “primer shock maternal” al enterarse que su hijo quería irse a estudiar a Alemania y su hermana pensaba seguirlo. “Entonces me di cuenta que los había vivido tan poco…» recuerda. Era la hora de tomar una difícil decisión: Dejar El Golfo para estar cerca de ellos.
“Estaba decidida, pero devastada 
al mismo tiempo” recuerda sobre esta época. Y pese a que tuvo momentos de debilidad respecto a su decisión, finalmente partió. Sin embargo, no se fue con las manos vacías. Llevó consigo su cartera de clientes de harina y aceite de pescado. Era un reconocimiento a su trayectoria, se lo había ganado.
Dice que aún le emociona recordar el momento en que don Jaime Santa Cruz y Alberto Romero Silva, Gerente General de la pesquera, se lo comunicaron. “Ahí está el ejemplo real de algunos de los grandes hombres que me han ayudado a llegar hasta acá”, enfatiza.
Traspasando experiencia

Han pasado 20 años desde que la empresaria dejó El Golfo e inició su propia empresa, pero aún recuerda como si fuera
 ayer cada detalle de este proceso.
 Hasta hoy su negocio base sigue siendo la harina y aceite de pescado, pero también ha incursionado en otros rubros: las aguas premiun con “Ice Swan”, proyecto que nació hace 4 años junto a otros socios; y el glamping con Adventur Camp. Un campamento nómade de lujo en el desierto de Atacama, el que ha tenido un lento caminar. También ha participado en el sector inmobiliario con proyectos a pequeña escala.
Su hija Carolina es parte de la empresa familiar como Gerenta General de “Ice Swan”. Se trata de agua embotellada con música clásica en su lugar de origen, la 
Patagonia chilena, y que es procesada bajo los preceptos del 
científico japonés Masaru Emoto, quien asegura que el agua tiene 
memoria y es sensible a los sonidos.
Desde celebridades como Madonna, Lady 
Gaga y Rogers Waters, a grandes personalidades del mundo político como Al Gore y los Presidentes participantes en la Celac-UE 2012, han disfrutado de este producto en sus visitas a Chile.
Gladys apasionada y trabajólica conoce al revés y al
 derecho cada detalle de sus diversos negocios. Ser aplicada está en su esencia.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar junto a su hija?
-Ha sido my gratificante. Carolina es Ingeniera Civil Industrial, lo que obviamente le da fortalezas que combinadas con mi experiencia se complementan. Aunque ella se reporta al Directorio de Ice Swan, mantengo un estrecho contacto con su gestión y me siento orgullosa de la forma en cómo está enfrentando su rol.

DSC04975-copy¿Cuál cree que es el legado que ha dejado a sus hijos?
-Traté principalmente de inculcarles responsabilidad. Ellos siempre me vieron trabajar mucho,
e incluso en una época les preocupó. Además les he transmitido el cultivar la seguridad en sí mismos. No ha sido fácil involucrarlos en mi vida profesional pero hoy veo a
 Carolina feliz y haciendo una gran gestión en “Ice Swan”. Por su
 parte, mi hijo Hugo, arquitecto de profesión y hoy piloto de
 helicópteros, también se siente realizado con lo que hace, y eso
 para mí es lo
esencial.

 



¿Piensa en retirarse en el corto plazo?



-No en el futuro más próximo, pues uno de mis desafíos pendientes es ver consolidado el negocio de las aguas. Como todo negocio, con características innovadoras como es el
concepto de Ice Swan, no se puede siempre avanzar al ritmo que yo estoy acostumbrada y suelo verme traicionada por la ansiedad.

-Pero como todo esfuerzo siempre tiene recompensas ya contamos con reconocimientointernacional. Este año seremos los auspiciadores 
oficiales de la Tennis Necker Cup, un exclusivo torneo organizado por el multimillonario Richard Branson, el que se desarrollará en
Noviembre en la Isla Necker que es de su propiedad (Islas Vírgenes
Británicas). Este evento cuenta cada año con la participación de los más grandes exponentes del tenis mundial y gran parte de la recaudación se destina a la Fundación de Rafael Nadal.

unnamed-copia

Sin embargo, la seguridad de decir que por ahora no piensa retirarse del mundo empresarial pierde un poco de fuerza cuando le nombran a sus nietas. Dice que trata de disfrutarlas al máximo, pero ningún tiempo es suficiente para vivirlas como quisiera. “Anhelo verlas crecer de cerca y que llegue el día en que puedan viajar con su Abu”, expresa.

Actualmente, en sus ratos libres, se dedica a recopilar fotografías para confeccionar 
un set de álbumes “con los recuerdos de la vida”.
 Una tarea que asegura requiere de mucha perseverancia pero que como retribución la transporta al pasado, colmado de nostalgia.
Un pasado que partió en Puerto Montt, en una familia de clase media lo que nunca resultó un impedimento para cumplir sus sueños. Hoy es una empresaria respetada y tiene los espacios que quiere, porque a punta de esfuerzo y disciplina, se los ha ganado.