Fuerte y empoderada desde Arauco hacia la Región

Flor Weisse: “La bandera de la regionalización es muy importante llevarla en el corazón”

Ingeniera comercial de formación profesional, siempre se sintió atraída por ejercer labores ligadas a darle soluciones concretas a las personas. Vocación de servicio público que partió en el municipio de Curanilahue, después en Cañete, luego como Gobernadora de Arauco para hoy en día ser consejera regional y presidenta del Core. Amante de la lectura, y siempre feliz y agradecida de contar con el apoyo de su familia y colegas, se perfila como una de las cartas fuertes de la UDI en las elecciones de gobernadores regionales del próximo año, un cargo que le atrae fuertemente y en donde le gustaría reforzar el concepto de descentralización.

Por Mauricio Maldonado Q. / Fotografías Francisco Méndez R. / Asistente de fotografía Brian Sáez C. Dirección creativa Verónica Bravo R. / Producción Ulises Garrido V. / Maquillaje y pelo Salón Marcos.

Son cerca de las 13.30 horas, y la mayoría de las personas que trabajan en el Gobierno Regional, se aprestan a almorzar. Así se evidencia en los pasillos de cada uno de sus niveles, un punto muerto necesario para hacer una pausa, tomar un respiro, y luego afrontar lo que queda de jornada laboral. No obstante, al fondo del segundo piso, Flor Weisse, de punta en blanco, ordena unos papeles, va de un lado entre su oficina y el escritorio de la secretaria, para recibir amablemente a un par de personas que esperaban el poder compartir un par de palabras con ella.

No hay descanso para la consejera regional, representante de la provincia de Arauco, y actual presidenta del Core. “La gente necesita ser escuchada por su autoridad, si bien no se pueden dar soluciones inmediatas a sus necesidades, el ser considerados ya es algo importante”, comenta al principio de la conversación. Esto es sólo una pequeña muestra de la vocación por ayudar a los demás, que ha hecho que ella lleve más de dos décadas involucrada en la política al servicio de las personas. Nacida y criada en Arauco, cursando sus estudios de enseñanza media y universitaria en Concepción, una vez recibida de ingeniera comercial, regresó a su tierra para desde ahí generar los cambios que las personas necesitaban, primero como funcionaria pública de la municipalidad de Curanilahue, y luego en Cañete, donde a aparte de contraer matrimonio ejerció como secretaria municipal. De ahí en adelante, su trayectoria no ha dejado de ir en ascenso, asumiendo en cada paso desafíos cada vez más grandes, sobresaliendo notablemente.

¿Por qué le interesó el adentrarse en el mundo de la política? 

Es que no era la política, iba por otro lado. Todo parte cuando realicé mi tesis sobre el fortalecimiento del recurso humano dentro de los municipios, en lo puntual, sobre los procesos orgánicos administrativos en el sector público municipal, ya que además tenía el acceso a la información de primera línea. Siempre me gustó ese rubro, nunca me fui por la economía relacionada con finanzas y contabilidad, no era lo mío. Tampoco el área del desarrollo económico aplicado. Me incliné más por el recurso humano, y luego tuve la oportunidad de trabajar, una vez recibida de ingeniera, en el municipio de Curanilahue.

Me conquistó el hecho de trabajar en ese lugar, que era la administración local, donde podría ser un aporte a cómo mejorar las condiciones del territorio. Tenía la firme decisión de vivir ahí, no emigrar de Arauco ni de la provincia en general. Una señal de compromiso con la tierra en que uno nació, es el no irse, querer estar ahí, y para poder aportar de alguna manera. Siempre me he relacionado con las necesidades más extremas, con la gente que no tiene más alternativa que ir al municipio por ayuda, acoger, dar las oportunidades. De ahí, ya fuera de la municipalidad cañetina, mi camino tomó un rumbo más político, previo a ser elegida como gobernadora de Arauco. El bichito de la política me picó cuando salí electa concejala el 2008, la idea era hacer la diferencia y poder cambiar en algo nuestra estigmatizada provincia, siempre debilitada en comparación al resto de las que conforman la Región.

¿Y cómo resultó esa experiencia, primero como concejala y luego como gobernadora?

Me fue bastante bien, tuve una excelente votación, era como cosechar lo que había cultivado en mi trabajo municipal, no me eran ajenas las problemáticas de la zona, era conocida para la gente, que es un factor siempre importante. Ahí como concejala estuve un año, y luego vino el primer gobierno del presidente Piñera, en que me involucré al cien por ciento en su campaña, estuve prácticamente a cargo de ella. Y ahí, el 2010, me convocaron al cargo de gobernadora provincial, lo que para mí fue un desafío tremendo, lo hice con mucho orgullo, responsabilidad, trabajo 24/7, fue enriquecedor, casi cuatro años, ya que me retiré antes para postularme a ser candidata a consejera, fue mi mejor ‘universidad’ en materia de servicio público. Muy interesante y motivante.

Era un cargo en que siempre hubo personas que no eran propiamente de la provincia de Arauco, por lo que yo siendo de ahí, no tenía que generar ni mantener expectativas falsas, por lo que siempre hablé con la verdad por delante. No quería que una vez fuera del cargo dijeran que estuve para sólo lucirme, y la única forma de lograr eso fue con una comunicación cercana y directa con todos los sectores políticos, con la transversalidad de todos los ámbitos de la producción, con todos los dirigentes, con quienes nos conocíamos mucho. Es difícil el conquistar el corazón de las personas y eso no se garantiza con aparecer de forma constante en la prensa. Te lo dan porque tú logras hacer un nexo con la gente, le tocas la fibra independiente del sector político, la votación escapa a la sola frontera política en mi provincia. Por ejemplo, en la nueva elección de consejeros sacamos a dos de la UDI de la provincia de Arauco, lo que es algo impensado en ese territorio. Y eso fue por un trabajo de cercanía, permanencia, constancia, de respeto y escuchar. 

Y ahora como consejera sigue la misma senda…

Me he dedicado como consejera, al igual que como gobernadora, ha estar en todo lo posible, desde la actividad grande a la pequeña, darle importancia a todo lo que involucra la gente, que sientan que también son parte de tú preocupación. Y nosotros como consejeros somos muchas veces los que traspasamos y transmitimos las necesidades de la ciudadanía a otras instancias.

Los consejeros deciden cosas bastante importantes y de gran repercusión local…

Decidimos el presupuesto del Gobierno Regional, decidimos la estrategia regional de desarrollo como también los planes reguladores metropolitanos, decidimos políticas que ahora se están traspasando en materia de fomento, pero en general y en lo más medular, decidimos el fondo de desarrollo regional, que es lo más importante. Esa es nuestra razón principal y eje rector. Hoy en día quisiéramos que fuera mucho más el presupuesto, que equivale a un 6 u 8 por ciento de los fondos públicos que se administran en la Región, lo que todavía es muy pequeño cuando hablamos de descentralización. Este año queremos apostar por un presupuesto mucho más alto de lo que fue el año pasado.

Y parte de eso, de no sólo lograr un aumento significativo, esperamos que este fondo se robustezca a nivel nacional, que los recursos sean mucho más amplios en las decisiones que tomemos en la Región. Claro, tenemos ese seis por ciento del Fndr, pero más del 90% se decide de manera sectorial. Lo que necesitamos es nutrir la toma de decisiones regionales, que las regiones sean las que decidan los fondos y qué hacer con ellos. No digo que en Santiago estén pensando en hacer las cosas para que a las regiones nos vaya mal, más bien están viendo un desarrollo desde arriba, para todo el país. Quienes defenderán con mayor fuerza, pertinencia y grado de conocimiento sobre qué es lo que realmente se necesita para cada una de las regiones, son los propios ciudadanos y sus respectivas autoridades locales. Hoy en día estamos avanzando hacia ello, aunque ese discurso regionalista tiene que ser mucho más potente e impulsado por estos actores regionales con mucho más ímpetu.

Mismas capacidades

Si bien cada paso profesional que ha dado y en el que se ha arriesgado, el apoyo de su familia y colegas ha resultado fundamental, no está ajena a la lucha y paridad de oportunidades entre hombres y mujeres. Un escenario y panorama que estos últimos años ha notado que se ha avanzado y abierto en nuestro país, pero que todavía siente que queda mucho camino por recorrer, y ella desde su puesto continuará aportando para que cada día la brecha se vaya acortando más y más. 

¿Cómo ha sido su camino dentro del mundo de la política siendo que es un rubro dominado por los hombres? ¿Ha sentido algún tipo de discriminación al respecto?

Afortunadamente no ha sido difícil, como creyente pienso que Dios tiene un propósito para cada uno, pero ha habido gente que me ha apoyado y me dio las oportunidades. Dentro del partido (UDI) han creído y confiado en mí, que lo podía hacer. Gente que tuvo una mirada que no fue en ese minuto discriminadora, y también por otra parte, tuve la valentía de atreverme a tomar desafíos que en ese minuto eran menos afrontados por la mujer. El panorama ha cambiado desde ese entonces hasta ahora, en más de 10 años. Ha cambiado enormemente la mirada hacia la mujer, ejemplo de ello, la agenda de género y las políticas públicas van en el enfoque de considerar a la mujer desde otro punto de vista, lo que a su vez encuentro que es una señal de desarrollo. Si no se incorpora a las mujeres en cada ámbito del quehacer de nuestro país, en igualdad, no avanzaremos ni construiremos nada en materia de desarrollo.

Tuve condiciones muy favorables para dedicarme a lo que me gusta, sin dejar mi rol de madre -tengo 5 hijos, los cuales tuve casi todos seguidos- tenía que cumplir con aquel papel y también jefa de hogar, que es creo uno de los temas que a la mujer la hace más limitarse todavía. Obviamente, siempre optamos por la familia por sobre otro cualquier aspecto. Lo pude hacer y no encontré discriminación ni nada de su tipo, es un mundo o rubro laboral en que hoy en día hay muchas más mujeres, aunque falta para que sean muchas más. Todavía en el ámbito político creo que a nivel parlamentario no es más de 17% la presencia femenina, resultados que aumentaron en relación al período anterior.

Y la idea también es que esa igualdad vaya acorde con la competitividad de las personas, o sea, de no caer en el error de poner a una mujer en un cargo determinado por sólo cumplir…

Exactamente, la idea es poner en esos cargos no sólo a mujeres por el hecho de cumplir, sino que sea alguien que tenga las condiciones de competitividad. Creo que hoy en día, hay mucha más madurez en ese sentido en la sociedad en general y de quienes toman las decisiones en el área de la política. Es más, pienso que es una especie de plus el ser mujer, porque hoy en día todos los ojos recaen en uno, para bien o para mal. Es decir, llama la atención que haya mujeres en espacios de poder importantes, lo que conlleva una responsabilidad mayor el no tener que equivocarse. Quizás el no cumplir ciertas expectativas, el juicio puede ser muy lapidario, es fácil decir ‘se equivocó o no cumplió por ser mujer‘.  Así como los logros se aplauden, cuando algo no resulta como se esperó por parte de una mujer, se le castiga de una manera más dura. Si es por desempeño que te fue mal, estoy de acuerdo en que se mida de la misma manera con los hombres, pero no así cuando se trata del solo hecho de ser mujer, que por ser mujer te tilden de incompetente. 

Quedan muchas barreras por romper…

Creo que falta romper barreras culturales, en que entran todos los estamentos de la sociedad y todos los niveles, son procesos que tienen que ir dándose y nosotras estamos en esa lucha, pero que requieren un tiempo y nosotros tenemos que demostrar que poseemos las capacidades. Tenemos que atrevernos a tomar las oportunidades, las pocas que hay, tomarlas y jugársela, nosotras mismas creernos el cuento, que no se sienta disminuida ni en inferioridad cuando se está inserta en un mundo o ambiente de puros hombres, y no se trata de competir con los hombres sino mirarlos como un igual. Hay muchas limitaciones que siguen existiendo, pero que también es bueno que se visibilicen mucho más para poder eliminarlas, si guardamos el problema bajo la alfombra sigue creciendo.

Por ejemplo, para mí el estar al frente del Consejo Regional, dirigiendo a mis colegas de todos los sectores políticos, es un aprendizaje muy importante y potente, viéndolo como una mirada de Región, no sólo de la comuna o provincia que represento, hay que compatibilizar muchos más elementos, miradas mucho más estratégicas para la toma de decisiones para la Región.

 A grandes rasgos, ¿cómo se ha tomado este rol de presidenta del Consejo Regional? ¿Cómo se dio esta posibilidad?

Fue algo sorpresivo y también un desafío cuando me otorgaron el cargo, una sensación similar a cuando salí electa gobernadora. Como esta Región tuvo la mayoría de Cores de Chile Vamos, que nunca había ocurrido, eso dio la posibilidad que me eligieran como presidenta. Ahora no sólo me eligieron los de la Alianza sino también desde los partidos de la oposición votaron por mí. Lo cual es una responsabilidad aún mayor, porque uno tiene que tener una mirada macro, si bien represento a mi partido y el Chile Vamos como coalición, no podemos dejar espacios de participación, consideración, de escucha y respeto a cada uno de los otros representantes de partidos. Estoy muy clara que todos tienen su espacio, se lo ganaron, por lo que el trato tiene que ser equitativo.

Teniendo claridad que aún le queda bastante tiempo -dos años sin contar con este 2019- en este puesto de consejera regional y presidenta del Core ¿Cómo se proyecta luego de que termine en esta labor? ¿Cuáles son sus planes en un futuro no muy lejano?

Uno siempre tiene que estar abierta a lo que se vaya dando en la vida, aunque nadie pude decidir con plena seguridad o certeza lo que puede ocurrir mañana o pasado, claramente se pueden fijar desafíos y tener una visión o camino, y creo que en esto, el servicio público, a través del Consejo Regional, ha sido también un proceso de ir avanzando territorialmente, es decir, desde Curanilahue, Cañete, Arauco y ahora desde la Región, me gustaría seguir trabajando en ese ámbito, pensando regionalmente.

El cargo de ser gobernadora regional, evidentemente, que será un lugar muy importante para lo que se venga para nuestra región del Bío Bío, y en ese sentido me siento que estoy totalmente preparada para ello. Creo firmemente en la descentralización, para mí la bandera de la regionalización es muy importante llevarla en el corazón, con convicción, y para seguir avanzando en esta dirección, quienes estén a cargo de las regiones, serán fundamentales para continuar marcando y fortaleciendo esta ruta. El liderazgo que le tocará ejercer, y que le corresponderá de manera natural al gobernador o gobernadora regional, será muy relevante. Me agradaría mucho poder tener una participación activa e importante en esos procesos de cambio y regionalización.

Que haya un gobernador o gobernadora electo por votación popular, es una clara y contundente señal de descentralización, y eso primero hay que instalarlo, hacerlo y luego mejorarlo en el rodaje y quehacer del cargo. En general, no cierro las puertas a nada que se pueda dar más adelante, me siento plenamente capaz.