Fanzine

Un mensaje de liberación creativa

En un país donde los medios de comunicación tradicionales predominan por sobre las pequeñas publicaciones, el fanzine se abre más camino, un formato rebelde y espontáneo, que surge de la expresión libre de su autor y donde el objetivo es comunicar más allá de la norma tradicional.

Por Pamela Vergara I.

En términos sencillos, un fanzine, es una publicación no profesional de corto tiraje, creada por y para fanáticos de un fenómeno cultural particular. Es tan versátil que su contenido puede abarcar desde el cómic, música, poesía; literatura, fotografía, ilustraciones, etc., contemplando un sinfín de temáticas que hoy lo han transformado en un atractivo formato de publicación, no sólo para aficionados, sino que también para colectivos y agrupaciones comerciales.

Se pueden encontrar en distintos tamaños y formas, variando desde lo artesanal a lo más elaborado y es que lo principal no radica tanto en el papel y su calidad, sino más bien en el mensaje, que es radicalmente honesto, y surge del mundo interno del autor y su predilección por una temática en particular. Fanatismo que expresa en cada una de sus hojas, sin ataduras a manuales de estilo, sino que a su propia edición y sin mayor pretensión económica que su auto sustentación.

Fue en una época donde no existían los Fanpage, blog ni Instagram que surgió el término fanzine. Acuñado por Louis Russell Chauvenet en 1940, en Francia. Este editor publicó “Detours” un fanzine de ciencia ficción. Pero la historia dice que antes de que este hombre le pusiera nombre a estas publicaciones, este formato ya circulaba en todas partes del mundo, proliferando con fuerza hasta el día de hoy, siempre con un afán creativo e independiente.

Fanzine, deriva de las palabras en inglés Fanatic (fanático) y Magazine (revista) y puede hablar de cualquier tema, a diferencia de otras publicaciones, se caracteriza principalmente por representar los gustos e ideas de su propio creador, siendo éste generalmente el dibujante, editor, maqueteador y distribuidor. Y es que es más bien una producción doméstica, donde papel y lápiz son fundamentales a la hora de generar el contenido, una creación fundamentalmente subjetiva, sin censura y lejana a toda restricción editorial.

“Por lo general el fanzine nace en los años 50 o 60 cuando la gente empezó a consumir cine y música, mucho megalomaníaco que de pronto consumía revistas, pero que no tenían la posibilidad de trabajar en ellas, puesto que no eran periodistas. La revista Life o Time jamás iba a publicar a un tipo que coleccionaba discos, entonces lo que hacían era recortar la foto que les gustaba y escribían a máquina, recortaban sus notas, hacían como un collage y lo mandaban a imprenta. Finalmente, eso era una revista hecha por fanáticos”, relata Yayo, creador del fanzine Zobako.

A sus 33 años, Yayo es todo un artista del dibujo, autodidacta y creador del personaje penquista Zobako, jamás estudió arte o algo relacionado con la ilustración, pero siempre ha tenido el hábito de dibujar. “Partí de manera súper arcaica el 2001, año en que fotocopié mi primer fanzine. Cuando terminé de hacer el cómic pensé en qué nombre ponerle al personaje, imaginaba uno que causara rechazo y ahí surgió Zobako. Que fuera hediondo, peludo y feo y con características vinculadas al punk, quería generar repudio, pero a la larga fue al revés, como que la gente lo empezó a querer.  En ningún momento pensé en publicarlo, menos como revista”.

Y es que son precisamente dichas características de su personaje las que atraen. Irreverente, divertido y rayando en el sarcasmo, este fanzine, en un cuarto de hoja, observa la rutina penquista, se ríe de ella, de sí mismo y del sistema, transformándolo en uno de los más populares de Concepción. “Lo que busca Zobako es generar una instancia donde el lector, a partir de la viñeta, pueda formar un diálogo en torno a temáticas contingentes, mezclándolo con humor y con algo de estupidez, mostrando la realidad de una manera más lúdica”, cuenta Yayo.

Zobako lleva más de 10 años circulando de modo independiente entre ferias del rubro, tocatas y quioscos locales, siendo su mayor aliado el boca a boca y por qué no decirlo, su bajo valor comercial, “ahora está pasando un fenómeno bien particular porque el fanzine está agarrando harto vuelo, hay mucha gente que los está haciendo y que a la vez, son personas que han levantado tiendas, comiquerías y librerías, entonces se genera una comercialización informal pero no por eso menos masiva. En términos de distribución, los fanzines chocan con toda esta temática que hay en torno a las editoriales y las librerías. Se genera entonces, una entrega a través de ferias y librerías pequeñas”, relata Yayo.

Es simple, versátil y de bajo costo, tanto en su producción como en su venta, “el fanzine no está sujeto a estándares ni exigencias de ventas editoriales, todo depende de su autor, y hay algunos que simplemente no van a querer venderlo a ningún costo y lo van a truequear y hay otros que lo quieren repartir o regalar. Pero también hay creadores que lo van a valorizar en función al trabajo que hacen, y, por lo tanto, quieren venderlo”, reflexiona Yayo.

Al igual que este creativo, la pasión de Natasha San Martin, es el dibujo, lo que finalmente la llevó a ejercer su vocación el año 2011, época en la que renunció a su antiguo trabajo en una tienda de retail para dedicarse tiempo completo a la ilustración. Licenciada de la carrera de Arte de la Universidad de Concepción, esta joven encontró en el fanzine un formato libre y sin restricciones para exponer sus dibujos, “la gracia es que es independiente de una editorial, es de bajo costo y cuyo fin último es entregar información o comunicar. Puede estar corcheteado o cocido, cosa que tú puedas desarmarlo y sacarle fotocopia por ejemplo”, explica Natasha.

Con dos publicaciones en un solo año, Natilustra señala que la practicidad del fanzine es lo que más le acomoda, “del segundo fanzine hice una producción de 40 ediciones y son hechos 100% por mí. Tengo la impresora, busco los papeles y hago todo, aunque igual tú puedes acercarte a una imprenta o imprimir en algún lugar. El tamaño generalmente es un cuarto de carta, en el mío ocupé tres hojas cartas. Lo bueno es que puedes trabajar con distintos materiales, por ejemplo, yo usé un trozo de tela porque estaba relacionado con la temática de los dibujos”.

A diferencia de la irreverencia y sarcasmo de Zobako los dibujos de Natilustra están cargados de emotividad. “El primer fanzine que realicé tiene que ver con un proceso que estaba viviendo en mi vida, el de volver a encontrarme con la ilustración y la decisión de dedicarme 100% a las cosas que me gustaban. El segundo en cambio, tiene que ver con esta niña que cree hace mucho tiempo y que vivía con un pollito, se basa en la relación de ellos, de las cosas que le pasan o que piensa, por eso se llama “Cosas que pienso cuando no pienso” y son sucesos habituales que puedes vivir, como tu relación con la música o las cosas que querías hacer cuando chica, pero representado con ilustración y un texto corto”.

Al crear, Natilustra, no sólo se preocupa por la narrativa, sino también por la estética “en un fanzine puedes hablar de cosas ecológicas, de género, de los derechos de la mujer o de cómo habitamos y así poder llegar a más personas. Es un medio de comunicación supercercano y asequible, además puedes meterlo en tu cartera, en un cuaderno, y compartirlo también con otras personas”.

El uso del formato fanzine ha llevado a ambos jóvenes dibujantes a participar de diferentes actividades relacionadas con este tipo de ilustraciones, tanto en Chile como en el extranjero, exponiendo sus dibujos en talleres, encuentros y microferias, interactuando con otros fanzineros locales y aprendices del oficio que desean autogestionar sus publicaciones.

En abril de este año, Natilustra expuso sus trabajos en la microferia de Ilustración y Publicaciones de Zaguán, ocasión en la que además lanzó su segundo fanzine “Cosas que pienso cuando no pienso”, y realizó microtalleres de creación de personajes e ilustraciones. En agosto viajará a Buenos Aires, Argentina, para participar como exponente de la XII edición del Encuentro Latinoamericano de Diseño de la Universidad de Palermo donde expondrá sobre las formas de autogestión del trabajo de ilustración.

En tanto, Yayo ya tiene fecha para el lanzamiento del comic “Zobako, La ruta del Inti”, la que será en Balmaceda Arte Joven Biobío, ocasión en la que este fanzine “recorre distintos países latinoamericanos, en el camino conoce gente con la que van surgiendo reflexiones en torno a lo que es el egocentrismo, el americanismo y de cómo negamos una cosmovisión indígena, condicionándonos y naturalizándonos a un modelo capitalista, pero que cuando comienzas a viajar te das cuenta de que eso no es de nuestra cultura, viene de otro lado, entonces Zobako se pregunta, ¿quiénes somos realmente?”, señala su creador.

Si quieres saber más sobre los trabajos de ambos exponentes puedes revisarlos en: http://zobako.blogspot.cl/ y en fb.com/natilustra/