RVU_SantaJuana_Velvet-76 - MODPor Lily Sembler Villagra

En mayo de este año, la marca argentina Rapsodia puso a la venta en sus locales santiaguinos un stock de 400 corazones de fieltro azul y rosado, teñidos en degradé, para ser utilizados como prendedores, llaveros o colgantes. La novedosa obra llamó tanto la atención durante su lanzamiento que varias clientas los adquirieron, algunas incluso se llevaron más de uno.

Pero esta es sólo una parte de la historia…

A más de 460 kilómetros del ajetreo y estrés capitalino, se encuentra Tanahuillín, la localidad rural más grande de la comuna de Santa Juana, que en este último tiempo ha aumentado su atractivo turístico gracias a la popularidad del trabajo realizado por un pequeño grupo de tejedoras. El alto nivel de compromiso y la excelente calidad de su labor, captó el interés de la tienda trasandina, que en conjunto con Factor Fieltro (entidad que capacita en esta técnica de tejido a distintas artesanas de Chile), apostó por ellas para desarrollar el proyecto “Uniendo Corazones”. El resultado fue todo un éxito.

El rito de los jueves

“En el año 2011 conocí la técnica de fieltro. Encontré que era algo mágico, y pensé: ¿por qué no replicarlo? Le propuse la idea a INDAP (Instituto de Desarrollo Agropecuario) y me apoyaron, pero tenía que armar un grupo y había que tener buen ojo en eso, ya que era importante que éste se mantuviera en el tiempo y fuera constante”, cuenta Jacqueline Vergara, jefe técnico en PRODESAL Santa Juana (Programa de Desarrollo Local), quien junto a la técnico asesor Mireya Ortiz, han sido un pilar fundamental para el desarrollo de la Factoría Tanahuillín.

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