El espíritu oriental permite transformar los espacios del hogar en una zona tranquila, mística y original, donde la armonía es el concepto más importante al minuto de atreverse por esta inspiración.

Por José Luis Vargas / Creación Javiera Riquelme / Fotos Patricio Barría / Gentileza Inmobiliaria CISS

 La globalización actual hace que las personas estén más conectadas que antaño, vínculo que impulsa a adoptar en la vida tradiciones y costumbres propias de otras culturas. Es en este escenario en que entra con fuerza la decoración, tendencia que viene a crear espacios aptos y armónicos en el hogar y que gracias a un click  hoy comienzan a ser parte de nuestras vidas.

Es así como hace una década llegó para quedarse la decoración oriental, inspiración que se caracteriza por entregar paz y tranquilidad a los espacios y evocar a través de detalles aquella filosofía de vida instaurada en esa parte del mundo.

Líneas minimalistas y simples con un soplo de aire retro y un guiño carnavalesco son la premisa de este estilo que tiene fuerte contacto con la naturaleza y la ecología, donde la moda pasa a ser un factor secundario en quienes desean adoptar dicho interiorismo.

Cabe destacar que esta decoración se divide en dos corrientes muy particulares en las que  destaca la inspiración japonesa, cuya paleta de colores neutra viene a realzar los tonos beige, blanco y tierra. “Dicho estilo que contempla el Feng Shui y el Zen, resalta por sus toques de minimalismo y  por el uso de materiales ligados a la naturaleza, entre los que destacan la fibra, el agua y la madera, todas  utilizadas en su estado natural”, sostuvo Javiera Riquelme, decoradora de interiores.

Asimismo, hay que resaltar la corriente china inspirada en el carnaval, cuyo enfoque algo exagerado destaca por su fuerte colorido, uso de máscaras, figuras y accesorios que dan vida y frescura al ambiente.

Saber complementar ambas inspiraciones es clave a la hora de crear espacios orientales, proyecto que se consigue a través de una base neutra con pequeños toques de color rojo, verde, azul, amarillo y negro, donde éste último se incorpora de manera sutil para potenciar la decoración.

“Tradiciones opuestas que al complementarlas destacan por su frescura y colorido, atribución entregada por jarrones, esculturas de porcelana, cuadros con tipografía oriental que sumados a elementos de carácter natural como el bambú, dan vida a esta inspiración” indicó la experta.

Como es una corriente que está en unión con la naturaleza,  sobresalen aquellos materiales, tejidos y fibras arteasanales que mezclan la vida de la ciudad con el medioambiente de una forma delicada. Espacios en que los muebles bajos o a ras de suelo tienen directa relación en la forma en cómo se vive en oriente.

La importancia que se le da a la luz natural es fundamental acá, por ello, es indispensable el uso de cortinas y persianas traslucidas. En caso contrario, se sugiere apoyarse en lámparas que le den esa luminosidad necesaria.

Dar un efecto de amplitud es otra de las características del estilo oriental, por lo que, trabajar con bases claras que hagan crecer los espacios e irradien tranquilidad y serenidad al lugar, es una premisa en esta tendencia conocida como interiorismo del equilibrio. “Inspiración basada en una filosofía de vida que proyecta sensaciones a través de los elementos arquitectónicos presentes, en que la simpleza y sencillez proyectada son fieles conceptos de esta decoración”, afirmó Riquelme.

Por lo que, crear un ambiente cálido dependerá en este caso del enfoque dado al estilo decorativo, que si bien será más frio que la inspiración romántica, podrá cautivar a quienes desean combinar la naturaleza con la ecología en un sólo ambiente.

Asimismo, se sugiere no adoptarlo sólo por un afán de estar a la moda en lo que a decoración se trata, sino más bien como una forma de nutrirse de las bases y lo que representa la cultura oriental.