La simplicidad que entrega esta tendencia tiene sus bases en los elementos naturales que la componen. Este estilo, que evoca a las cabañas sureñas, permite crear espacios bellos y cómodos para la vida familiar.  

Por José Luis Vargas / Foto Patricio Barria

DECO_RUSTICO

 

El frío y las lluvias son características propias de esta temporada invernal, en que crear espacios acogedores y confortables se transforma en el gran desafío de quienes buscan vivir en un ambiente cálido.

Es acá cuando los estilos decorativos marcan pauta en quienes gustan del diseño de interiores, según la época del año. Escenario en que la decoración rústica irrumpe en la ciudad, entregando una experiencia cálida que hasta hace un tiempo sólo se podía experimentar en aquellas cabañas ubicadas en el campo o la montaña.

Cabe destacar que esta tendencia es un claro retorno al estilo de casonas o cabañas propias de los pueblos, donde los materiales nativos son los principales protagonistas. Sin embargo, hoy muchas personas adoptan lo rústico en hogares de las grandes ciudades, buscando así una forma de desconectar con el frenesí presente en la metrópolis.

“Esta decoración tiene su esencia en lo natural, la tierra y lo vegetal, por eso al crear un espacio con estas características se desea que dicho contexto se traslade al interior del hogar, haciendo de cada rincón una proyección del bosque o la montaña”, sostuvo Lorena Oyarzún, diseñadora de ambientes de Atika.

A diferencia de otras tendencias, el rústico privilegia los materiales nobles siempre en su estado natural, donde la madera, la piedra y el mimbre se fusionan con telas y alfombras que dan vida a un ambiente acogedor, confortable y armónico.

“En cuanto a los colores, en este tipo de rincones predominan aquellos matices que evocan a la tierra, donde el beige y chocolate son los más usados como base, aderezados con tonos mostaza, ocre, rojos claros o terracotas. Todos pigmentos capaces de entregar ese guiño cálido y familiar a cada espacio”, indicó la profesional.

Un fiel complemento del rústico son aquellos elementos que recuerdan la vida de las cabañas de campo, espacios en que las canastas de mimbre, jarrones de barro, macetas de terracota con plantas, percheros de forja, espejos con marcos de madera y accesorios de ratán, crean esa mística tan anhelada por quienes buscan la tranquilidad que expresa esta decoración.

El fuego es otro elemento que nunca falla en una cabaña, sin embargo, en la ciudad es extraño contar con chimeneas acordes a dicho interiorismo. A raíz de ello, hoy la arquitectura se ha preocupando de incorporar este tipo de elementos a las nuevas edificaciones, entregando así un acento rústico a propuestas modernas.

“Si bien es catalogado como un estilo simple y acogedor, su mantención puede resultar un desafío, sobre todo para personas que viven de forma apresurada. Razón por la que esta propuesta decorativa está pensada directamente en familias o parejas con niños, pues sus tejidos y tonalidades generan un contexto de unión, armonía y apego”, afirmó la diseñadora.

Crear un espacio rústico en la ciudad puede resultar un reto. La experta sugiere adquirir de forma paulatina pequeños detalles que aporten para lograr este ambiente cálido. Troncos, piedras, plantas a ras de suelo y madera en su estado natural te impulsarán a atreverte por un cambio, uno que entregue esa cuota de calidez tan anhelada en estos tiempos.